Levitico-1

Levítico 1: Los holocaustos

Cuando Dios enseñó a su pueblo a adorarlo, puso gran énfasis en los sacrificios ¿Por qué? Era la forma que proporcionaba Dios en el Antiguo Testamento para que el pueblo pidiera perdón por sus pecados. Desde la creación, Dios aclaró que el pecado separaba a la gente de El y que aquellos que pecaban merecían morir. Por cuanto todos han pecado, Dios diseñó el sacrificio como un medio para buscar el perdón y restaurar la relación con El. Debido a que El es un Dios de amor y misericordia, decidió desde el mismo principio que vendría a nuestro mundo y moriría para pagar el castigo por todos los humanos. Esto lo hizo en su Hijo, el que aún siendo Dios, tomó la forma humana. Mientras tanto, antes de que Dios hiciera este sacrificio supremo de su Hijo, instruyó al pueblo para que matara animales como sacrificio por el pecado.

El sacrificio del animal cumplía dos propósitos:

(1) simbólicamente, el animal tomaba el lugar del pecador y pagaba el castigo del pecado, y

(2) la muerte del animal representaba una vida entregada para que otra pudiera salvarse. Este método de sacrificio continuó a lo largo de los tiempos del Nuevo Testamento. Era eficaz para enseñar, dirigir, y para traer al pueblo de regreso a Dios. Pero en los tiempos del Nuevo Testamento, la muerte de Cristo fue el último sacrificio requerido. El llevó nuestro castigo de una vez y para siempre. Ya no se requiere el sacrificio de animales. Ahora toda persona puede ser libre del castigo del pecado por simplemente creer en Jesús y aceptar el perdón que El ofrece.

Levítico 1:3 Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová.

El holocausto era el más común de los sacrificios, y se realizaba dos veces al día, de acuerdo con las minuciosas instrucciones que aparecen en este capítulo. Incluía bueyes, ovejas, chivos, pichones y tórtolas. Todo el animal, salvo la piel, era quemado en el altar.

Levítico 1:4 Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya.

El propósito del holocausto era permitir que la persona hiciera expiación . No removía la presencia del pecado, pero hacía posible la comunión con un Dios santo. La ofrenda de holocausto anticipaba el sacrificio de Jesucristo, el verdadero Cordero de Dios, que «quita el pecado del mundo»

La primera ofrenda que Dios describió fue la del holocausto. Una persona que hubiera pecado llevaba al sacerdote un animal sin defecto. El animal inmaculado simbolizaba la perfección moral demandada por un Dios santo y la naturaleza perfecta del verdadero sacrificio que habría de venir: Jesucristo. La persona entonces colocaba su mano en la cabeza del animal para simbolizar la total identificación con el animal como su sustituto. Luego mataba al animal y el sacerdote esparcía la sangre. Simbólicamente transfería su pecado al animal, y así sus pecados le eran quitados (expiación). Finalmente el animal, (excepto la sangre y la piel) era quemado en el altar, representando la completa dedicación de la persona a Dios. Por supuesto, Dios requería más que un sacrificio. Además le pedía al pecador que tuviera una actitud de arrepentimiento. El símbolo exterior (el sacrificio) y el cambio interno (arrepentimiento) tendrían que trabajar juntos. Pero es importante recordar que ni el sacrificio, ni el arrepentimiento realmente quitan el pecado. Sólo Dios perdona el pecado. Afortunadamente para nosotros, el perdón es parte de la naturaleza amorosa de Dios. ¿Ha venido usted a Dios para recibir perdón?

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