Jueces 18: Micaía y los hombres de Dan

Jueces 18:1 En aquellos días no había rey en Israel. Y en aquellos días la tribu de Dan buscaba posesión para sí donde habitar, porque hasta entonces no había tenido posesión entre las tribus de Israel.

Buscaba posesión : Los danitas no estaban en condiciones de reclamar todo el territorio localizado entre Judá y Efraín, a causa de la oposición de los amorreos y después de los filisteos.

A la tribu de Dan se le asignó una tierra que era suficiente para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, debido a que no confiaron en Dios para que los ayudara a conquistar su territorio, los amonitas los forzaron a vivir en las colinas y no los dejaron establecerse en las llanuras. En vez de luchar por el territorio que les correspondía, prefirieron buscar una tierra nueva en el norte donde la resistencia enemiga no fuera tan fuerte. Fue durante este viaje hacia el norte cuando algunos de sus hombres pasaron por la casa de Micaía y robaron algunos de sus ídolos.

Jueces 18:2 Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hombres de entre ellos, hombres valientes, de Zora y Estaol, para que reconociesen y explorasen bien la tierra; y les dijeron: Id y reconoced la tierra. Estos vinieron al monte de Efraín, hasta la casa de Micaía, y allí posaron.

Jueces 18:3 Cuando estaban cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y llegando allá, le dijeron: ¿Quién te ha traído acá? ¿y qué haces aquí? ¿y qué tienes tú por aquí?

Reconocieron la voz : Los danitas quizás reconocieron su acento.

Jueces 18:4 El les respondió: De esta y de esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha tomado para que sea su sacerdote.

Jueces 18:5 Y ellos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos.

Pregunta , pues , ahora a Dios : Buscaban un oráculo de Dios que les asegurara el éxito, aunque el Señor ya les había revelado su voluntad a los danitas en relación con su herencia. Quizás su desobediencia y falta de fe en el Señor les impidió entrar en posesión de todo el territorio amorreo y filisteo que les correspondía. Los danitas no siguieron el propósito que Dios tenía reservado para ellos cuando se apoderaron de Lais como su heredad. Desobedeciendo al Señor, establecieron un centro de culto idólatra en Dan (antigua Lais), que alcanzó fama durante el reinado de Jeroboam.

Jueces 18:6 Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante de Jehová está vuestro camino en que andáis.

Id en paz : El levita proclamó el mensaje que ellos querían oír y hasta lo legitimó invocando el nombre del Señor.

Los sacerdotes y sus ayudantes eran todos de la tribu de Leví. Tenían que servir al pueblo, enseñarle cómo adorar a Dios y llevar a cabo los rituales de los servicios de adoración en el tabernáculo en Silo y en las ciudades designadas. Pero este sacerdote desobediente mostró falta de respeto hacia Dios porque:

(1) Llevaba a cabo sus deberes en una casa. Los deberes sacerdotales debían realizarse exclusivamente en el tabernáculo o en una ciudad designada. Esta exigencia era para evitar cambios en las leyes de Dios.

(2) Llevaba ídolos con é.

(3) Decía que hablaba en nombre de Dios cuando esto no era cierto.

Jueces 18:7 Entonces aquellos cinco hombres salieron, y vinieron a Lais; y vieron que el pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado, conforme a la costumbre de los de Sidón, sin que nadie en aquella región les perturbase en cosa alguna, ni había quien poseyese el reino. Y estaban lejos de los sidonios, y no tenían negocios con nadie.

Lais era una ciudad cananea situada el norte de Palestina, llamada Lesem. Estaba separada de los de Sidón y no había establecido alianzas militares con nadie. Sidón : Los habitantes de Lais tenían costumbres similares a los sidonios, pueblo fenicio interesado más en la agricultura y el comercio que en la guerra.

Jueces 18:8 Volviendo, pues, ellos a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay? Y ellos respondieron:

Jueces 18:9 Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena; ¿y vosotros no haréis nada? No seáis perezosos en poneros en marcha para ir a tomar posesión de la tierra.

Jueces 18:10 Cuando vayáis, llegaréis a un pueblo confiado y a una tierra muy espaciosa, pues Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no hay falta de cosa alguna que haya en la tierra.

Jueces 18:11 Entonces salieron de allí, de Zora y de Estaol, seiscientos hombres de la familia de Dan, armados de armas de guerra.

