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Lucas 16: El ejemplo de un hombre malo

Pastor Lionel

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Como él, debemos conseguir «un edificio en los cielos,» donde fijemos nuestro hogar, cuando se deshiciere el tabernáculo terrestre de nuestro cuerpo. 2 Cor.

Pro_5:1. Como él, debemos emplear todos los medios que estén a nuestro alcance para obtener mansiones eternas.

Bajo este punto de vista la parábola es altamente instructiva. La solicitud que los hombres del mundo manifiestan por los asuntos de esta vida debiera hacer ruborizar a los cristianos por su frialdad respecto de las cosas de la eternidad. El celo y la constancia que los hombres de negocios despliegan cuando recorren mar y tierra para conseguir riquezas, es un reproche de la indiferencia e indolencia que manifiestan los creyentes respecto de los tesoros celestiales.

Las palabras de nuestro Señor son verdaderamente profundas y solemnes: « Los hijos de este siglo más prudentes son en su generación que los hijos de la luz..

Notemos por último en este pasaje ¡as palabras notables que nuestro Señor usa respecto de las cosas de poca consideración. «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto..

Nuestro Señor nos enseña con estas palabras a ser escrupulosamente fieles, y nos previene que no vayamos a suponer que una conducta, en asuntos pecuniarios, semejante a la del mayordomo, sea cosa insignificante. Es que quiere que sepamos que la manera como el hombre se porta en «lo muy poco « da a conocer su índole, y que la injusticia en «lo muy poco « es un síntoma del mal estado en que se encuentra el corazón. No quiere dar a entender, por supuesto, que la honradez en cuestiones de dinero puede justificar nuestras almas o limpiarnos de todo pecado; pero sí quiere decir que la mala fe en las transacciones es señal de que el corazón no es «recto a los ojos de Dios..

La doctrina que nuestro Señor establece así merece muy seria consideración el día de hoy. Parece que algunos hombres han llegado a persuadirse que es posible divorciar la verdadera religión de la honradez ordinaria, y que si uno es ortodoxo en materias de doctrina, poco importa que en la práctica estafe o engañe. Las palabras de nuestro Señor son una protesta contra esta perniciosa idea. Nosotros, por nuestra parte, debemos velar y estar alerta para no caer en semejante error. Defendamos con tesón las gloriosas doctrinas de la salvación por la gracia y la justificación por la fe; pero no vayamos a imaginar jamás que la verdadera religión autoriza el menosprecio de la segunda tabla de la ley. No olvidemos ni por un momento que la verdadera fe se conoce por sus frutos. Podemos estar seguros que el que no es honrado no posee la gracia divina.

Lucas 16:13-18

Estos versículos nos enseñan cuan inútil es procurar servir a Dios a medías. Nuestro Señor Jesucristo dice: «Ningún siervo pude servir a dos señores; porque, o aborrecerá al uno y amará al otro, o se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios, y a las riquezas..

Á primera vista parece que la verdad que nuestro Señor sienta con estas palabras no admite discusión alguna, por ser demasiado obvia. Y sin embargo, muchos hacen, en perjuicio de sus almas. Lo mismo que en el pasaje citado se dice ser inútil: muchos procuran obedecer a Dios y conservar su afición al mundo simultánea mente. En su conciencia han penetrado tal vez algunos rayos de luz, y creen que deben tener alguna religión; mas se hallan tan apegados a las cosas terrenales que no les es posible llegar a la altura del verdadero cristiano, y constantemente se hallan agitados de una zozobra cruel. Por una parte, la poca religión que tienen es más que suficiente para amargarles los placeres del mundo; y están, por otra, tan ligados a este, que no pueden encontrar en la religión completa felicidad. En una palabra, malgastan siempre el tiempo en hacer algo que es imposible: «servir a Dios y a las riquezas..

Todo el que anhele ser cristiano y dichoso haría bien en reflexionar en las palabras que quedan citadas. Quizá no hay verdad alguna en que los verdaderos cristianos estén más de acuerdo que en esta: que la felicidad de los que se consagran al servicio de Cristo depende de la firmeza de su resolución. Los que vuelven al mundo diciendo que en la verdadera religión no se encuentra la verdadera felicidad, son los cristianos que fluctúan y vacilan. Cuanto más decididamente nos entreguemos a Cristo, en tanto más alto grado experimentaremos esa «paz de Dios que sobrepuja todo entendimiento.» Cuanto más fielmente vivamos, no para nosotros mismos, sino para Aquel que murió por nosotros, tanto mejor sabremos qué es sentir « gozo y paz en el creer.» Rom.

15:13. Si no es inútil servir a Cristo, sirvámosle de todo corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. En ello nos va la vida y la felicidad perdurables. Si no podemos resolvemos a abandonarlo todo por amor de Cristo, no podemos ni debemos alimentar la esperanza de que El nos reconozca como suyos en el último día. El quiere que le consagremos todo nuestro corazón. Cualquiera que quisiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.

Estos versículos nos enseñan, en segundo lugar, que el valor que a las cosas da el hombre es muy distinto del que les da Dios. Nuestro Señor llamó la atención a esta verdad por medio de la amonestación que dirigió a los fariseos que se burlaban de El, les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen en alto aprecio, delante de Dios es abominación..

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