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Las señales de su venida

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Una vez le preguntaron a Jesús los fariseos cuándo iba a venir el Reino de Dios, y Él les contestó: -EL Reino de Dios no vendrá con señales que uno pueda observar, ni se dirá: « ¡Aquí está!», o «¡Por allí viene!» Porque, fijaos: el Reino de Dios está dentro de vosotros-. Y siguió diciendo a sus discípulos-: Llegará un tiempo en que querréis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. Y os dirán: «¡Aquí está!», o «¡Por allí viene!» Pero no vayáis ni les hagáis caso; porque el Hijo del Hombre se presentará en su Día como el relámpago que resplandece de una punta a otra de los cielos. Pero antes es necesario que padezca mucho, y que le rechacen los de este tiempo. Los días del Hijo del Hombre serán como cuando vivía Noé: que la gente comía y bebía, se casaba y celebraba bodas, hasta el momento en que Noé se metió en el arca y se descargó el Diluvio y acabó con todos. O como sucedió cuando vivía Lot: que se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se edificaba; pero, en cuanto salió Lot de Sodoma, se puso a llover fuego y azufre de los cielos, y murieron todos. Así sucederá el Día que se manifieste el Hijo del Hombre: entonces, el que esté en la azotea, que no intente bajar alas habitaciones a recoger sus bienes; y el que esté en el campo, que no trate de volver a casa. ¡Acordaos de la mujer de Lot! El que haga todo lo posible para salvar la vida, la perderá; y el que esté dispuesto a perderla, la salvará. Os aseguro que esa noche estarán dos en una cama, y uno será arrebatado y otro dejado. Habrá dos mujeres juntas moliendo, y una será arrebatada y otra dejada. Estarán dos trabajando juntos en el campo, y uno será arrebatado y otro dejado. -¿Adónde, Señor? -le preguntaron entonces. -«Donde estén los cuerpos, allí se juntarán los buitres» -respondió Jesús. Lucas 17:20-37 

Jesús enseña acerca de la venida del Reino de Dios

Aquí tenemos dos pasajes difíciles: En los versículos 20 y 21, Jesús contesta a la pregunta de los fariseos acerca de cuándo vendrá el Reino de Dios. Dijo que no vendrá con señales que podamos esperar. La palabra que se usa sugiere un médico que está observando a un paciente para descubrir los síntomas de la enfermedad que sospecha. Y no estamos seguros de lo que Jesús dijo a continuación, porque el original puede querer decir dos cosas:

(a) Puede querer decir que el Reino de Dios está dentro de vosotros; es decir, que es algo que obra en los corazones de las personas; no va a producir cosas nuevas, sino personas nuevas. Lo que debemos buscar no es una revolución que vaya a afectar a las cosas materiales, sino una revolución en los corazones.

(b) Puede querer decir que el Reino de Dios está entre vosotros. Querría decir Él, Jesús mismo. Él era la personificación del Reino, aunque no le reconocían. Es como si dijera: «Aquí están la oferta total y el secreto de Dios, y vosotros no los queréis aceptar.»

Los versículos 22-37 hablan de la Segunda Venida de Cristo. De este pasaje sólo podemos sacar algunas cosas que son seguras, ¡y ya es bastante!

(i) Habrá tiempos en que los cristianos anhelen la venida de Cristo. Como los mártires, clamarán: < ¡Señor! ¿Hasta cuándo?» (Apocalipsis 6:10). Pero tendrán que aprender a mantener encendidas las lámparas de la paciencia, y esperar. Dios tiene su momento.

(ii) La venida de Cristo es segura, pero no sabemos cuándo será. Es inútil especular. Vendrán personas con profecías y predicciones falsas; pero no debemos inquietarnos ni hacerles caso. La mejor manera en que puede encontrarnos Cristo es cumpliendo con nuestro deber paciente y fielmente. Como dice un comentarista: < Nadie lo podrá prever, pero todos lo verán.»

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