En todo este incidente, nadie deseaba adorar a Dios; en cambio, todos querían usar a Dios con fines egoístas. En la actualidad, algunas personas asisten a la iglesia para sentirse mejor, ser aceptadas, aliviarse de culpa y relacionarse para sus negocios o amistades. Cuídese de seguir a Dios con propósitos egoístas en lugar de un servicio desinteresado

Jueces 18:12 Fueron y acamparon en Quiriat-jearim en Judá, por lo cual llamaron a aquel lugar el campamento de Dan, hasta hoy; está al occidente de Quiriat-jearim.

Quiriat – jearim : Ciudad de Judá situada aproximadamente a 12 km al norte de Jerusalén y a 9 km del área de Zora-estaol. Dan : Lugar donde el Espíritu del Señor comenzó a manifestarse en la vida de Sansón.

Jueces 18:13 Y de allí pasaron al monte de Efraín, y vinieron hasta la casa de Micaía.

Jueces 18:14 Entonces aquellos cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra de Lais dijeron a sus hermanos: ¿No sabéis que en estas casas hay efod y terafines, y una imagen de talla y una de fundición? Mirad, por tanto, lo que habéis de hacer.

Un efod era una vestidura ceremonial que usaba el sacerdote.

Jueces 18:15 Cuando llegaron allá, vinieron a la casa del joven levita, en casa de Micaía, y le preguntaron cómo estaba.

Jueces 18:16 Y los seiscientos hombres, que eran de los hijos de Dan, estaban armados de sus armas de guerra a la entrada de la puerta.

Jueces 18:17 Y subiendo los cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra, entraron allá y tomaron la imagen de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundición, mientras estaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados de armas de guerra.

Jueces 18:18 Entrando, pues, aquéllos en la casa de Micaía, tomaron la imagen de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis vosotros?

Jueces 18:19 Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa de un solo hombre, que de una tribu y familia de Israel?

Jueces 18:20 Y se alegró el corazón del sacerdote, el cual tomó el efod y los terafines y la imagen, y se fue en medio del pueblo.

Jueces 18:21 Y ellos se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y el bagaje por delante.

Por delante : Los danitas mandaron a sus familias y posesiones por delante para protegerlas contra cualquier ataque.

Jueces 18:22 Cuando ya se habían alejado de la casa de Micaía, los hombres que habitaban en las casas cercanas a la casa de Micaía se juntaron y siguieron a los hijos de Dan.

Jueces 18:23 Y dando voces a los de Dan, éstos volvieron sus rostros, y dijeron a Micaía: ¿Qué tienes, que has juntado gente?

Jueces 18:24 El respondió: Tomasteis mis dioses que yo hice y al sacerdote, y os vais; ¿qué más me queda? ¿Por qué, pues, me decís: ¿Qué tienes?

Tomasteis mis dioses : Los dioses de Micaía estaban indefensos.

Micaía hizo ídolos y contrató a un sacerdote para que practicara su religión personal. Cuando los hombres de Dan se llevaron sus ídolos y al sacerdote, no quedó nada. ¡Qué condición espiritual más vacía! Un ídolo es cualquier cosa que ocupa el lugar de Dios en la vida de una persona. Algunos invierten todas sus energías en buscar dinero, éxito, posesiones o una carrera. Si se les quitan estos ídolos, solo queda un caparazón vacío. Como único puede protegerse contra tal vacuidad es invirtiendo su vida en el Dios viviente al que nunca puede perder.

Jueces 18:25 Y los hijos de Dan le dijeron: No des voces tras nosotros, no sea que los de ánimo colérico os acometan, y pierdas también tu vida y la vida de los tuyos.

Jueces 18:26 Y prosiguieron los hijos de Dan su camino, y Micaía, viendo que eran más fuertes que él, volvió y regresó a su casa.

Jueces 18:27 Y ellos, llevando las cosas que había hecho Micaía, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron a Lais, al pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada, y quemaron la ciudad.

¿Tenía la tribu de Dan el derecho de matar a los ciudadanos de Lais? No. Dios ordenó que limpiaran y destruyeran ciertas ciudades debido a su idolatría y maldad. Pero Lais no entraba en ese juicio. No estaba dentro de los límites asignados a Dan y su gente era pacífica en contraste con los cananeos guerreros. Pero la tribu de Dan no respetaba la Ley de Dios. La Ley de Dios decía que una ciudad idólatra debía destruirse. Los mismos de Dan eran culpables de este pecado. Esta historia muestra cuán lejos se apartaron de la Ley de Dios algunas de las tribus.

