Lucas 1: La introducción de un historiador

Pastor Lionel

Ayúdanos a continuar esta Obra

El punto principal que a todos nos concierne, es el ejemplo que estos dos esposos presentan al cristiano. Esforcémonos en servir fielmente a Dios, y en vivir, como ellos, en completo acuerdo con la luz que hayamos recibido. No olvidemos esas sencillas palabras de la Escritura: « El que practica la justicia es justo.»Felices son aquellas familias Cristianas de las cuales se puede decir que tanto el esposo como la esposa son justos, y que procuran mantener su conciencia libre de ofensa hacia Dios y hacia los hombres. Act_24:16.

Notemos, por otra parte, en este pasaje, la dura prueba que plugo a Dios sufriesen Zacarías é Isabel. Se nos dice que «no tenían hijos.» Difícilmente podrá comprender el cristiano de nuestros tiempos toda la fuerza de estas palabras. Para un judío de aquella época indicaban una aflicción muy gravosa. Vivir sin hijos era uno de los pesares más amargos. 1 Sam. 1.10.

La gracia de Dios no exime a ninguno de aflicción. «Justos» como eran este santo sacerdote y su esposa, no estaban libres de pesares. Acordémonos de esto, si servimos a Cristo: no consideremos la tribulación como algo extraordinario o anormal Convenzámonos más bien que la mano de la sabiduría perfecta nos distribuye lo que nos conviene, y que cuando Dios nos castiga, es para que «participemos de su santidad.» Heb. 12.10. Si las aflicciones nos acercan más a Cristo, y aumentan nuestra afición hacia la Biblia y la oración, son favores positivos que el cielo nos concede. Tal vez ahora no pensemos así; pero así pensaremos cuando despertemos en el otro mundo.

Notemos, también, en este pasaje, el medio por el cual Dios anunció el nacimiento próximo de Juan el Bautista. Se nos refiere que «un ángel del Señor se apareció a Zacarías..

El ministerio de los ángeles es, sin duda, un asunto profunda. En ninguna parte de la Biblia hallamos que se haga tanta mención de ellos, como a principios del período del ministerio terrenal de nuestro Señor. Jamás se refieren tantas apariciones de úngeles, como cerca del tiempo de la encarnación de nuestro Señor y de su entrada en el mundo. El designio de esta circunstancia es suficientemente claro. Fue para enseñar a la iglesia que el Mesías no era ángel, pero sí el Señor de los ángeles, como también de los hombres. Fueron ángeles los que anunciaron Su venida; ángeles los que proclamaron Su nacimiento; y ángeles también los que se regocijaron cuando apareció. Y con estos hechos demostraron claramente que el que venia a morir por los pecadores no era uno de ellos, sino uno muy superior a ellos, el Rey de los reyes y el Señor de los señores.

Hay algo con respecto a los ángeles que de ninguna manera debemos olvidar. Ellos toman vivo interés en la misión de Cristo, y en la salvación que Cristo ha traído al mundo. Ellos cantaron alabanzas cuando el Hijo de Dios bajó a establecer, por medio de Su propia sangre, paz entre Dios y los hombres. Regocíjanse cuando se arrepienten los pecadores y se hacen hijos de nuestro Padre celestial; y deléitanse en servir a los herederos de la salvación eterna. Esforcémonos en ser como ellos, mientras estemos en la tierra–en ser de su mismo espíritu, y participar de sus goces. Así nos prepararemos para el cielo, pues escrito está, que los que allí entraren serán «como los ángeles.» Marcos 12.25.

Finalmente, notemos brevemente en este pasaje, él efecto que la aparición de un ángel produjo en la mente de Zacarías. Se nos refiere que «se turbó, y cayó temor « sobre él.

Lo que en este caso experimentó ese hombre justo, está de acuerdo exactamente con lo que experimentaron otros santos en circunstancias análogas. Moisés al ver la zarza ardiendo, y Daniel en el río de Hiddekel–las mujeres en el sepulcro, y Juan en la isla de Pátmos–todos sintieron temores semejantes al de Zacarías. Lo mismo que él, al contemplar visiones del otro mundo, temblaron y se sobrecogieron de temor.

¿Cómo explicarnos la causa de este temor? a esta pregunta solo hay una respuesta. El temor proviene del convencimiento interior que tenemos de nuestra debilidad, culpabilidad y corrupción. La contemplación de un ser celestial nos hace recordar forzosamente nuestra falta de perfección y nuestra natural ineptitud para contemplar a Dios. Si los ángeles son tan grandiosos é imponentes, ¿cómo deberá de ser el Señor de los ángeles? Rindamos gracias a Dios porque tenemos un poderoso Mediador entre Dios y el hombre, al hombre Cristo Jesús. Creyendo en El, podemos sin temor acercarnos a Dios y aguardar la venida del juicio final. Cuando los ángeles poderosos salgan a congregar a los elegidos de Dios, estos no tendrán por qué atemorizarse. Los ángeles son sus consiervos y compañeros. Ap. 22.9.

Temblemos al pensar en el terror que se apoderará de los malvados en el último día. Si hasta los justos se turban al ver de súbito espíritus que les son propicios, ¿qué harán los impíos cuando los ángeles se presenten a recogerlos como cizaña para el fuego? los temores de los justos son infundados, y duran poco tiempo. Los temores de los réprobos, una vez excitados, resultarán ser bien fundados, y durarán eternamente.

Lucas 1:13-17

Estos versículos contienen las palabras del ángel que se apareció a Zacarías. Son palabras llenas de profunda instrucción espiritual Este texto nos enseña, en primero lugar, que el hecho de que la respuesta a una súplica se haya diferido por mucho tiempo no implica necesariamente que esta haya sido desatendida. Zacarías, sin duda, había rogado con frecuencia a Dios que le concediese hijos, y, según todas las apariencias, había rogado en vano.

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

De ejecutivo a conserje

El pasillo está en silencio excepto por las ruedas del balde y los pies que va arrastrando el viejo. Ambos suenan cansados. Ambos conocen estos

Artículo Completo

La adopcion

En el mundo neotestamentario era común que un griego sin hijos adoptara un esclavo fuerte e inteligente para perpetuar su nombre, cuidarlo en su vejez

Artículo Completo