Lucas 13: El sufrimiento y el pecado

13.15, 16 Los fariseos ocultaron tras su juego de leyes evitar las obligaciones del amor. Nosotros también podemos usar la letra de la Ley para evadir nuestra obligación de cuidar a otros (por ejemplo, dar nuestro diezmo con regularidad, pero luego no ayudar a un vecino necesitado). La necesidad de la gente es más importante que las leyes. Dedique tiempo para ayudar a las personas con amor, aunque comprometa su imagen pública.

13.16 En nuestro mundo caído, la enfermedad es común. Sus causas son variadas: nutrición inadecuada, contacto con la fuente de infección, falta de defensas e, incluso, ataque directo de Satanás. Sin importar la causa inmediata de nuestra enfermedad, podemos ubicar su fuente original en el diablo, autor de todo lo malo en nuestro mundo. La buena nueva es que Jesús es más poderoso que cualquier demonio o enfermedad. Muchas veces El nos da sanidad física y cuando vuelva pondrá fin a toda enfermedad, lesión e impedimento físico.

13.18-21 La expectación general en los oyentes de Jesús era que el Mesías vendría como un gran rey y líder para liberarlos de Roma y restaurar la gloria inicial de Israel. Pero Jesús dijo que su reino empezaba sin alborotos, como la pequeña semilla de mostaza que crece y se convierte en un árbol inmenso, o como la levadura que se agrega a la masa para convertirla en pan. El Reino de Dios avanza poco a poco hacia el exterior hasta que todo el mundo se transforme.

13.22 Esta es la segunda vez que Lucas nos recuerda que Jesús intencionalmente iba a Jerusalén (la anterior aparece en 9.51). Aun cuando sabía que estaba en camino hacia la muerte, continuó predicando a grandes multitudes y sanando. La perspectiva de la muerte no varió la misión de Jesús.

13.24, 25 Hallar la salvación requiere más concentración y esfuerzo de lo que muchas personas esperan invertir. Es obvio que no podemos salvarnos solos ni hay manera en que podamos hacer algo en favor de Dios. Debemos esforzarnos en «entrar por la puerta angosta» en un deseo diligente de conocer a Dios y procurar con fervor establecer una relación sin importar el costo. Debemos cuidar de no pasar por alto esta acción porque la puerta no estará abierta para siempre.

13.26, 27 El Reino de Dios no necesariamente lo poblará la gente que esperamos encontrar allí. Muchos líderes religiosos muy respetables que proclaman lealtad a Jesús no estarán allí porque en secreto eran moralmente corruptos.

13.27 La gente deseaba saber quién se salvaría. Jesús explicó que a pesar de que muchos saben algo acerca de Dios, solo algunos han aceptado su perdón. Escuchar sus palabras o admirar sus milagros no es suficiente, es fundamental dar la espalda al pecado y confiar en Dios para recibir su salvación.

13.29 El Reino de Dios incluirá gente de todas partes del mundo. El rechazo de Israel hacia Jesús como el Mesías no detendrá el plan de Dios. El verdadero Israel incluye a todas las personas que creen a Dios. Este es un hecho importante para Lucas al dirigir su mensaje a una audiencia gentil (véanse también Rom_4:16-25; Gal_3:6-9).

13.30 Habrán muchas sorpresas en el Reino de Dios. Algunos que ahora desprecian, se honrarán después; algunos influyentes aquí se quedarán afuera de las puertas del Reino. A muchas personas «sobresalientes» (a los ojos de Dios) de esta tierra, el resto del mundo virtualmente las pasa por alto. Lo que le importa a Dios no es la popularidad terrenal, nivel social, riqueza, herencia ni poder, sino nuestra entrega a Dios. ¿Cómo conjuga sus valores con lo que la Biblia dice que debemos valorar? Ponga a Dios en primer lugar y se unirá a la gente de todo el mundo que estará en la fiesta en el reino de los cielos.

13.31-33 A los fariseos no les interesaba proteger a Jesús de algún peligro. Trataban de atraparlo. Los fariseos urgían a Jesús a que se fuera no porque temían a Herodes, sino porque no querían que se quedara en Jerusalén. Pero ni Herodes ni los fariseos podían determinar la vida, obra y muerte de Jesús. Dios mismo planeó y dirigió la vida de Jesús, y su misión se reveló en el tiempo de Dios y de acuerdo a su plan.

13.33, 34 ¿Por qué Jesús consideró a Jerusalén? Jerusalén, la ciudad de Dios, simbolizaba toda la nación. Era la ciudad más grande de Israel y la capital espiritual y política de la nación. Judíos alrededor del mundo la visitaban a menudo. Pero Jerusalén tenía la fama de rechazar a los profetas que Dios enviaba (1Ki_19:10; 2Ch_24:19; Jer_2:30; Jer_26:20-23) y rechazaría al Mesías como lo hizo con sus antecesores.

SIETE MILAGROS EN EL DIA DE REPOSO

  1. Jesús ordena al demonio que salga de un hombre: Mar_1:21-28
  2. Jesús sana a la suegra de Pedro: Mar_1:29-31
  3. Jesús sana a un paralítico en el pozo de Betesda: Joh_5:1-18
  4. Jesús sana al hombre de la mano seca: Mar_3:1-6
  5. Jesús restaura a una mujer encorvada: Luk_13:10-17
  6. Jesús sana a un hombre hidrópico: Luk_14:1-6
  7. Jesús sana a uno que nació ciego: Joh_9:1-16

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