Solo porque los hombres de la tribu de Dan derrotaron a Lais no significa que sus acciones fueran buenas. Su idolatría mostró que Dios no los dirigía. Hoy día, muchos justifican sus malas acciones por las muestras externas de éxito. Piensan que la riqueza, la popularidad o la falta de sufrimiento indican la bendición de Dios. Pero muchas historias en la Biblia advierten que maldad y éxito terrenal pueden ir tomados de la mano. El éxito no muestra la aprobación de Dios. No permita que el éxito personal se convierta en una vara de medir para saber si complace o no a Dios.

Jueces 18:28 Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían negocios con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay junto a Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.

Bet – rehob : Pueblo al norte del mar de Galilea, cerca de Dan. También se le llamaba Rehob.

Jueces 18:29 Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais.

Jueces 18:30 Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la tierra.

Levantaron para sí la imagen de talla : Los danitas establecieron un centro de culto idólatra. Jonatán hijo de Gersón se convirtió en el sacerdote de este centro tribal de culto. El cautiverio de la tierra : Se refiere a la cautividad de Israel en Asiria en el año 722 a.C. o a la campaña de Tiglat-pileser III entre los años 734-732 a.C..

Jueces 18:31 Así tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.

Todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo : Estas palabras sugieren que el falso culto en el santuario danita estaba en oposición al verdadero culto al Señor en Silo. Silo, una ciudad al norte de Betel, fue un centro religioso israelita durante el período temprano de la ocupación de la tierra prometida

La tribu de Dan robó los ídolos de Micaía y ahora los situó en Lais. Aunque los danitas realmente negaban a Dios al adorar estas imágenes, tal vez imaginaron que adoraban a Dios mediante ellos. Adorar imágenes de Dios no es adorar a Dios, aun cuando se asemeje en alguna manera a la verdadera adoración. Hoy muchas personas cometen el mismo error cuando dicen ser cristianos sin creer en verdad en el poder de Dios o cambiar su conducta de acuerdo con sus expectativas. Al decir que seguían a Dios, no cambiaban sus vidas para estar de acuerdo con sus expectativas. La santidad no puede solo enunciarse, debe ser una realidad en nuestras motivaciones y acciones.

Tal vez la destrucción de Silo fue durante los sucesos que narra 1 Samuel 4 y 5, no mucho tiempo después de los momentos descritos aquí. Debido a que Silo era el centro religioso de Israel, se requería que todos los varones adultos viajaran allí para ciertas fiestas religiosas. La tribu de Dan, sin embargo, estableció sus ídolos y sacerdotes en el nuevo territorio que conquistó. Debido a que estaba aproximadamente a ciento treinta kilómetros de Silo, quizás fue su excusa para no cumplir los requerimientos de la Ley. Este acto era una demostración más de la falta de respeto que había hacia Dios.

La verdadera adoración a Dios debió haberse mantenido mediante el sacerdocio levítico en toda la tierra y la influencia del tabernáculo en Silo. Esta historia muestra cómo las influencias paganas y la depravación moral llegaron a todos los rincones de la cultura israelita. A pesar de que habían pasado trescientos años desde que entraron en la tierra prometida, seguían sin destruir la idolatría y las prácticas pecaminosas que incluía.

Quizás en su vida existe la tendencia de permitir que hábitos «inofensivos» ocupen sus pequeños rincones, pero pueden convertirse en fuerzas dominantes. Los valores, las actitudes y las prácticas que ha adoptado del sistema del mundo pueden quedar a la vista al aplicarles la luz de la verdad de Dios. Una vez que los vea por lo que son, podrá empezar a desarraigarlos.

La tribu de Dan se dirige hacia el norte:

Las tropas de la tribu de Dan viajaron desde Zora y Estaol hasta la región montañosa de Efraín donde persuadieron al sacerdote de Micaía para que los acompañara. Continuaron rumbo norte hasta Lais donde masacraron brutalmente a los ciudadanos. La ciudad fue llamada Dan y los ídolos del sacerdote se convirtieron en el centro de su adoración.

El santuario de Dan

Las primeras oraciones de este capítulo parecen iniciar una nueva historia. Sin embargo, a partir de versículo 2b se ve que se relaciona con el capítulo anterior. Relata cómo las imágenes de Micaías y su sacerdote le fueron arrebatados por la tribu de Dan.

