Lucas 1: La introducción de un historiador

Pastor Lionel

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1.71 Los judíos esperaban con ansiedad al Mesías, pero pensaban que vendría para salvarlos del poder del Imperio Romano. Aguardaban a un Salvador militar y no a un Mesías de paz que venciera el pecado.

1.72, 73 La promesa de Dios a Abraham fue bendecir a todas las naciones a través de él (véase Gen_12:3). Esto se cumpliría mediante el Mesías, descendiente de Abraham.

1.76 Zacarías evocó cientos de años de la obra soberana de Dios en la historia, comenzando con Abraham y continuando por la eternidad. Luego, en un contraste tierno, personaliza la historia. Se escogió a su hijo para cumplir un rol especial en el drama de las edades. A pesar de poseer poderes ilimitados, Dios decidió obrar mediante humanos frágiles que empiezan como bebés. No minimice lo que Dios puede hacer a través de quienes confían en El.

1.80 ¿Por qué Juan vivió en el desierto? Los profetas buscaban la soledad del desierto para mejorar su crecimiento espiritual y enfocar su mensaje en Dios. Al estar en el desierto, Juan mostró su separación de los poderes económicos y políticos de modo que pudo dirigir su mensaje en su contra. También muestra su separación de los líderes religiosos hipócritas de su día. Su mensaje era diferente al de ellos y su vida lo

Lucas 1:1-4

El Evangelio de San Lucas contiene muchos incidentes y enseñanzas importantes que no se encuentran en los otros tres Evangelios. Tales son, por ejemplo, la historia de Zacarías é Isabel, la de la anunciación del ángel a la Virgen María, y en breve, todo lo que contienen los dos primeros capítulos. Tales, también, como la narración de la conversión de Zaqueo, y la del ladrón arrepentido, la jornada a Emmaús, y las famosas parábolas del Fariseo y el Publicano, del Rico y Lázaro, y del Hijo Pródigo. Partes son estas de la Escritura por cuya revelación todo cristiano bien instruido siente especial agradecimiento. De ellas somos deudores al Evangelio de San Lucas.

El corto prólogo que dejamos arriba trascrito es una peculiaridad del Evangelio de San Lucas. Pero examinándolo detenidamente, hallaremos que está lleno de la más útil instrucción.

En primer lugar, San Lucas nos hace un bosquejo breve, pero importante de la naturaleza del Evangelio. El lo llama, «la historia de las cosas que entre nosotros han sido del todo certificadas.» Es una narración de hechos referentes a Jesucristo.

El Cristianismo es una religión erigida sobre el cimiento de los hechos. Jamás perdamos esto de vista. Bajo esta forma fue que se presentó en su origen a la contemplación del género humano. Los primeros predicadores no iban de lugar en lugar proclamando un sistema complicado é ingenioso de doctrinas abstrusas, o de principios profundos. Se ocuparon exclusivamente en referir a los hombres hechos grandes y a la vez sencillos. Iban por todas partes anunciando a un mundo infiel que el Hijo de Dios había bajado a la tierra, y había vivido y muerto por nosotros, y después resucitado. El Evangelio era al principio mucho mas sencillo que lo que hoy se enseña por muchos como tal No era ni mas ni menos que la historia de Cristo.

Aspiremos pues a mayor sencillez en nuestra religión individual. Que Cristo y su Pasión formen el sol de nuestro sistema, y que el deseo más vehemente de nuestras almas sea conocerle mejor cada día y vivir alimentados de la fe en él. Tal fue el Cristianismo de San Pablo. «Para mí el vivir es Cristo.» Filip. 1 : 21.

San Lucas bosqueja, en segundo lugar, un hermoso cuadro de la verdadera posición que los apóstoles ocupaban en la primitiva iglesia. Los llama « testigos de vista y ministros de la palabra..

En esta expresión se nota una humildad que bien puede servir de ejemplo. Hay absoluta carencia de ese tono de exaltación humana, que con tanta frecuencia se ha deslizado en la iglesia. San Lucas no da a los apóstoles títulos halagüeños. No excusa en lo más mínimo a los que se refieren a ellos con veneración idólatra, en consideración a su ministerio y a su intimidad con nuestro Señor.

él los describe como «testigos de vista.» Decían a los hombres lo que habían visto con sus ojos y oído con sus oídos. 1 Juan 1.1. Los describe como «ministros de la palabra.» Eran siervos de la palabra evangélica. Hombres que reputaban como su mas alta prerrogativa llevar de una parte a otra, en calidad de mensajeros, las buenas nuevas del amor de Dios hacia un mundo pecador, y referir la historia de la cruz.

Habría sido un bien para la iglesia y para el mundo, si los ministros Cristianos nunca hubieran pretendido revestirse de dignidad y honores mas altos de los que los apóstoles exigieron para ellos mismos. Es un hecho lamentable, que hombres que han recibido las órdenes sagradas se hayan ensalzado a sí mismos y hayan elevado su ministerio a una posición para la cual las Escrituras no dan derecho. No es menos lamentable, que el pueblo con su anuencia pasiva a las exigencias injustas del clero haya coadyuvado a que continúe el mal, y contentándose con una religión practicada por medio de agentes o delegados. Ha habido faltas de ambas partes. Recordemos esto, y pongámonos alerta.

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