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Lucas 11: Enséñanos a orar, Pedid y recibiréis

11.27, 28 Jesús se dirigía a gente que valoraba grandemente la relación familiar. Sus genealogías eran garantías importantes de que eran parte del pueblo escogido de Dios. El valor de un hombre provenía de sus ancestros y el de una mujer de los hijos que engendraba. La respuesta de Jesús a la mujer significa que la obediencia a Dios es más importante que su lugar en el árbol genealógico. El trabajo paciente de constante obediencia es incluso más importante que el abolengo de un hijo respetado.

11.29, 30 ¿Cuál fue la señal de Jonás? Dios le pidió a Jonás que predicara el arrepentimiento a los gentiles (no judíos). Jesús confirmó su mensaje. La salvación no es solo para judíos, sino para todos. Mat_12:40 agrega otra explicación: Jesús moriría y resucitaría al tercer día, igual que Jonás fue rescatado después de permanecer tres días en el vientre del gran pez.

11.29-32 Los crueles guerreros de Nínive, capital de Asiria, se arrepintieron cuando Jonás les predicó y este no tenía interés en ellos. La idólatra reina de Sabá alabó al Dios de Israel cuando oyó hablar de la sabiduría de Salomón y este cometió muchas faltas. En cambio Jesús, el perfecto Hijo de Dios, vino en busca de gente a la cual amó profundamente, pero lo rechazaron. Este pueblo escogido de Dios llegó a ser más culpable de juicio que una nación notoriamente malvada o una poderosa reina pagana. Compárese con Luk_10:12-15 donde Jesús dice que las perversas ciudades de Sodoma, Tiro y Sidón recibirán un juicio menos severo que las ciudades de Judea y Galilea que rechazaron su mensaje.

11.31, 32 Los ninivitas y la reina de Sabá se volvieron a Dios con mucho menos evidencias de las que Jesús daba a sus oyentes y muchas menos de las que poseemos hoy. Tenemos la narración de testigos presenciales de la resurrección de Jesús, el poder continuo del Espíritu Santo derramado en el Pentecostés, fácil acceso a la Biblia y conocimiento de dos mil años sobre cómo Cristo ha venido actuando mediante su Iglesia en la historia. Con todo este conocimiento disponible, nuestra respuesta a Cristo debería ser más completa y sincera.

11.33-36 La luz es Cristo, el ojo representa la comprensión y el discernimiento espiritual. Los malos deseos hacen que el ojo sea menos sensible y empañan la luz de la presencia de Cristo. Si no le es fácil ver la obra de Dios, revise su visión. ¿Hay algún deseo pecaminoso que le impide ver a Cristo?

11.37-39 Este lavado no era por higiene, sino como símbolo de pureza moral. Los fariseos no solo convirtieron esta práctica en un espectáculo público, sino que también ordenaron a todos seguir con esta tradición que en un principio se proyectó solo para los sacerdotes.

11.41 A los fariseos les encantaban pensar que eran puros, pero su mezquindad hacia Dios y los pobres demostró que no eran tan puros como pensaban. ¿Cómo usa usted los recursos que Dios le ha confiado? ¿Es generoso con las necesidades que hay a su alrededor? La generosidad revela mucho acerca de la pureza de su corazón.

11.42 Es fácil racionalizar para no ayudar a otros con la excusa de que ya hemos dado a la iglesia, sin embargo uno que sigue a Jesús debe compartir con los necesitados. Aunque el diezmo es importante para la vida de la iglesia, nuestra compasión no debe detenerse allí. Siempre que podamos, debemos ayudar.

11.42-52 Jesús criticó a los fariseos y los intérpretes de la Ley porque: (1) lavaban sus manos pero no sus corazones, (2) recordaban pagar el diezmo pero olvidaban la justicia, (3) amaban las alabanzas de la gente, (4) hacían imposible las demandas de la religión, (5) no aceptaban la verdad acerca de Jesús, y (6) evitaban que otros creyeran. Se equivocaron al enfocarse en las apariencias y pasar por alto la condición interna de sus corazones. Hacemos lo mismo cuando el motivo de nuestro servicio es el deseo de que lo vean, antes que un corazón puro y amor hacia los demás. Es posible engañar a otros, pero a Dios no. No sea cristiano solo en lo externo. Ponga su vida interna bajo el control de Dios y su vida externa lo reflejará de manera espontánea.

11.44 La Ley del Antiguo Testamento dice que una persona que toca un cadáver se considera inmunda (Num_19:16). Jesús acusó a los fariseos de convertir a otros hombres en inmundos por su podredumbre espiritual. Como cadáveres ocultos en la tierra, corrompían a cada persona que entraba en contacto con ellos.

11.46 Estas «cargas» eran los detalles que los fariseos agregaban a la Ley de Dios. Al mandamiento: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo» (Exo_20:8), por ejemplo, le agregaron instrucciones relacionadas con la distancia que podía recorrer una persona en el día de reposo, qué clases de nudos atar y qué peso llevar. Sanar a una persona se consideraba obra ilegítima en el día de reposo, en cambio se permitía rescatar al animal atrapado (Exo_14:5). No hay que sorprenderse de que Jesús condenara las añadiduras de la Ley.

11.49 A través de la historia, a los profetas de Dios se les persiguió y asesinó. Pero esta generación rechazaba a alguien que era más que un profeta, rechazaba a Dios mismo. Esta referencia no es del Antiguo Testamento. Jesús profetizaba un mensaje de Dios.

11.51 La muerte de Abel se narra en Gen_4:8. Si desea más información acerca de Abel, véase Gen_4:8 y su perfil en Génesis 6. La muerte del profeta Zacarías se describe en 2Ch_24:20-22 (el último libro del canon hebreo). ¿Por qué estos pecados se adjudican en contra de esta generación en particular? Porque rechazó a Cristo en la carne, a quien toda su historia y profecía apuntaban.

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