Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

La Fortaleza

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Ayúdanos a continuar esta Obra

Existe la leyenda de un cierto barón alemán que poseía un castillo en el Rin. Se cuenta, que solía tender alambres de una torre a otra, para que el aire los convirtiese en un arpa Aeoliana. Las brisas suaves fluían alrededor del castillo, pero sin producir el menor tono musical.

Una noche hubo una gran tempestad y la colina y el castillo fueron golpeados con el furor de vientos terribles. El barón salió al umbral para mirar al terror de la tormenta, y cual no sería su sorpresa cuando oyó que el arpa aeoliana estaba impregnando el aire con sonidos tan elevados que aún sobrepasaban el clamor de la tempestad.

Para obtener la música, hubo necesidad de la tormenta!

¿No hemos conocido a muchas personas, cuyas vidas no han producido la menor nota musical en tiempos de calma y prosperidad, pero cuando han sido golpeados por la tormenta de las dificultades, entonces han dejado pasmados a sus compañeros por el poder y fortaleza de su música?

Siempre puedes confiar en Dios para que haga contigo una torre, una fortaleza en medio de las dificultades, solo deja que El obre en ti, y te guíe por las sendas oscuras de tus pruebas.

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El zorro mañoso

Cierto zorro mañoso se burlaba de los demás, porque siempre le veía los defectos de sus compañeros. Además, se consideraba el más listo de todos

Artículo Completo

Los 100 días del plebeyo

Una bella princesa estaba buscando consorte. Nobles y ricos pretendientes llegaban de todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos. Entre los candidatos se

Artículo Completo

Compasión, no lastima

Una mujer cruzó apresurada la calle sin prestar mucha atención a los vehículos que iban y venían en ambas direcciones. El resultado fue que uno

Artículo Completo

Sin levantar polvo

Un día, un príncipe llamó a la corte a un comerciante de caballos que llevó dos magníficos corceles y los ofreció en venta. Ambos animales

Artículo Completo