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Lucas 20: Con qué autoridad

Pastor Lionel

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Cuando los emisarios del Sanedrín agotaron sus tretas, aparecieron en la escena los saduceos. Su pregunta dependía de dos cosas:

(i) La primera era la ley del levirato (Deu_25:5 ). Según esa ley, cuando un casado moría sin dejar hijos, su hermano se tenía que casar con la viuda, y el hijo que tuvieran se consideraría descendiente legal del primer marido. No es probable que esa ley se aplicara en tiempo de Jesús, pero formaba parte de las leyes mosaicas, y los saduceos la consideraban vigente.

(ii) La pregunta tenía que ver con las creencias de los saduceos. A veces se los nombra con los fariseos, pero eran diametralmente opuestos en sus creencias.

(a) Los fariseos eran una denominación exclusivamente religiosa; es decir, no tenían ambiciones políticas, y se conformaban con cualquier gobierno que les permitiera cumplir la ley tradicional. Los saduceos eran pocos, pero ricos e influyentes. Los sacerdotes y los aristócratas eran casi todos saduceos. Eran la clase que estaba en el gobierno. Eran colaboracionistas con los Romanos, porque querían conservar su riqueza y posición.

(b) Los fariseos aceptaban las Escrituras del Antiguo Testamento y la tradición de los antepasados, que incluía miles de reglas y normas que se habían transmitido oralmente, tales como las leyes referentes al sábado y a las abluciones. Los saduceos no aceptaban más que la ley escrita del Antiguo Testamento, y especialmente el Pentateuco o Torá, Ley, a la que daban más importancia que a los Profetas y demás Escritos.

(c) Los fariseos creían en la resurrección de los muertos y en ángeles y espíritus. Los saduceos no creían en ninguna de estas cosas (Act_23:8 ).

(d) Los fariseos creían en la predestinación; es decir, que la vida humana está planificada y ordenada por Dios. Los saduceos creían en el libre albedrío.

(e) Los fariseos creían en la venida del Mesías y le esperaban; pero los saduceos no, porque habría perturbado sus vidas y planes materialistas.

Los saduceos, pues, vinieron con la pregunta de los siete hermanos que habían estado casados con la misma mujer, y que de cuál de ellos sería esposa en la resurrección, pretendiendo ridiculizar la fe en la resurrección. La respuesta de Jesús tiene un valor permanente. Dijo que el Cielo no es como la Tierra, que la vida futura será diferente de la actual, porque nosotros seremos diferentes. Nos ahorraríamos muchas discusiones inútiles y aun disgustos si dejáramos de especular acerca de la vida futura y dejáramos esas cuestiones al amor de Dios.

Jesús fue aún más lejos. Como hemos dicho, los saduceos no creían en la resurrección del cuerpo; y decían que es que no se nos enseña en las Escrituras, y menos en la Ley de Moisés. Hasta entonces ningún fariseo había podido argumentar con ellos, pero Jesús los hizo callar: les citó el pasaje de la zarza ardiendo en el que el mismo Moisés oyó que el Señor le decía: «Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» (Exo_3:1-6 ), lo que quiere decir que Abraham, Isaac y Jacob no están muertos para siempre, porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. No nos sorprende que la respuesta de Jesús arrancara un grito de aprobación de los escribas que estaban escuchando. Jesús había contestado a los saduceos usando su misma suprema autoridad. Jesús usaba argumentos que sus interlocutores podían comprender y aceptar. Les hablaba en su propio lenguaje, y por eso la gente de su tiempo le oía de buena gana.

Jesús no satisface la curiosidad acerca de «cómo resucitarán los muertos, o con qué cuerpo» 1Co_15:35 ); pero da el fundamento firme y fiel de nuestra confesión: «Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.»

LA ADVERTENCIA DE JESÚS

Lucas 20:41-44

También les dijo Jesús:

-¿Cómo es que dicen algunos que el Mesías es hijo de David? El mismo David dice en el Libro de los Salmos: « Dijo el SEÑOR a mi Señor: `Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.›» Pues, si David le llama «mi Señor», ¿cómo puede tratarse de su hijo?

Vale la pena estudiar por separado este breve pasaje, porque es difícil de entender. El título más popular del Mesías era Hijo de David. Así llamó a Jesús el ciego de Jericó Luk_18:38-39 ), y también la multitud que presenció su entrada en Jerusalén Mat_21:9 ). Sin embargo, aquí parece que Jesús pone en duda la validez de tal título. La cita está tomada del Psa_110:1 , que es el versículo del Antiguo Testamento más citado en el Nuevo. Muchos Salmos se atribuían a David, y éste se suponía que hablaba del Mesías. En él David dice que oyó que Dios le decía a su Ungido, el Mesías, que se sentara a su diestra hasta que todos sus enemigos estuvieran a sus pies; y en él David llama al Mesías mi Señor. ¿Cómo puede ser a la vez hijo y Señor de David?

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