Cinco espías de Dan

Como Dan no había logrado conquistar su región asignada, buscaba otra. Su fracaso en la conquista se debió a sus alianzas con los cananeos, y la búsqueda de otra tierra era un rechazo de la distribución divina de la tierra. Habrá varios paralelos entre la búsqueda y conquista del nuevo territorio y la conquista de Canaán por Israel, pero las semejanzas servirán para poner en relieve los contrastes.

Como Israel, los danitas enviaron a espías. La expresión heb. traducida valientes se refiere a guerreros. Los cinco eran de entre todos ellos, pero provenían solamente de Zora y de Estaol. Parece que Dan no había conquistado mucho más que esta región.

El autor habla más sobre lo que pasó en la casa de Micaías que en todo el resto del viaje de los espías. Resume su estancia con Micaías, y luego dan los detalles.

Cuando los espías pasaban por la casa oyeron la voz del levita, y la reconocieron. Muchos comentaristas opinan que solamente reconocieron el acento de Judá. Sin embargo, el resto del versículo da a entender que los danitas habían conocido al joven antes. El verbo traducido se acercaron es más lit. “se apartaron (del camino)”. La casa estaría sobre una ruta principal del sur al norte. Los danitas, pasando por el camino, no pensaban entrar en la casa, pero al oír la voz de un conocido (tendremos que esperar para averiguar por qué le conocen), salen del camino para saludarlo. De manera que si no hubieran oído al levita, no se habrían dado cuenta del santuario. La presencia del levita, lejos de ser el esperado medio de bendición para Micaías, aquí da inicio a una serie de eventos que culminará en su despojo.

De la respuesta del levita, la parte que interesa está al final. Interesa a los espías, porque creen que si el joven es sacerdote, puede averiguar si Dios prosperará sus planes. Interesa al lector, porque demuestra que el levita consideraba su trabajo no como un servicio a Dios e Israel, sino como un empleo remunerado. Dice me ha empleado en vez de “me ha investido”. Este punto de vista también llegará a interesar a los espías; si Micaías contrató al levita, ¿no podrían ellos ofrecerle más y llevárselo?

La primera pregunta de los danitas muestra que creen que el levita fue traído a la casa de Micaías. No se les ocurre que el levita hubiera hecho lo mismo que ellos, abandonar su hogar en búsqueda de un lugar más cómodo. La respuesta del levita no les desengaña; implica que Micaías lo había traído.

Sobre la consulta a Dios por medio de los sacerdotes. El levita haría la consulta a través del efod o los terafines. La respuesta del sacerdote es ambigua. La traducción de la RVR-1960 es literal: “delante de Jehová está vuestro camino en que andáis”. La oración Id en paz haría a los espías interpretar el oráculo positivamente, como la traducción de la RVA. Sin embargo, el oráculo se prestaba a una interpretación contraria también. Podría significar que Jehová observaba su camino malo, y los castigaría por él. De suerte que resultara el viaje en éxito o fracaso, el levita podría decir que su oráculo se cumplió. Este ardid pone en tela de duda su sinceridad. Es hasta posible que haya contestado sin ni siquiera hacer el rito indicado para consultar a Dios.

Después de pernoctar en la casa de Micaías, los espías continuaron su viaje hacia el norte hasta Lais, 35 km. al norte del mar de Quineret (el mar de Galilea) y 40 km. al oriente de Tiro. Observaron que la ciudad se podría conquistar fácilmente, ya que no estaba vigilada ni tenía aliados que llegaran rápido. Como los sidonios, o sea, los fenicios, los de Lais vivían del comercio y no salían a la guerra. La tercera oración es oscura en el heb. Las versiones la traducen y enmiendan de maneras variadas. Una traducción lit. podría ser: “No había en la tierra quien humillara en nada, detentando el poder”.

Lais quedaba 48 km. al sudeste de Sidón, pero como la sierra del Líbano separaba los dos pueblos, era imposible que los fenicios acudieran rápidamente. Para la última palabra del versículo, probablemente debemos leer con la LXX: ’ aram, “Aram” en lugar de ’ adam, “hombre”. En heb. los equivalentes de las letras “r” y “d” se parecen mucho. Damasco, la ciudad principal de los arameos, estaba 65 km. al noreste de Lais, y otras ciudades arameas estaban más cerca aún.

