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La zorra con el rabo cortado

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Una zorra a la cual una trampa le había cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular con la igualdad general, su defecto personal.

Reunió entonces a todas sus compañeras, diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin razón.

Pero una de ellas tomó la palabra y dijo: «Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿nos darías en realidad este consejo?»

Cuídate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien.

Cuánta falta hacen personas que se interesen realmente en los demás por el solo hecho de querer verlas prosperar y vivir a plenitud la vida que Dios tiene para ellas! Tristemente, tal y como lo ilustra la fábula de hoy, muchos de los consejos que hoy recibimos necesitamos filtrarlos a la luz de posibles intereses ocultos de quienes los brindan. Eso no quiere decir que debemos desconfiar de todos, simplemente que necesitamos desarrollar nuestro discernimiento a la luz de una relación íntima con Dios. El Señor sabrá guiarnos y darnos la sabiduría que ha prometido a todos los que se la pidan… y abundantemente, para poder tomar buenas decisiones.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Proverbios1:7

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