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Lucas 20: Con qué autoridad

María de Magdala fue una de los primeros seguidores de Jesús y por cierto merece llamarse discípula. Una mujer enérgica, impulsiva y cariñosa, que no solo viajó con Jesús, sino que también contribuyó a las necesidades del grupo. Presenció la crucifixión y fue a ungir el cuerpo de Jesús la mañana del domingo cuando descubrió la tumba vacía. María fue la primera en ver a Jesús luego de resucitado.

María Magdalena es un ejemplo de corazón ardiente que vivió agradecido. Jesús la liberó milagrosamente cuando echó fuera de ella siete demonios. En todo cuanto se nos dice de ella, notamos su agradecimiento por la libertad que Cristo le concedió. Esa libertad la llevó a estar al pie de la cruz cuando todos los discípulos, excepto Juan, estaban ocultos por temor. Se mantuvo cerca de su Señor. Después de la muerte de Jesús, su intención fue ofrecerle todo el respeto posible. Como todos los seguidores de Jesús, nunca esperó una resurrección corporal, pero se regocijó en gran manera al descubrir que había resucitado.

María no tenía una fe complicada. Fue directa y genuina. Le interesaba más creer y obedecer que comprenderlo todo. Jesús honró su fe casi infantil, concediéndole el privilegio de ser la primera en verlo resucitado y confiándole el primer mensaje de su resurrección.

Puntos fuertes y logros :

— Contribuyó a las necesidades de Jesús y sus discípulos

— Una de las pocas seguidoras fieles que estuvo al pie de la cruz

— Primera en ver al Cristo resucitado

Debilidades y errores :

— Jesús tuvo que echar de ella siete demonios

Lecciones de su vida :

— Los obedientes crecen en entendimiento

— Las mujeres son vitales en el ministerio de Jesús

— Jesús se relaciona con las mujeres de acuerdo a cómo las creó: reflejando de igual a igual la imagen de Dios

Datos generales :

— Dónde: Magdala

— Ocupación: No se nos dice, pero al parecer era adinerada

— Contemporáneos: Jesús, los doce discípulos, María, Marta, Lázaro, la madre de Jesús, María

Versículo clave :

«Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios» (Mar_16:9).

La historia de María Magdalena aparece en Mateo 27-28; Marcos 15-16; Lucas 23-24 y Juan 19-20. También se menciona en Luk_8:2.

Tomás, a menudo recordado como el «incrédulo», merece respeto por su fe. Fue un incrédulo, pero su incredulidad tuvo un propósito: quería saber la verdad. Tomás no se aferró a sus dudas. Creyó de buena gana cuando le dieron razones para hacerlo. Expresó todas sus dudas y esperó la explicación de las mismas. Sus dudas eran solo una forma de reaccionar, no una costumbre.

A pesar de que nuestra visión de Tomás es breve, su carácter se manifiesta con firmeza. Procuró ser fiel a lo que conocía, a pesar de lo que sentía. En un momento, cuando para todos era evidente que la vida de Jesús peligraba, solo Tomás expresó con palabras lo que la mayoría sentía. «Vamos también nosotros, para que muramos con El» (Joh_11:16). No dudó en seguir a Jesús.

No sabemos por qué Tomás estaba ausente la primera vez en que Jesús apareció a los discípulos después de la resurrección, pero fue renuente en aceptar el testimonio de ellos acerca de este hecho. ¡Ni siquiera sus diez amigos lograrían cambiar su forma de pensar!

Podemos dudar sin tener que vivir en incredulidad toda la vida. Las dudas motivan una reconsideración. Su propósito se relaciona más con agudizar la mente que con cambiar de manera de pensar. La duda puede usarse para plantear la pregunta, lograr una respuesta e impulsar a una decisión. Pero la duda nunca debe ser una condición permanente. La duda es un pie en alto, listo para ponerlo delante o detrás. No hay acción hasta que el pie baja.

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