Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

La Puerta

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Un hombre, conocido artista de la región, había pintado un grandioso cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, incluyendo a esas que se creen saberlo todo, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista a nivel nacional e internacional. Llegado el momento de la develación, se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso. Nadie ponía en duda la majestuosidad del cuadro.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente a la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.

Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, de esos que hayan en todas partes acomodo, y acaso queriendo ridiculizar al artista, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista:

— ¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?, gritó a viva voz, como para que todos lo escucharan.

El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y lo leyó: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Así es, esta es la puerta del corazón del hombre. Solo se abre por dentro.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Te hice a ti

En la calle vi a una niñita temblando de frío con un vestidito ligero, con poca esperanza de encontrar una comida decente. Me enojé y le dije

Artículo Completo

Reportaje a Dios

Con mi título de periodista recién obtenido, decidí realizar una gran reseña. Me las ingenié para lograr lo que nadie había logrado. Una entrevista con Dios. —

Artículo Completo

El Rey mendigo

Érase una vez que un reino europeo estaba regido por un rey muy cristiano, y con fama de santidad, que no tenía hijos. El monarca envió a

Artículo Completo