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Juan 3: El que vino a Jesús de noche

Juan tomó aquella vieja historia y la usó como una parábola profética de lo que había de suceder con Jesús. Dijo: «Pusieron en alto la serpiente; los moribundos la miraban; su pensamiento volvía a Dios, y por el poder de aquel Dios en Quien ponían su confianza se curaban. Así es como era necesario que Jesús fuera levantado: para que, cuando los que estamos heridos por el pecado volvamos a El nuestro pensamiento y creamos en El, encontremos la vida eterna.»

Hay aquí un detalle maravillosamente sugestivo. El verbo levantar es hypsún. Lo curioso es que se usa de Jesús en un doble sentido: en el de ser levantado en la Cruz, y en el de ser elevado a la gloria cuando ascendió al Cielo. Se usa de la Cruz en Jua_8:28 ; Jua_12:32 ; y se usa de la Ascensión de Jesús al Cielo en Hec_2:33 ; Hec_5:31 ; Flp_2:9 . Hubo una doble elevación de Jesús cuando acabó Su vida en la Tierra: fue levantado en la Cruz, y fue elevado a la gloria; y las. dos están insepar4blemente relacionadas: ninguna podría haber sucedido sin la otra. Para Jesús la Cruz era el camino a la gloria. Si la hubiera evadido o evitado, como podría haber hecho fácilmente, no habría sido glorificado. Y lo mismo nos sucede a nosotros. Podemos, si queremos, escoger el camino fácil; podemos, si queremos, evitar la cruz que nos corresponde a todos los cristianos; pero si lo hacemos, perdemos la gloria. Es una inquebrantable ley de vida que sin cruz no hay corona.

En este pasaje hay dos expresiones con cuyo sentido nos tenemos que enfrentar. No nos será posible extraerlo en su totalidad, porque es más del que nunca podremos descubrir; pero debemos tratar de captar lo más posible.

(i) Está la frase que se refiere a creer en Jesús. Quiere decir por lo menos tres cosas.

(a) Quiere decir creer con todo nuestro corazón que Dios es como Jesús nos ha revelado que es. Quiere decir que Dios nos ama, se preocupa de nosotros y que lo que quiere hacer con nuestros pecados es perdonárnoslos. No era fácil para los judíos el creer eso. Veían a Dios como Alguien que les imponía Sus leyes y que los castigaba si las quebrantaban. Veían a Dios como el Juez, y a las personas como reos de muerte. Veían a Dios como Uno que exige sacrificios y ofrendas; para llegar a Su presencia había que pagar un precio inasequible. Era difícil pensar en Dios, no como un Juez dispuesto a imponer el castigo, ni como el capataz que exige una tarea irrealizable, sino como -el Padre que nada anhela más que el que Sus hijos rebeldes vuelvan a casa: Costó la vida y la muerte de Jesús el decírnoslo. No podemos empezar a ser cristianos hasta que nuestro -corazón crea esta- Buena Noticia. .

(b). ¿Cómo podemos estar seguros de que Jesús sabía lo que estaba diciendo? ¿Qué garantía se nos ofrece de que es cierta una Noticia tan maravillosa? Aquí llegamos al segundo artículo de nuestra fe. Tenemos que creer que Jesús es el Hijo de Dios, que, en Él está la Mente de Dios, que Él conocía a Dios tan bien y estaba tan cerca de Él y era una sola cosa con Él, que nos puede revelar plenamente la verdad acercó de Dios.

(c) Pero el creer tiene un tercer elemento. .Creernos que Dios es un Padre amante porque creemos que Jesús es el. Hijo de Dios y que por tanto lo que nos dice acerca de Dios es verdad. Entonces aparece el tercer elemento: Tenemos que jugarnos el todo por el todo a que lo que Jesús nos dice es la verdad. Tenemos que hacer todo lo que Él nos dice; tenemos que obedecer todo lo que Él nos manda. Cuando Él nos dice que tenemos que rendirnos incondicionalmente a la misericordia de Dios, lo tenemos que hacer. Tenemos que tomarle la palabra a Jesús. Hasta la cosa más insignificante de la vida se ha de hacer en obediencia incondicional a Él.

Así es que creer en Jesús tiene tres elementos: Creer que Dios es nuestro Padre amante; creer que Jesús es el Hijo .de Dios y por tanto nos dice la verdad acerca de Dios y de la vida, y obedecer incondicionalmente a Jesús.

(ii) La segunda gran expresión es la vida eterna. Ya hemos visto que la vida eterna es la misma vida de Dios mismo. Pero preguntémonos lo siguiente: Si tenemos la vida eterna, ¿qué es lo que tenemos? ¿Qué es eso de entrar en la vida eterna? Tener la vida eterna es algo que envuelve en paz todas las relaciones de la vida.

(a) Nos da la paz con Dios. Ya no estamos arrastrándonos servilmente ante un tirano, o tratando de escondernos de un juez implacable: estamos en casa con nuestro Padre:

(b) Nos da la paz con nuestros semejantes. Si hemos sido perdonados tenemos que ser perdonadores. Esto nos permite ver a las personas como Dios las ve. Nos hace miembros de una gran familia unida en amor: .

(c) Nos da la paz con la vida. Si Dios es Padre, Dios dirige todas las cosas para bien. Lessing solía decir que si se le permitiera hacerle una pregunta a la esfinge que lo sabía todo sería: “ ¿Es este un universo amigable?» Cuando creemos en Dios como Padre también creemos que Su mano paternal no causará jamás a Sus hijos lágrimas innecesarias. Puede que no entendamos del todo la vida, pero no viviremos sumidos en el resentimiento nunca más.

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