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La frisa

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Un día un viejito se sentía solo y fue con su hijo que estaba casado y tenía un hijo de 5 años para pedirle que lo dejase vivir con él un tiempo para no sentirse solo.

— Hijo, ¿cómo estás? Mira he venido a decirte que me siento solo y deseaba saber si puedo estar contigo.

— !Claro que si papá!, ¡ésta es tu casa!

— Lo que pasa hijo, lo que quiero pedirte, es que me dejes vivir contigo un tiempo, digo, si es que se puede.

— Este, claro papá, pero tú sabes, la casa es muy chica y yo con mi hijo y mi esposa no sé, mira lo que…

— No importa hijo lo que tú me des con eso me conformo, lo único que quiero es no estar solo.

— Mira papá lo que te puedo ofrecer es un lugar en el establo, te puedo acondicionar algo.

— Está bien hijo lo que tú me des.

El padre llama a su hijo de 5 años y le dice:

— Hijo tráele una frisa a tu abuelito porque se va a quedar con nosotros un tiempo.

El niño subió a su recámara y trajo una frisa y delante de su padre la rompió en dos pedazos. El padre enojado le dice:

— Hijo, ¿por qué hiciste eso?

— Mira papá una es para abuelito y la otra es para ti, para cuando yo sea grande y vengas a mi casa a pedirme que te deje quedar conmigo.

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