Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Libre

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Hubo un tiempo en mi vida en que si me preguntabas: «¿Qué fue lo último que hiciste mal?», podía haberte detallado el preciso instante en que lo había hecho y cuánto tiempo estuve pagando por ello. Me apenaba por cada mínimo error que cometía y con gran desesperación intentaba no pecar más. Al comprender el perdón de Dios, fui libre del auto-análisis y la autodefensa que complicaban mi vida al máximo.

Si crees que debes ser perfecto para merecer el amor y la aceptación, entonces eres candidato a una vida desdichada, porque jamás serás perfecto mientras estés en un cuerpo terrenal.

Puedes tener un corazón perfecto, en el que tu deseo sea agradar a Dios en todas las cosas, pero tu desempeño no coincidirá con lo que anhela tu corazón hasta que llegues al cielo. Puedes mejorar día a día, y permanecer en el camino hacia la meta del supremo llamamiento, pero siempre necesitarás a Jesús mientras estés aquí en la tierra. Nunca habrá un momento en el que no precises su perdón y limpieza.

La respuesta de Dios para nuestra imperfección es el perdón.

Tomado de: Joyce Meyer, Ama a Dios y Disfruta La Vida.

Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. 1 Juan 2:1-2

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Por favor

Érase una vez una pequeña expresión llamada «por favor», que vivía en la boca de un niño. «Por favor» vive en la boca de todos, aunque la

Artículo Completo