Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

La atleta a quien Cristo salvó

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Una joven que fue criada como atea estaba entrenando para saltos ornamentales a nivel olímpico. La única influencia religiosa que recibió en su vida le había llegado a través de un amigo cristiano. La deportista no prestaba mayor atención a los «sermones» de su amigo, aunque los escuchaba con frecuencia.

Una noche, fue a la piscina de la universidad a la que pertenecía. Las luces estaban todas apagadas, pero como la noche estaba clara y la luna brillaba, había suficiente luz para practicar y decidió hacerlo sin encender la luz. La joven se subió al trampolín más alto y en el momento en que volvió la espalda a la piscina al filo de la rampa y extendió sus brazos, vio su propia sombra en la pared.

La sombra de su cuerpo tenía la forma exacta de una cruz. Esta imagen la sorprendió tanto que, en lugar de saltar, se arrodilló en la misma rampa y finalmente le pidió a Dios que entrara en su vida. Mientras la joven permanecía quieta rezando, el personal de limpieza ingresó y encendió las luces…

Habían vaciado la piscina para repararla.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Hermoso día

El día empezó muy mal. Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo. Todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Para

Artículo Completo