Levítico 25: El año de reposo de la tierra y el año del jubileo

Levítico 25:13 En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión.

Levítico 25:14 Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano.

Levítico 25:15 Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti.

Levítico 25:16 Cuanto mayor fuere el número de los años, aumentarás el precio, y cuanto menor fuere el número, disminuirás el precio; porque según el número de las cosechas te venderá él.

Levítico 25:17 Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

El año del jubileo tenía que celebrarse cada cincuenta años. Incluía la cancelación de todas las deudas, la liberación de todos los esclavos y la devolución a sus dueños originales de todas las tierras que habían sido vendidas. No existe ningún indicio en la Biblia de que alguna vez se haya llevado a cabo el año del jubileo. Si Israel hubiera seguido esta práctica fielmente, habrían tenido una sociedad sin pobreza permanente.

Levítico 25:18 Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros;

Levítico 25:19 y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y habitaréis en ella con seguridad.

Levítico 25:20 Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos;

Levítico 25:21 entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años.

Levítico 25:22 Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo.

Levítico 25:23 La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo.

Algún día, el pueblo poseería la tierra de Canaán, pero en el plan de Dios, sólo Dios era dueño absoluto. Quería que su pueblo evitara la avaricia y el materialismo. Si usted tiene la actitud de que su vida es propiedad de Dios y que únicamente está al cuidado de ella, entonces se hará más disponible a los demás. Pero será difícil si mantiene una actitud de dueño de su vida. Piense en sí mismo como un administrador de todo lo que está bajo su cuidado, no como un dueño.

Levítico 25:24 Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis rescate a la tierra.

Levítico 25:25 Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido.

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