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Levítico 8: Consagración de Aarón y de sus hijos

Pastor Lionel

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Lev 8:26 Y del canastillo de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite, y una hojaldre, y las puso con la grosura y con la espaldilla derecha.

Lev 8:27 Y lo puso todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos, e hizo mecerlo como ofrenda mecida delante de Jehová.

Lev 8:28 Después tomó aquellas cosas Moisés de las manos de ellos, y las hizo arder en el altar sobre el holocausto; eran las consagraciones en olor grato, ofrenda encendida a Jehová.

Lev 8:29 Y tomó Moisés el pecho, y lo meció, ofrenda mecida delante de Jehová; del carnero de las consagraciones aquella fue la parte de Moisés, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Lev 8:30 Luego tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó a Aarón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.

Lev 8:31 Y dijo Moisés a Aarón y a sus hijos: Hervid la carne a la puerta del tabernáculo de reunión; y comedla allí con el pan que está en el canastillo de las consagraciones, según yo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos la comerán.

Lev 8:32 Y lo que sobre de la carne y del pan, lo quemaréis al fuego.

Lev 8:33 De la puerta del tabernáculo de reunión no saldréis en siete días, hasta el día que se cumplan los días de vuestras consagraciones; porque por siete días seréis consagrados.

Lev 8:34 De la manera que hoy se ha hecho, mandó hacer Jehová para expiaros.

Lev 8:35 A la puerta, pues, del tabernáculo de reunión estaréis día y noche por siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis; porque así me ha sido mandado.

Lev 8:36 Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.

Aarón y sus hijos hicieron «todas las cosas que mandó Jehová». Considerando las numerosas listas detalladas de Levítico, esa fue una gran hazaña. Sabían lo que Dios quería, cómo lo quería y con qué actitud se debía llevar a cabo. También nosotros debemos obedecer a Dios de esta manera. Dios quiere que seamos un pueblo profundamente santo, no una burda aproximación a la forma en que sus seguidores deberían ser.

Reglas para los sacerdotes en la adoración

La consagración de Aarón y sus hijos. Otra vez, Jehová habló a Moisés, diciéndole que tomara a Aarón y a sus hijos para la consagración. Esto es como una continuación. Ahora llega la hora para poner en práctica lo que habló en los primeros capítulos de Levítico. Es la consagración de los sacerdotes y la presentación del sacrificio según el mandato de Jehová.

Moisés convoca la reunión de la congregación con Aarón y con sus hijos. Ellos se reúnen a la entrada del tabernáculo de reunión. Es decir, al frente del tabernáculo, no en el atrio. Ya se ha visto que la entrada al tabernáculo es el lugar de la presencia de Jehová, donde la gente presentó su sacrificio. No sabemos si la congregación incluyó solamente representantes de cada tribu, o toda la gente que quería asistir. En la tradición hebrea la “congregación” llegó a ser un término técnico para sus representantes.

La purificación de Aarón y sus hijos incluyó: lavarse con agua, ponerse sus vestidos y ungir el tabernáculo y el altar con el aceite. Toda esta purificación demuestra que el pecado es universal y completo en este mundo. Aun antes de acercarse a Jehová con su sacrificio será necesario purificarse. Es decir que el verdadero arrepentimiento debe preceder al sacrificio por el pecado.

El orden del ritual es diferente aquí. El relato en Exodo no tiene el propósito de explicar el orden, como en el libro de Levítico. Primero, Aarón recibió sus vestidos y luego lo recibieron sus hijos. Se vistió con el vestido, el cinturón, la túnica, el efod y el ceñidor del efod. Después se puso el pectoral, el pectoral de juicio, la coraza de justicia. Sobre (mejor traducido “en”) el pectoral puso el Urim y el Tumim. Hay muchas opiniones sobre esto. No se puede decir por cierto. Una tradición judía dice que era la inscripción del nombre de Jehová sobre el pectoral. Las palabras Urim y Tumim vienen de palabras que se traducen “luz y verdad”. La conclusión común es que eran dos piedras, posiblemente con estas dos palabras.

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