Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Las sanguijuelas

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Ayúdanos a continuar esta Obra

Se cuenta una historia acerca de un viajero que recorrí­a las selvas de Burma con una guí­a. Llegaron a un rí­o ancho y poco profundo, y lo vadearon hasta el otro lado. Cuando el viajero salió del rí­o, muchas sanguijuelas se habí­an prendido del torso y las piernas. Su primer instinto fue agarrarlas y quitárselas, pero el guí­a lo detuvo, advirtiéndole que si se arrancaba las sanguijuelas, estas dejarí­an pedazos finí­simos bajo la piel que luego le producirí­an infecciones.

La mejor manera de quitarse las sanguijuelas del cuerpo, aconsejó el guí­a, era bañarse en un bálsamo tibio por algunos minutos. El bálsamo penetrarí­a en las sanguijuelas y estas se soltarí­an del cuerpo del hombre.

Cuando otra persona nos ha herido en gran manera, no podemos arrancarnos la ofensa  y esperar que se vaya toda amargura, rencor y sentimiento. El resentimiento aun se esconde bajo la superficie. La única manera de llegar a ser verdaderamente libre de la ofensa, y perdonar a otros, es empaparse uno en el baño tranquilizador del perdón que Dios ofrece. Cuando uno por fin comprende la amplitud del amor de Dios en Jesucristo, el perdón a otros fluye de modo natural.

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El Jefe perfecto

Había como 70 científicos trabajando en un intenso proyecto. Todos estaban realmente frustrados debido a la presión del trabajo y las demandas de su jefe,

Artículo Completo

El eco

Jorge, que no sabía lo que era el eco, un día se divertía en el campo en ir montado sobre un palo de escoba, como

Artículo Completo