La descripción de Lais crea cierta simpatía para este pueblo tranquilo, pacífico e indefenso. Dista mucho de la descripción del rey cananeo Adonibezec y los cananeos en general, quienes merecían ser conquistados.

Los espías dan un informe halagador. Exhortan a los danitas a no perder tiempo en ir a tomar Lais. Les aseguran que el territorio allí es grande y fértil, y que la conquista será fácil. El oráculo del levita les hace pensar que Dios está de su lado. Sus palabras hacen eco de las descripciones de la tierra prometida: buena, extensa, que Dios ha entregado en vuestra mano, no falta ninguna cosa de lo que hay en la tierra. En comparación con diez de los espías en Cades Barnea los cinco danitas parecen llenos de fe, pero sospechamos que su confianza no se debe a su fe en Dios sino a la falta de defensa de Lais.

La religión del embudo

1. Algunos quieren oraciones contestadas en forma favorable sin tener que comprometerse.

2. Algunos se someten a la dirección de Dios solamente cuando les favorece.

3. Algunos quieren asegurarse del éxito de un programa sin estar dispuestos a dar para tal programa.

4. Algunos quieren recibir los favores de Dios pero viven vidas inmorales.

Seiscientos guerreros de Dan

Alentados por el informe, parten 600 varones con sus familias y posesiones. Suben hacia la región montañosa, y hacen escala al oeste de Quiriat-jearim, en un sitio que luego será llamado Campamento de Dan. Quiriat-jearim estaba en la frontera entre Judá y Benjamín, 13 km. al noreste de Zora y Estaol y, por lo tanto, del otro campamento de Dan.

Cuando llegaron a la par de la casa de Micaías, los cinco espías informaron a sus coterráneos acerca del santuario, concluyendo con la enigmática sabéis lo que habéis de hacer . Lo que debían hacer era destruir el santuario idolátrico. Tendremos que esperar para enterarnos que los planes danitas eran otros.

El autor narra con bastantes detalles, dando así énfasis al robo que relata. Los cinco espías salieron del camino y entraron en la propiedad de Micaías, hasta la casa del levita. Saludando al levita, regresarían con él a la puerta de la propiedad de Micaías, donde estaban los 600 hombres armados. Micaías no vivía en una ciudad, pero, siendo de familia rica, tenía varias casas cercadas de un muro.

Mientras el levita estaba distraído saludando a los 600 danitas, los cinco espías subieron al santuario (estaría en una parte elevada de la propiedad) y quitaron las dos partes de la imagen, el efod y los terafines. ¡Qué recompensa traicionera por la hospitalidad de Micaías! ¡Qué contraste con los espías que entraron en la casa de Rajab para salvar todo lo que era de ella! La religión danita estaba desprovista de la ética. Como Micaías, creían que si tenían el mejor equipo cúltico recibirían la bendición divina, aunque robaran a un hermano israelita.

Cuando el levita se dio cuenta de lo que los cinco danitas hacían, les cuestionó, pero lo callaron ofreciéndole un mejor empleo; un “ministerio más amplio” diríamos hoy día) si se aliaba con ellos. Le invitan a ser para ellos padre y sacerdote, exactamente lo que Micaías le había pedido. Las palabras tribu y clan aquí funcionan como sinónimos; ambas se refieren a Dan.

De nuevo, en vez de reprender el pecado, el levita se alegra por la oportunidad de un ascenso. Cegado por los beneficios económicos y el prestigio, no cumple su función de padre ni para Micaías ni para Dan. Además, es desleal a Micaías, quien lo ha tratado como uno de sus hijos. Si así actúa uno de los levitas consagrados al servicio de Jehová, ¿qué se puede esperar del resto de la nación? De todos los personajes dignos de censura en esta historia, el más culpable es el levita. Otros tal vez pequen por ignorancia, pero no el levita. Debiendo serles ejemplo y corregirlos, por intereses personales se conforma con su pecado.

Ahora el levita mismo toma los objetos cúlticos, haciéndose partícipe del robo. Para mayor seguridad se coloca en medio de los danitas.

Las repeticiones de “imagen”, “efod” y “terafines” subrayan la idolatría de los danitas. “Tomar” se repite tres veces. En la justicia divina, lo que Micaías robó ahora le es robado a él.

Al retirarse, los danitas se preparan para un ataque contra la retaguardia. Efectivamente Micaías y sus vecinos los persiguieron. Los alcanzaron, porque los danitas llevaban consigo su ganado. Sin embargo, siendo más numerosos y estando armados para la guerra, éstos rechazaron el reclamo. Primero fingen inocencia, pero luego responden a la acusación airada de Micaías con una amenaza de muertex.

