Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

La ancianita

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Ayúdanos a continuar esta Obra

La anciana campesina caminaba lentamente, cargando con dificultad un atado de leña para alimentar una hoguera en la que cocinaba. Su rancho era un pedazo de techo caído sobre una pared, formando un espacio triangular dentro de éste.

Un joven juez que en su tiempo libre paseaba por el campo, se encontró con ella y conmovido por la edad y las condiciones en las que vivía la humilde mujer, decidió buscar la manera de ayudarla.

La señora hablaba en forma alegre y determinada, le contó al juez que comía de lo que crecía en la granja, que tenía algunas gallinas y una vaca que le producían lo indispensable. No había tonos de queja ni de carencia en la conversación de la anciana, todo lo contrario, sus palabras estaban plenas de gratitud y esperanza. Después de haber conversado un buen rato, el juez le preguntó a la campesina:

— Disculpe señora, ¿hay alguna forma en la que la pueda ayudar? ¿Tal vez ropa, o medicinas? Si en algo puedo colaborarle solo dígame y con gusto haré lo que pueda.

La anciana guardó silencio por un momento, y finalmente respondió:

— Muchas gracias, en realidad no necesito nada para mí, pero sí para el viejito.

— ¿El viejito?— , preguntó el juez.

— Sí — continuó la señora— , está muy enfermo, está adentro en la casa, ya no se puede ni parar, tiene muchos dolores, me toca hacerle todo porque el pobre no puede ni moverse.

— ¿Y qué tiene su esposo?— replicó el juez, sorprendido.

— No es mi esposo — respondió la anciana— , es un viejito que encontré desamparado y ¿cómo lo iba a dejar solito? Por eso desde hace como dos años que lo estoy cuidando.

Nadie es tan pobre que no pueda dar, nadie es tan rico que no necesite recibir.

“El justo hace ventaja á su prójimo.” Proverbios 12:26

“Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Hechos 20:35

“Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.” Lucas 6:21

Deja una respuesta

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El diagnóstico

Una jovén madre a quien le habían diagnosticado una forma de cáncer tratable regresó a casa del hospital, sintiéndose incómoda por su apariencia física y

Artículo Completo

La sopa de piedras

Hubo una vez, hace muchos años, un país que acababa de pasar una guerra muy dura. Como ya es sabido las guerras traen consigo rencores,

Artículo Completo

Un camello sabio

Una madre y un bebé camello estaban descansando, y de repente el bebé camello pregunta…. — Madre, puedo preguntarte algunas cosas? — Claro que sí

Artículo Completo

Acompañar

Simplemente estar ahí, presente, al lado de quien te necesita. No es indispensable hablar, ni hacer algo especial. Lo importante es comunicar al otro que

Artículo Completo

La vendedora de flores

Querida María: A tus hermanas les encanta lo que les contaste en la carta fechada en Londres, día 12 de noviembre del año 1989,ese sobre

Artículo Completo