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Juan 3: El que vino a Jesús de noche

Tomemos el ejemplo de viajar en sábado. Exo_16:29 dice: «Estese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.» Así que lo que se podía viajar el sábado se limitaba a dos mil codos, es decir, algo menos de un kilómetro.

Pero, si se ataba una cuerda de lado a lado al final de una calle, toda la calle se consideraba la casa de uno, y se podía recorrer el kilómetro a partir de la cuerda. O, si se depositaban alimentos suficientes para una comida el viernes antes de la puesta del sol, que era cuando empezaba el sábado, en algún lugar, ése se convertía técnicamente en la casa de esa persona, que podía contar desde allí la distancia que podía recorrer en sábado. Las reglas y reglamentos y las exenciones se amontonaban hasta el infinito.

Tomemos el ejemplo de llevar una carga. Jer_17:2124 decía: «Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo.» Entonces había que definir lo que era una carga; y se decía que era «comida comparable a un higo seco, el vino necesario para mezclarlo en una copa, un sorbo de leche, la miel que se pondría en una herida, el aceite necesario para ungir un miembro pequeño, el agua necesaria para disolver un colirio,» etc., etc. Así que se tenía que decidir si una mujer Podía llevar un broche en sábado o no, si se podía llevar una pierna o una dentadura postiza, o si eso sería llevar una carga. ¿Se podía levantar una silla, o llevar en brazos a un niño? Y así se prolongaban indefinidamente las discusiones y las disposiciones.

Los escribas eran los que deducían todas estas reglas, y los fariseos, los que dedicaban la vida a cumplirlas. Está claro que, por muy equivoco que estuviera un hombre, tenía que tomarlo muy en serio para proponerse obedecer cada una de todos esos millares de reglas: Yeso era precisamente lo que hacían los fariseos. El nombre de fariseos quería decir separado, un hombre aparte; y los fariseos eran los que se separaban de la vida ordinaria para observar todos los detalles de la ley de los escribas.

Nicodemo era fariseo, y es sorprendente que quisiera hablar con Jesús un hombre: que tenía esa idea de la bondad y que estaba entregado a esa clase de vida porque estaba convencido de que era la manera de agradar a Dios.

(iii) Nicodemo era uno de los gobernadores de los judíos.

La palabra es arjón. Esto quiere decir que eran un miembro el sanedrín, que era el tribunal supremo de los judíos que estaba formado por setenta miembros. Por supuesto que, bajo el dominio romano; sus poderes estaban muy limitados; pero seguían siendo considerables. En particular, el sanedrín tenía jurisdicción religiosa sobre todos los judíos del mundo, y uno de sus deberes era examinar y dictaminar en el caso de que surgiera un falso profeta. Así que resulta todavía más sorprendente el que Nicodemo quisiera hablar con Jesús.

(iv) Es posible que Nicodemo perteneciera a una familia judía distinguida. Allá por el año 63 a C., cuando los Romanos y los judíos habían estado en guerra, el líder judío Aristóbulo envió a un cierto Nicodemo como embajador al emperador romano Pompeyo. Mucho más tarde, en los terribles últimos días de Jerusalén, el que negoció la rendición de la guarnición fue un cierto Gorión, hijo de Nicomedes o Nicodemo. Puede que estos dos personajes históricos pertenecieran a la misma familia de nuestro Nicodemo, y que la suya fuera una de las familias más distinguidas de Jerusalén. -Si era así, es verdaderamente maravilloso que este aristócrata – judío viniera a hablarle de su alma a este profeta ambulante que no había sido más que un carpintero en Nazaret.

Fue por la noche cuando vino Nicodemo a Jesús, lo que puede haber sido por una de dos razones.

(i) Puede que fuera por precaución: Puede que Nicodemo no estuviera dispuesto a comprometerse viniendo a Jesús de día. No le podemos condenar por eso. Bastante sorprendente es ya que un hombre de su categoría viniera a Jesús, como y cuando fuera. Era infinitamente mejor venir de noche que no venir. Fue un milagro de la gracia de Dios el que Nicodemo venciera sus prejuicios y principios y sentido de la vida lo suficiente como para venir a Jesús.

(ii) Pero puede que fuera por otra razón. Los rabinos decían que la mejor hora para estudiar la Ley era por la noche, cuando no se presentaban distracciones. Durante el día Jesús estaba siempre rodeado de gente. Puede ser que Nicodemo viniera a Jesús por la noche porque quería hablar a solas y sin interrupciones con Él.

Nicodemo era un hombre con inquietudes, con muchos honores pero con un gran vacío en su vida. Vino a hablar con Jesús a ver si encontraba la luz en las tinieblas de la noche.

EL QUE VINO A JESÚS DE NOCHE

Cuando Juan nos relata las conversaciones que tuvo Jesús con algunas personas, sigue un cierto esquema. Aquí lo vemos muy claro. El interlocutor dice algo (versículo 2). Jesús contesta de una forma que resulta difícil de entender (versículo 3). El interlocutor lo toma en otro sentido (versículo 4). Jesús se lo dice de otra manera que es todavía más difícil de entender (versículo 5). Y sigue a continuación una exposición e interpretación. Juan usa este método para que veamos cómo llegaban las personas a comprender por sí mismas, y para que nosotros hagamos lo mismo.

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