Lucas 8: De Camino

Publicaciones realizadas por ángeles que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar

8.26 La tierra de los gadarenos estaba en territorio gentil al sudeste del mar de Galilea, en la región de Decápolis o de las diez ciudades. Esas eran ciudades griegas que no pertenecieron a ningún país y se autogobernaban. Aunque los judíos no poseían cerdos, ya que la religión judía los consideraba inmundos, los gentiles sí.

8.27, 28 Esos demonios reconocieron a Jesús y su autoridad inmediatamente. Sabían quién era y lo que su gran poder podía hacerles. Los demonios, mensajeros de Satanás, son poderosos y destructores. Hoy en día siguen activos, atentan y destruyen la comunión y relación del hombre con Dios. Los demonios y la posesión demoníaca son reales. Es vital que los creyentes reconozcan la potestad de Satanás y sus demonios, pero no debemos permitir que la curiosidad nos conduzca a mezclarnos con fuerzas demoníacas (Deu_18:10-12). Los demonios no tienen poder sobre quienes confían en Dios. Si resistimos al demonio, huirá de nosotros (Jam_4:7).

8.29-31 Los demonios le suplicaron que no los enviara al abismo, que en Rev_9:1 y 20.1-3 también lo mencionan como el lugar de confinamiento para Satanás y sus mensajeros. Ellos, por supuesto, sabían del lugar y no deseaban que los enviaran allá.

8.30 El nombre del demonio era Legión. Una legión era una división principal del ejército romano, tenía entre tres mil y seis mil soldados. El hombre estaba poseído por muchos demonios.

8.33 ¿Por qué Jesús no destruyó estos demonios ni los envió al abismo? Porque el tiempo para ello no había llegado. Jesús libera a muchas personas de la obra destructiva de la posesión demoníaca, pero aún no ha destruido a los demonios. La misma pregunta puede plantearse hoy: ¿Por qué Jesús no destruye ni detiene el pecado del mundo? El tiempo para esto aún no ha llegado. Pero llegará. El libro de Apocalipsis anuncia la victoria futura de Jesús sobre Satanás, sus demonios y toda maldad.

8.33-37 Los demonios ahogaron a los cerdos y causaron un daño económico a sus dueños. Pero, ¿pueden los cerdos y el dinero compararse con la vida humana? Un hombre se liberó del poder demoníaco, sin embargo los pobladores pensaron solamente en el dinero. La gente siempre tiende a valorar más las ganancias que a las mismas personas. A través de la historia han surgido muchas guerras para proteger los intereses económicos. Mucha injusticia y opresión, interna y externa, se debe a que algunos individuos o compañías buscan enriquecerse. Se sacrifican de continuo a las personas a causa del dinero. No dé mayor importancia a los «cerdos» que a las personas. Piense en cómo sus decisiones afectarán a otros seres humanos y esté dispuesto a adoptar un estilo de vida más simple si es que eso evita el sufrimiento en otros.

8.38, 39 Jesús a menudo pidió a los que sanó que no divulgaran su sanidad, en cambio le urgió a este hombre que volviera al seno de la familia y dijera lo que Dios hizo con él. ¿Por qué? (1) Sabía que el hombre sería un testigo eficaz entre quienes le conocían en su estado anterior y que podrían atestiguar su sanidad milagrosa. (2) Quiso expandir su ministerio, al presentar su mensaje en este territorio gentil. (3) Sabía que los gentiles, que no esperaban un Mesías, no desviarían su ministerio tratando de coronarlo rey. Cuando Dios toque su vida, no tema testificar de sus maravillas.

8.41 La sinagoga era el centro local de adoración. El principal de la sinagoga era responsable de la administración, el mantenimiento del edificio y la supervisión de la adoración. Debió haber sido poco usual que un respetable líder de una sinagoga cayera a los pies de un predicador itinerante y suplicara la sanidad de su hija. Jesús honró la confianza y humildad de este hombre (8.50, 54-56).

8.43-48 Mucha gente rodeaba a Jesús cuando iba camino a la casa de Jairo. Virtualmente era imposible lograr pasar entre la gente, pero una mujer desesperada halló la forma de hacerlo a fin de tocar a Jesús. En cuanto lo hizo, sanó. ¡Qué diferencia entre la multitud que rodeaba a Jesús y los pocos que se acercaron para tocarle! Muchas personas poseen una débil familiaridad con El y no hay ningún tipo de cambio ni mejora en sus vidas debido a este conocimiento superficial. Solo el toque de la fe es lo que libera el poder sanador de Dios. ¿Se relaciona apenas con Dios o se acerca a El en fe sabiendo que al tocarlo su alma recibirá sanidad?

8.45 No era que Jesús desconociera quién lo tocó, sino que quiso que la mujer se diera a conocer y se identificara. Quiso enseñarle que su manto no contenía alguna propiedad mágica, sino que su fe la sanó. También quiso dar una lección a la multitud. De acuerdo a la Ley judía, un hombre que tocaba a una mujer que menstruaba se contaminaba (Lev_15:19-28). Siempre era así ya sea que el flujo fuera normal o, como en el caso de esta mujer, se debiera a una enfermedad. Para protegerse de esta contaminación, los hombres judíos evitaban tocarlas, hablarles y aun mirarlas. Por contraste, Jesús proclamó a cientos de personas que esta mujer «inmunda» lo tocó y luego la sanó. En la mente de Jesús, las mujeres no eran fuentes potenciales de contaminación. Eran seres humanos que merecían respeto y reconocimiento.

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Lionel Valentin Calderón

Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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