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Lucas 23: Camino del Calvario

Pastor Lionel

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Lucas 23:13-25

Notemos, en primer lugar, cuan singular fue la declaración que de la inocencia de nuestro Señor hicieron sus jueces.

Según se refiere en el pasaje arriba citado, Pilato dijo a los judíos: “Me habéis presentado este hombre porque pervierte al pueblo; y he aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusáis; y ni aun Herodes.” El gobernador galileo y el romano eran de la misma opinión. Ambos convenían en absolver a nuestro Señor de los cargos que se le hacían.

Y esa declaración era oportuna. Nuestro Señor iba a ser ofrecido como un sacrificio por nuestros pecados: era pues justo y conveniente que los que lo examinasen lo declarasen completamente inocente; era justo y conveniente que los que lo inmolasen confesasen que estaba “sin mancha y sin contaminación.” 1Pe_1:19. Dios que todo lo gobierna, dispuso de tal manera las circunstancias del juicio de Jesús, que, aunque los jueces eran enemigos suyos, no pudieron probarle la comisión de crimen alguno.

Cada día debiéramos dar gracias a Dios de que nuestro Sustituto fue perfecto en todos respectos, y que nuestro Rescate fue completo y sin tacha. ¿Qué hombre hay que alcance a contar sus pecados? Todos los días de nuestra vida dejamos de hacer lo que debiéramos hacer y hacemos lo que no debiéramos hacer. Mas debe consolarnos el saber que Cristo el Justo ha ocupado nuestro lugar a fin de pagar la deuda que gravita sobre los hombros de todos nosotros, y de cumplir la ley que todos hemos quebrantado. “El da justicia a todo aquel que cree.” Rom_10:4.

Por él y en él se considera a los creyentes como si hubiesen cumplido la ley. Por amor de Cristo Dios puede decir respecto del creyente: “No hallo en él falta alguna..

Notemos, además, de qué manera tan completa los judíos tomaron sobre si la responsabilidad de dar muerte a nuestro Señor. Se nos refiere que “queriendo Pilato soltar a Jesús, los judíos daban voces diciendo: ‘¡Crucifícale, Crucifícale!’” Y también, que “instaban a grandes voces pidiendo que fuese crucificado..

Este hecho de la historia de la pasión merece especial atención, pues comprueba que los apóstoles hablaron con rigurosa exactitud, en épocas posteriores siempre que aludieron a la muerte de su Maestro. “Matasteis Al Autor de la vida.” dijo Pedro a los judíos en Jerusalén. “Vosotros le matasteis colgándole en un madero.” Actos 3:15; 5: 30. Los judíos mataron así al Señor Jesús como a sus mismos profetas,” dijo S. Pablo a los Tesalonicenses.

Dios no olvidó la terrible responsabilidad que asumieron los judíos. La sangre inocente que entonces derramaron ha estado clamando contra ellos en su calidad de nación por el espacio de diez y ocho siglos. Diseminados por toda la tierra; errantes en todas las naciones; sin patria, sin gobierno propio, los judíos demuestran hasta el día de hoy que sus palabras han tenido un cumplimiento terrible. La sangre de su Mesías ha recaído sobre ellos y sobre sus hijos. Ellos son un ejemplo viviente que nos da a conocer las desgracias que sobrevienen a los que rechazan a nuestro Señor. Maravilloso es, en verdad, que se reserve misericordia para los hijos de Israel a pesar de sus pecados y de su incredulidad I La nación que hirió al Redentor y le dio la muerte, algún día tornará hacia El los ojos con fe y será restituida a la gracia de Dios.

Advirtamos, por último, en este pasaje cuan singulares fueron las circunstancias bajo las cuales Barrabas fue puesto en libertad. Se nos dice que Pilato “soltó a aquel que habían sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían (los judíos) pedido mas entregó a Jesús a la voluntad de ellos.” Tenia en su poder dos prisioneros y debía poner en libertad a uno de ellos. El uno había pecado contra Dios y contra los hombres y se habían manchado de negros crímenes: el otro era el santo, inocente e inmaculado Hijo de Dios, en quien no habían falta alguna. ¡Y sin embargo, Pilato condena al prisionero inocente y absuelve al culpable! Da órdenes para que suelten a Barrabas y entrega a Jesús para que sea crucificado.

Este hecho es muy instructivo, pues manifiesta hasta que punto llegó la malevolencia de los judíos para con nuestro Señor. Como dice S. Pedro: “Al Santo y al Justo negaron, y pidieron que se les diese un homicida.” Actos 3:14. También manifiesta cuan profunda fue la humillación a que se sometió nuestro Señor a fin de obtener nuestra redención. ¡Sí, se sometió a pesar menos en la balanza de la justicia que un asesino, y permitió que se le tuviese por más criminal que el mayor de los pecadores! Pero ese hecho tiene un significado más profundo que no hemos de dejar desapercibido: es un emblema ó símbolo del canje que se verifica entre Cristo y el pecador cuando este es justificado delante de Dios. “Cristo fue hecho pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2Co_5:21. Cristo siendo inocente ha sido tenido por culpable delante de Dios, para que los que son culpables sean considerados como inocentes y absueltos de toda condenación.

Lucas 23:26-38

Notemos, en primer lugar, la admonición profética que pronunció nuestro Señor. Según se refiere en el pasaje que queda trascrito, El dijo a las mujeres que le seguían cuando marchaba hacia el Calvario: “Hijas de Jerusalén, no me lloréis a mí; mas lloraos a vosotras mismas, y a vuestros hijos. Porque, he aquí, que vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no parieron, y los pechos que no criaron..

Á los oídos de los mujeres de Judá estas palabras debieron de haber llegado con un sonido lúgubre. Para ellas era hasta deshonroso no tener hijos; por lo tanto, la idea de que llegara día en que la esterilidad fuera una bendición, debía de parecerles extraña y terrible. Y sin embargo, en el transcurso de cincuenta años, esa predicción fue cumplida literalmente.

Á consecuencia del sitio que el ejército romano, bajo las órdenes de Tito, puso a Jerusalén, los habitantes de la ciudad sufrieron horriblemente de hambre y de peste. Se cuenta que hubo mujeres que a falta de otro alimento, se comieron a sus propios hijos. Sobre nadie descendió con tanta severidad el juicio enviado a la nación judía como sobre las esposas, las madres y los niños pequeños.

No vayamos a suponer que Jesucristo no ofrece al hombre más que misericordia, amor y perdón. Sin duda que él es sobre manera misericordioso. La Escritura dice: “El es amador de la misericordia.” Más no hay que olvidar que es justo además de misericordioso. En el Evangelio ha sido revelada la ira para los que permanecen en la maldad. La misma nube que alumbraba a Israel era oscura para los Egipcios: el mismo Salvador que invita a los agobiados y afligidos a que vengan a él, declara explícitamente que a menos que el hombre se arrepienta perecerá, y que el que no cree será condenado. Luk_13:3; Mar_16:16. En mundo incrédulo verá, como vio Jerusalén, que Dios tiene en su poder el juicio, así como también la misericordia.

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