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Levítico 6: Leyes de los sacrificio

Pastor Lionel

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La ofrenda vegetal.

Aquí se dan instrucciones a los sacerdotes con relación a la ofrenda vegetal ofrecida por el pueblo. Habla de cómo ofrecerla y de la porción que los sacerdotes pueden comer. Aarón y sus hijos pueden comer una parte de esta ofrenda, pero solamente en el atrio del templo. Así, tenía control sobre quien la comía.

Hablan de la ofrenda vegetal ofrecida el día en que sean ungidos. La diferencia es que los sacerdotes pueden comer una parte de la ofrenda ofrecida para el pueblo, pero toda la ofrenda para el sacerdote debe ser quemada.

Este sacrificio del sacerdote es el de consagración: … en el día en que sean ungidos. Esta ofrenda vegetal para los sacerdotes era sacrificada solamente cuando se ungía un sumo sacerdote nuevo. Ofrecía una mitad sobre el altar en la mañana y la otra en la tarde y toda la ofrenda era quemada como símbolo de consagración a Jehová.

Esto es un estatuto perpetuo de Jehová. La ofrenda tenía el propósito de recordarles que mientras que ofrecieran sacrificios por los pecados de la gente, ellos mismos debían estar conscientes de su propia persona y su propia necesidad de ser aceptables ante Jehová. El sacrificio les recordaba de su dedicación al servicio a Jehová. Tiene estos sacrificios en mente cuando dice que nuestro sumo sacerdote (Jesucristo) no tiene que sacrificar por sus propios pecados antes de hacerlo por la gente, como hicieron los sacerdotes anteriores.

El sacrificio por el pecado.

La ley dice que la porción para el sacerdote será para su familia, pero tiene que comerla en un lugar santo, en el atrio del tabernáculo. El libro de Levítico designa ocho ofrendas como muy sagradas. El sacerdote tenía que comer éstas en el área del santuario.

Preparación ante la presencia divina

1. Hay que oír el consejo de Dios.

2. Hay que obedecer sus instrucciones.

3. Hay que ofrecer en olor grato a Jehová.

Todo lo que toque su carne será santificado. Solamente los que se han purificado y designado pueden tocar el sacrificio una vez que está presentado al sacerdote como ofrenda. El libro de Levítico toma en serio las cosas santificadas a Jehová y enseña a Israel y a los ministros que el pecado es una cosa grave y no se debe contaminar aun con el pecado más inconsecuente.

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