Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Lucas 6: La creciente oposición

(ii) Eran una mezcla extraña. Fijémonos en dos de ellos: Mateo era recaudador de impuestos, es decir, un traidor y renegado; Simón era un celota, y los celota eran nacionalistas fanáticos que habían jurado asesinar a todos los traidores y Romanos que pudieran. Es uno de los milagros del poder de Cristo que el publicano Mateo y el celota Simón pudieron vivir en paz en la compañía del grupo apostólico. Cuando se es cristiano de veras, las personas más diferentes y divergentes pueden vivir en paz. Se decía de Gilbert Chesterton y de su hermano Cecil, que «siempre estaban discutiendo, pero no se peleaban nunca». Solamente en Cristo podemos resolver el problema de vivir juntos; porque hasta los caracteres más opuestos pueden estar unidos en su amor. Si de veras le amamos, nos amaremos unos a otros.

EL FIN DE LOS VALORES DEL MUNDO

Lucas 6:20-26

Jesús dirigió la mirada a sus discípulos y se puso a decirles:

-¡Ah, la bendición que tenéis los marginados, porque el Reino de Dios es cosa vuestra! ¡Ah, la bendición de los que tenéis hambre en este tiempo, porque quedaréis totalmente satisfechos! ¡Ah, la bendición de los que lloráis en este tiempo, porque vosotros acabaréis riendo! Vosotros tendréis la mayor bendición cuando todo el mundo os odie, cuando se os cierren todas las puertas en la cara, cuando os llenen de oprobios, cuando no os nombren más que para insultaros, y todo por causa del Hijo del Hombre. Alegraos cuando todo esto os suceda, y teneos por los más dichosos del mundo, porque recibiréis en la eternidad el galardón que os corresponde, porque eso es lo que hicieron sus antepasados con los profetas.

¡Pero, ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis todo lo bueno que vais a tener! ¡Ay de vosotros los que ahora estáis satisfechos, porque sabréis lo que es sufrir necesidad! ¡Ay de vosotros los que ahora estáis de fiesta, porque os lamentaréis y os pondréis de luto! ¡Ay de vosotros cuando todo el mundo os alabe, porque eso es lo que hacían sus antepasados con los falsos profetas!

El Sermón de la Llanura de Lucas se corresponde con el Sermón del Monte de Mateo (Mateo, capítulos 5 al 7). Los dos empiezan con una serie de bienaventuranzas. Hay algunas diferencias entre las versiones de Mateo y de Lucas, pero una cosa está clara: son una serie de bombas. Puede ser que. las hayamos leído tantas veces que nos hemos olvidado de lo revolucionarias que son. Son completamente diferentes de las leyes que propondría un filósofo o un sabio típico. Cada una de ellas es un desafío.

Como dijo Deissmann, «se pronunciaron en una atmósfera electrificada. No eran tranquilas estrellitas, sino descargas de relámpagos seguidos de truenos de sorpresa y sobrecogimiento.» Toman los patrones que todo el mundo acepta, y los ponen boca abajo. Los que Jesús llama afortunados son los que el mundo considera desgraciados, y los que Jesús llama desgraciados son los que el mundo considera afortunados. Figuraos que alguien dijera: «¡Felices los pobres!» y «¡Pobres de los ricos!» Iría contra toda la escala de valores del mundo.

¿Dónde está la clave de todo esto? En el versículo 24. Allí dice Jesús: «¡Pero, ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis todo lo bueno que vais a tener!» La palabra que usa Jesús para tener es la que se usa para saldar una cuenta. Lo que quiere decir es: «Si te propones y aplicas todas tus energías a obtener las cosas que valora el mundo, puede que las obtengas, pero eso es todo lo que vas a sacar.» Pero si, por el contrario, te propones y aplicas todas tus energías a ser totalmente leal a Dios y fiel a Cristo, te encontrarás con muchos problemas; a los ojos del mundo serás un desgraciado, pero no te perderás la mejor recompensa, que será la felicidad eterna.

Nos encontramos frente a frente con una decisión que empieza en la infancia y que no termina hasta el final de la vida. ¿Vas a escoger el camino fácil que produce un placer y un provecho inmediatos, o vas a escoger el camino difícil que produce trabajos y hasta sufrimiento a veces? ¿Quieres asir el placer y el provecho momentáneo, o estás dispuesto a fijar tu mirada más allá, y a sacrificarlos por un bien mayor? ¿Te vas a concentrar en las recompensas del mundo, o en Cristo? Si sigues el camino del mundo, tienes que abandonar los valores de Cristo; y si emprendes el camino de Cristo, tienes que abandonar los valores del mundo.

Jesús no tenía la menor duda acerca de cuál conducía a la felicidad. F. R. Matby decía: «Jesús les prometió a sus discípulos tres cosas: que no le tendrían miedo absolutamente a nada; que serían felices a tope, y que siempre tendrían problemas.» G. K. Chesterton, cuyos principios siempre le estaban metiendo en líos, dijo una vez: «Me encanta meterme en aguas turbulentas. ¡Sale uno limpio!» Jesús enseña que la felicidad del Cielo compensará con creces los problemas de la Tierra. Como decía Pablo: «La ligera aflicción momentánea sirve para prepararnos una gloria consistente y eterna que no admite comparación» (2Co_4:17 ). El desafío de las bienaventuranzas es: ¿Quieres ser feliz a la manera del mundo, o a la manera de Cristo?

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.