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Levítico 19: Leyes de santidad y de justicia

Pastor Lionel

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Lev 19:34 Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.(U) Yo Jehová vuestro Dios.

¿Cómo se siente cuando se encuentra con extranjeros, especialmente aquellos que no hablan su idioma? ¿Se impacienta? ¿Piensa o actúa como si debieran regresarse por donde vinieron? ¿Se ve tentado a aprovecharse de ellos? Dios dice que trate a los extranjeros como trataría a sus conciudadanos, que los ame como se ama a sí mismo. En realidad, todos somos extranjeros en este mundo, ya que sólo es nuestro hogar temporal. Vea a los extraños, extranjeros y recién llegados como oportunidades para demostrar el amor de Dios.

El abnegado amor cristiano hacia los extranjeros.

Amor fraternal. En las eternas palabras de este texto, la Escritura claramente establece una guía definitiva sobre cómo interactuar con los extranjeros. El espíritu de estas enseñanzas recorre toda la Biblia. Dios espera que nos relacionemos con los extranjeros en un espíritu desinteresado, profundo, servicial y lleno de amor cristiano. Recuerda a su pueblo que ellos, quienes una vez fueron extranjeros en Egipto, deberían, más que nadie, tener presente lo que se siente al ser tratados como extranjeros. La primera lección consiste en no olvidar cómo se siente el rechazo y nunca dar lugar a ello. Sus instrucciones sobre el tratamiento a extranjeros contradicen lo que normalmente sucede en el mundo. El Señor dice que cuando un extranjero llega a nuestro hogar debe ser recibido como uno «que ha nacido entre ustedes», es decir, ¡como parte de la familia! Teniendo en cuenta que los judíos le daban gran importancia al linaje familiar, estas enseñanzas divinas ejercían un gran impacto sobre ellos. Así se enfatizaba lo que representaba el ser extranjero a la vista de Dios. La segunda lección nos recuerda que toda la humanidad es una gran familia. Trata a los demás de esa manera.

Lev 19:35 No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.

No…» Algunas personas creen que la Biblia no es más que eso, el libro de los «no». Pero Jesús resumió hábilmente todas estas reglas cuando dijo que amara a Dios con todo su corazón y a su prójimo como a usted mismo. A estos los llamó los más grandes mandamientos o reglas de todos. Si cumplimos el simple mandato de Jesús, nos encontraremos cumpliendo todas las otras leyes.

Lev 19:36 Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis.(V) Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.

Lev 19:37 Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra. Yo Jehová.

Mandamientos relativos a la santidad.

Se puede llamar el corazón del libro de Levítico. Tiene el mandato a ser santo. El capítulo contiene 16 mandamientos que enseñan cómo ser santos.

La introducción al capítulo dice a Moisés: Habla a toda la congregación… Esta frase aparece solamente una vez más en el Pentateuco, en la presentación de la Pascua. Indica leyes sumamente importantes.

Sed santos… es el primer mandamiento. La razón para ser santo es Porque yo… soy santo. Para presentarse ante Jehová uno tiene que ser santo. “Ser santo” es la manera en que debe vivir. Es importante notar que la santidad es una vida ordenada y disciplinada y no una vida de confusión. La santidad está expresada en la vida moral. La vida santa no es una idea mística ni es la vida apartada del mundo, sino es mantener una vida pura en el mundo. Pedro cita este versículo. El quiere decirles a los cristianos que su vida deber ser distinta. Como Cristo dice, están en el mundo pero no son del mundo.

El resto del capítulo da reglas de santidad. Estas reglas tienen que ver con los diez mandamientos. Todos los mandamientos están mencionados aquí. El capítulo está dividido en tres partes: leyes religiosas; leyes sociales; otras leyes.

Mezclado con los mandamientos aparece la frase: Yo, Jehová, vuestro Dios. La frase no es solamente para dar un refrán que divide las secciones, mas es la motivación para cumplir con el mandato de santidad.

Las leyes religiosas son las primeras. El primer mandamiento aquí es honrar, o respetar a los padres. Es un deber religioso. Dios estableció la familia. Es parte de su orden en el mundo. Luego viene la ley de guardar los sábados. Sábados, es plural, se refiere a todos los días religiosos. Ni os hagáis dioses, es decir, no participar en ningún tipo de idolatría. Se incluye la idea de que ni deben ponerse en posición de ser tentados por la idolatría. Luego hay un mandato en forma positiva: ofrezca los sacrificios en una manera digna de Jehová. Este mandato sigue las reglas dadas. Pablo dice que Dios no es Dios de desorden. Todo el sistema (o ritual) de la adoración enfatiza que deben acercarse a Dios en orden, sin confusión. La adoración del cristiano debe ser presentada en forma digna de nuestro Dios, no en confusión. Este concepto del AT se ve también en el NT.

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