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Jueces 19: El levita y su concubina

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¿Cuál es la importancia de esta trágica historia? Cuando se arruinó la fe en Dios de los israelitas, también se arruinó su unidad como nación. Si hubieran obedecido a Dios y confiado en que cumpliría sus promesas, habrían poseído toda la tierra. Pero cuando olvidaron incluirlo a El en sus vidas, perdieron su propósito y muy pronto «cada uno hacía lo que bien le parecía». Cuando dejaron de tener la dirección de Dios, no se volvieron mejores que los malvados que los rodeaban. Cuando hicieron sus leyes para su beneficio, establecieron normas por debajo de las normas de Dios. Cuando usted deja a Dios fuera de su vida, se sorprenderá al ver lo que es capaz de hacer.

[private]Jueces 19:1 En aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un levita que moraba como forastero en la parte más remota del monte de Efraín, el cual había tomado para sí mujer concubina de Belén de Judá.

Cuando no había rey en Israel : El relato ilustra la anarquía que prevalecía en Israel antes de la institución de la monarquía centralizada. Levita : Este levita anónimo no es el mismo que sirvió a Micaía.

La sociedad israelita aceptaba que se tuviera concubinas, aun cuando esto no era lo que Dios quería. Una concubina tenía los deberes pero no los privilegios de una esposa. A pesar de que estaba legalmente atada a un hombre, por lo general ella y sus hijos no tenían los derechos de herencia que tenían la esposa y los hijos legítimos. Su propósito principal era darle al hombre placer sexual, traer hijos adicionales y contribuir con más ayuda para la casa y el estado. Las concubinas eran casi siempre prisioneras de guerras con otras naciones. Pero también podían ser israelitas, como quizás fue el caso de esta historia.

Jueces 19:2  Y su concubina le fue infiel, y se fue de él a casa de su padre, a Belén de Judá, y estuvo allá durante cuatro meses.

Jueces 19:3  Y se levantó su marido y la siguió, para hablarle amorosamente y hacerla volver; y llevaba consigo un criado, y un par de asnos; y ella le hizo entrar en la casa de su padre.

Jueces 19:4  Y viéndole el padre de la joven, salió a recibirle gozoso; y le detuvo su suegro, el padre de la joven, y quedó en su casa tres días, comiendo y bebiendo y alojándose allí.

Jueces 19:5  Al cuarto día, cuando se levantaron de mañana, se levantó también el levita para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Conforta tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis.

Jueces 19:6  Y se sentaron ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre de la joven dijo al varón: Yo te ruego que quieras pasar aquí la noche, y se alegrará tu corazón.

Jueces 19:7  Y se levantó el varón para irse, pero insistió su suegro, y volvió a pasar allí la noche.

Jueces 19:8  Al quinto día, levantándose de mañana para irse, le dijo el padre de la joven: Conforta ahora tu corazón, y aguarda hasta que decline el día. Y comieron ambos juntos.

Jueces 19:9  Luego se levantó el varón para irse, él y su concubina y su criado. Entonces su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aquí ya el día declina para anochecer, te ruego que paséis aquí la noche; he aquí que el día se acaba, duerme aquí, para que se alegre tu corazón; y mañana os levantaréis temprano a vuestro camino y te irás a tu casa.

Aparentemente, la hospitalidad ofrecida por el suegro del levita se menciona como un tipo de presión destinada a hacerlo sucumbir. Las vacilaciones de éste se consideran un elemento que precipitó el desastre

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