El diálogo revela la vileza de la tribu y la superstición de Micaías, ambas productos de la influencia cananea. Si Dan, debiendo ser juez de Israel (Dan significa “juez”), roba con amenaza en aras de la adoración a Jehová, ¿qué se puede esperar del resto de la nación? Lo absurdo de la idolatría de Micaías se plasma en sus palabras, mis dioses que yo hice. ¿Qué socorro o bendición pueden dar dioses que uno mismo ha hecho? Lo cierto es que no evitaron el despojo. Micaías y los danitas son representativos de la nación, sumida en el error teológico y ético.

Micaías tiene que resignarse a su pérdida. Lejos de recibir prosperidad de sus dioses y sacerdote, pierde toda su inversión. ¿Se habría cumplido en alguna medida la maldición de su madre?

Rumbo a la tierra prometida, Israel hizo escala en el monte Sinaí, para hacer un pacto con Jehová y recibir sus mandamientos. Los danitas, en contraste, han hecho escala en la casa de Micaías para adquirir un culto falso a Jehová, quebrantando aspectos éticos y cúlticos del pacto sinaítico.

El sacerdote ingrato

1. El sacerdote fue ingrato porque había recibido ayuda de Micaías, quien le aceptó en su casa, le trató como su hijo, le pagó sus servicios y le hizo sacerdote sobre sus ídolos.

2. Cuando se le presentó una oportunidad de irse con los hombres de Dan, vio la posibilidad de vivir una situación mejor.

3. Se alió con gente foránea, quienes buscaban la manera de aprovecharse de Micaías.

4. Al salir, tomó los ídolos y el efod de Micaías, dejándolo en peores condiciones que cuando había llegado a su casa.

Aunque fue un sacerdote de una religión falsa, tal vez su caso sirve de ejemplo ilustrativo para nosotros, quienes servimos al Dios verdadero. ¿Hemos sido ingratos hacia los que nos ayudaron para lanzarnos en el ministerio?

Los danitas siguieron su camino con su botín hasta llegar a Lais. En lugar de enumerar una vez más los objetos cúlticos, ahora el autor los llama despectivamente las cosas que había hecho Micaías. Jugarán un papel central en el culto de Dan, pero son solamente productos de la mano de un hombre ladrón, ignorante y derrotado.

Los danitas atacan a la ciudad indefensa, masacrando y quemando. En la conquista de la tierra prometida las ciudades cananeas sabían que los israelitas venían pero no hallaban cómo defenderse contra el poder de Jehová, ni siquiera por medio de alianzas militares. En contraste, la conquista de Lais se debió al elemento de sorpresa y su falta de apoyo militar. Jehová no fue glorificado en esta victoria.

Se podría argumentar que los danitas obedecieron el mandamiento de exterminar a los cananeos, pero su propia conducta era tan cananeizada que les faltaba la solvencia moral para hacerlo. Además, Lais no quedaba dentro del territorio que Jehová había asignado a Dan ni a ninguna de las otras tribus. Sobre la ubicación de Lais, su relación con Sidón y su falta de aliados. El valle yace entre las dos cordilleras del Líbano. En los tiempos de David la ciudad de Bet-rejob pertenecía a los sirios, pero su ubicación exacta se desconoce.

El sacerdote que se dejó comprar

1. Porque su lealtad fue a lo más ventajoso y no a su dios.

2. Porque recibió una oferta de ejercer mayor influencia sobre muchos en vez de ejercer sobre uno solo.

3. Porque se llenó de la ilusión de una vida mejor.

La muerte de los dioses falsos

Al fin y al cabo sabemos que la idolatría se acabará, porque en Apocalipsis se profetiza eso. Los dioses morirán porque:

1. Un fin de la idolatría es ganancia lucrativa.

2. Otro fin de la idolatría es esclavitud de la gente.

3. Un peligro de la idolatría es la facilidad con que se traslada de un lugar a otro.

4. Un resultado de la idolatría es que deja a los seguidores abandonados y pobres.

La nueva ciudad y el nuevo santuario de Dan

Los danitas reconstruyeron la ciudad y cambiaron su nombre. Allí establecieron un santuario para adorar a Jehová mediante la imagen y, seguramente, los otros objetos cúlticos que habían robado.

