Jueces 18: Micaía y los hombres de Dan

Jueces 18:28 Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían negocios con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay junto a Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.

Bet – rehob : Pueblo al norte del mar de Galilea, cerca de Dan. También se le llamaba Rehob.

Jueces 18:29 Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais.

Jueces 18:30 Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la tierra.

Levantaron para sí la imagen de talla : Los danitas establecieron un centro de culto idólatra. Jonatán hijo de Gersón se convirtió en el sacerdote de este centro tribal de culto. El cautiverio de la tierra : Se refiere a la cautividad de Israel en Asiria en el año 722 a.C. o a la campaña de Tiglat-pileser III entre los años 734-732 a.C..

Jueces 18:31 Así tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.

Todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo : Estas palabras sugieren que el falso culto en el santuario danita estaba en oposición al verdadero culto al Señor en Silo. Silo, una ciudad al norte de Betel, fue un centro religioso israelita durante el período temprano de la ocupación de la tierra prometida

La tribu de Dan robó los ídolos de Micaía y ahora los situó en Lais. Aunque los danitas realmente negaban a Dios al adorar estas imágenes, tal vez imaginaron que adoraban a Dios mediante ellos. Adorar imágenes de Dios no es adorar a Dios, aun cuando se asemeje en alguna manera a la verdadera adoración. Hoy muchas personas cometen el mismo error cuando dicen ser cristianos sin creer en verdad en el poder de Dios o cambiar su conducta de acuerdo con sus expectativas. Al decir que seguían a Dios, no cambiaban sus vidas para estar de acuerdo con sus expectativas. La santidad no puede solo enunciarse, debe ser una realidad en nuestras motivaciones y acciones.

Tal vez la destrucción de Silo fue durante los sucesos que narra 1 Samuel 4 y 5, no mucho tiempo después de los momentos descritos aquí. Debido a que Silo era el centro religioso de Israel, se requería que todos los varones adultos viajaran allí para ciertas fiestas religiosas. La tribu de Dan, sin embargo, estableció sus ídolos y sacerdotes en el nuevo territorio que conquistó. Debido a que estaba aproximadamente a ciento treinta kilómetros de Silo, quizás fue su excusa para no cumplir los requerimientos de la Ley. Este acto era una demostración más de la falta de respeto que había hacia Dios.

La verdadera adoración a Dios debió haberse mantenido mediante el sacerdocio levítico en toda la tierra y la influencia del tabernáculo en Silo. Esta historia muestra cómo las influencias paganas y la depravación moral llegaron a todos los rincones de la cultura israelita. A pesar de que habían pasado trescientos años desde que entraron en la tierra prometida, seguían sin destruir la idolatría y las prácticas pecaminosas que incluía.

Quizás en su vida existe la tendencia de permitir que hábitos «inofensivos» ocupen sus pequeños rincones, pero pueden convertirse en fuerzas dominantes. Los valores, las actitudes y las prácticas que ha adoptado del sistema del mundo pueden quedar a la vista al aplicarles la luz de la verdad de Dios. Una vez que los vea por lo que son, podrá empezar a desarraigarlos.

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