Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

Judas ofrece traicionar a Jesús

Marcos nos cuenta la historia con tal economía de palabras que no nos deja materiales para la especulación. Pero, por detrás de la acción de Judas podemos distinguir ciertas cosas.

(i) Había codicia. Mateo 26:15 nos dice claramente que Judas se dirigió a las autoridades y les preguntó qué precio estaban dispuestos a pagar, e hizo un trato con ellos por 30 piezas de plata. Juan 11:57 hace una sugerencia. Nos dice que las autoridades habían solicitado información acerca de dónde se podía encontrar a Jesús para arrestarle. Bien puede ser que para entonces ya Jesús fuera un fuera de la ley en todos los sentidos y para todos los efectos, y ya se había puesto precio a Su cabeza; y que Judas lo sabía, y quería conseguir la recompensa ofrecida. Juan es totalmente claro, y nos dice que Judas era el tesorero del grupo apostólico, y usaba su posición para sisar de la caja común (Juan 12:6).

Puede que fuera así. El deseo de dinero puede llegar a ser algo terrible, y cegar a la decencia y la honradez y el honor.

Puede hacer que no se tengan escrúpulos con tal de obtener lo que se quiere. Judas descubrió demasiado tarde que algunas cosas cuestan demasiado.

(ii) Había celos. El poeta alemán Klopstock creía que Judas, cuando llegó a formar parte de los Doce, tenía todos los dones y todas las virtudes que podrían haberle hecho grande; pero que, poco a poco, le fueron consumiendo los celos de Juan, el discípulo amado, y que esos celos le impulsaron a traicionar a Jesús. Es fácil ver que había tensiones entre los Doce. Los demás fueron capaces de vencerlas, pero bien puede ser que Judas tuviera en su corazón un demonio inconquistable e incontrolable de celos. Pocas cosas pueden arruinarnos la vida a nosotros y a otros tanto como los celos.

(iii) Había ambición. Una y otra vez vemos lo que los Doce pensaban acerca del Reino en términos terrenales, y soñaban con una posición elevada en él. Judas tiene que haber sido así. Bien puede ser que, mientras los otros seguían abrigándolos, él llegó a darse cuenta de lo tremendamente equivocados que eran esos sueños de grandeza material, y qué pocas posibilidades tenían de hacerse realidad. Y bien puede ser que, en su desilusión, el amor que había sentido una vez por Jesús, se volviera odio. En Enrique VIII, Shakespeare hace a Wolsey decirle a Thomas Cromwell: « Cromwell, te lo advierto, despójate de la ambición; por ese pecado cayeron los ángeles; así que, ¿cómo podrá un hombre, la imagen de su Creador, esperar medrar con ella? Ponte a ti mismo en último lugar en la lista de tus amores.» Hay una clase de ambición que pisotea el amor y el honor y todas las cosas encantadoras para alcanzar el fin que se ha propuesto en su corazón.

(iv) Algunos pensadores se han sentido atraídos por la idea de que puede que Judas no quisiera que Jesús muriera. Es casi seguro que Judas era un fanático nacionalista, y que había visto en Jesús a la Persona Que podía hacer realidad sus sueños de poder y gloria nacionales. Pero ahora veía a Jesús desviándose a morir en una cruz. Así que puede ser que, en un último intento para hacer que su sueño se realizara, traicionó a Jesús para obligarle a actuar. Le entregó a las autoridades con la idea de que así y entonces Jesús se vería obligado a actuar para salvarse a Sí mismo, y esa acción sería el principio de la campaña victoriosa que soñaba Judas. Puede que esta teoría se vea confirmada por el hecho de que, cuando Judas vio el resultado de su acción, arrojó el dinero maldito a los pies de las autoridades judías y se retiró para ahorcarse (Mateo 27:35). Si esta suposición fuera correcta la tragedia de Judas sería la más terrible de la Historia.

(v) Tanto Lucas como Juan dicen sencillamente que el diablo había entrado en Judas (Lucas 22:3; Juan 13:27). En último análisis, eso fue lo que sucedió. Judas quería que Jesús fuera lo que él quería, y no lo que quería ser Jesús. En realidad, Judas se asoció con Jesús, no tanto para ser Su seguidor, como para usar a Jesús para realizar los planes y deseos de su propio corazón ambicioso. Lejos de rendirse a Jesús, quería que Jesús Se le rindiera a él; y cuando vio que Jesús seguía Su propio camino, el camino de la Cruz, Judas se indignó hasta tal punto que Le traicionó. La esencia del~pecado es la soberbia; la médula del pecado es la independencia; el corazón del pecado es el deseo de hacer lo que nos gusta, y no la voluntad de Dios. Eso es lo que caracteriza al Diablo, Satanás, el Maligno. Representa todo lo que se opone a Dios, y no se quiere someter a Él. Ese era el espíritu que se había encarnado en Judas.

  • Páginas:
  • 1
  • 2
  • 3

Ayúdanos a continuar sembrando La Palbara de Dios

WebDedicado ha sido autorizado a recaudar los fondos para continuar con La Gran Comisión


Deja el primer comentario

Otros artículos de Nuestro Blog

Que pueden ser de interés para ti de acuerdo a tus lecturas previas.