El autor ha guardado hasta el final una sorpresa más. Como esta historia se encuentra después de la de Sansón, el lector puede pensar que sucedió al final del período de los jueces. Así se explicaría la decadencia religiosa y ética. Tal vez piense que el levita yerra porque ni siquiera él conocía la Ley de Moisés. Cuando por fin el autor revela el nombre del joven levita, ¡cuál es nuestro asombro al descubrir que el que se conformó con el culto idolátrico de Micaías y colaboró en el saqueo del santuario de Micaías, a fin de escalar nuevos peldaños de poder y enriquecimiento, es un descendiente de Moisés! Ni los mismos descendientes de Moisés pasaron la prueba de fidelidad a la Ley de Moisés.

Por cierto, el autor no identifica explícitamente a Jonatán con el levita, pero difícilmente se puede defender otra interpretación. Tan chocante es esta revelación que los escribas cambiaron Moisés por “Manasés”, nombre del rey infame de Judá y del sacerdote renegado que fundó el sacerdocio samaritano del monte Gerizim. En el heb. sin vocales la única diferencia entre los dos nombres es que “Manasés” tiene una “n” que no aparece en “Moisés”. Los masoretas preservaron “Manasés” en su texto, pero como sabían que debía ser “Moisés”, escribieron la “n” en posición supralineal.

Gersón fue el primogénito de Moisés. No sabemos si Jonatán fue hijo directo de Gersón, o solo su descendiente, pero la brevedad de la genealogía sugiere que los eventos de Jueces sucedieron al principio de la época de los jueces.

Es difícil precisar por cuánto tiempo los descendientes de Jonatán constituyeron el linaje sacerdotal para los danitas. Muchos eruditos piensan que la cautividad de la tierra fue la deportación de Galilea por Tiglat-pileser III en 734–732 a. de J.C. o la deportación por Sargón. Por cierto, estos destierros incluían a sacerdotes. Sin embargo, algunas evidencias indican una cautividad más temprana. La imagen no siguió instalada mucho después que la casa de Dios dejó de estar en Silo. Por lo menos, no dice que quedaba instalada cuando la casa de Dios estaba en Jerusalén (el templo de Salomón). Además, si en los tiempos de Salomón todavía hubiera existido en Dan un culto dirigido por sacerdotes levíticos, Jeroboam no habría tenido que inventar otro con sacerdotes no levíticos. Tal vez la cautividad de la tierra sucedió antes del reinado de Saúl; él tuvo que pelear contra los sirios de Soba cuando comenzó a reinar. Por cierto, en cualquier época Dan sería la primera ciudad de Israel afectada por ataques desde el norte.

Algunos sugieren cambiar la tierra por “el arca”, pensando en la captura del arca por los filisteos en los días de Elí. En el heb. sin vocales la diferencia es de una sola letra. Con la enmienda habría una relación estrecha, ya que Silo probablemente fue destruida en el mismo período cuando los filisteos capturaron el arca. Sin embargo, ningún manuscrito heb. o versión antigua apoya esta enmienda. Además, es improbable que la captura filistea del arca en Afec de Efraín resultara en la suspensión de un sacerdocio en la parte más al norte de Israel.

La alusión a la cautividad de la tierra no es solamente una nota cronológica. Micaías creía que su santuario le traería prosperidad, pero la realidad fue otra. Los danitas compartían la misma ilusión, pero lo que les vino fue la cautividad de su tierra, una de las maldiciones por desobediencia al pacto con Jehová.

El tabernáculo estaba en Silo cuando los filisteos capturaron el arca. Siete meses después, cuando los filisteos enviaron el arca de regreso, los israelitas la llevaron a Quiriat-jearim. Esto sugiere que el santuario dejó de estar en Silo poco después de la captura del arca. Tal vez fue destruido en esa época, hacia 1050 a. de J.C..

También la alusión a la casa de Dios en Silo es más que una nota cronológica. Mientras los danitas tenían instalada la imagen de talla en su santuario, la verdadera casa de Dios seguía siendo la única autorizada por Jehová, el tabernáculo en Silo. La frase que Micaías había hecho subraya que el dios de los danitas era un producto humano, hecho de plata hurtada y luego entregada a Dios a través de un voto incumplido en su mayor parte. Todavía otro robo combinado con una amenaza violenta fue necesario para que la imagen de Micaías pasara a la tribu de Dan.

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