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Juan 3: El que vino a Jesús de noche

Parece que Jesús mismo quiso interpretar el v. 5 con las palabras del v. 6. Hay dos clases de nacimiento: el físico y el espiritual. El tiempo aoristo de los verbos (vv. 3, 4, 5, 7) establece el hecho del nacimiento, pero el tiempo perfecto aquí (v. 6) marca el estado existente y continuo de lo que nació. El término carne (sarx G4561), que a veces se refiere a la condición pecaminosa del hombre, especialmente en los escritos paulinos, aquí se refiere solamente a la naturaleza humana. Jesús emplea una analogía para explicar lo que es necesario para entrar en el reino de Dios. El ser humano recibe un cuerpo adaptado para funcionar en el mundo material por el nacimiento físico de padres humanos. En una manera parecida, el ser humano que cree en Cristo recibe una naturaleza espiritual del Padre celestial, efectuada por el Espíritu Santo y adaptada para funcionar en el reino de Dios.

Jesús habría leído la sorpresa, o incredulidad, en el rostro de Nicodemo y le exhorta a no quedar paralizado en la contemplación de la maravilla del nuevo nacimiento (v. 7). El tiempo aoristo del verbo indica la cesación de una acción, por ejemplo, “deja de maravillarte”. Nótese el cambio de número de persona, de singular (vv. 1-6) al plural Os. Jesús se dirige no solo a Nicodemo, sino también a sus amigos. La exigencia para entrar en el reino de Dios es universal, para toda la humanidad, la única excepción siendo Jesús mismo. La evidencia de que Nicodemo estaría acompañado por asociados se ve aquí y en el v. 2 al decir “sabemos”. Necesario es un verbo impersonal que expresa fuertemente un deber moral o una obligación.

Jesús emplea en el v. 8 otra analogía para explicar el nuevo nacimiento, aprovechando un juego de palabras. Viento, Espíritu y “aliento” son tres posibles traducciones de pneuma G4151. Hay algo misterioso en la operación del viento: oímos su sonido, sentimos su movimiento y vemos el efecto que tiene en objetos, pero no podemos verlo, ni precisar de dónde viene, ni exactamente hacia dónde se dirige. Tampoco podemos ver al Espíritu Santo, ni saber cómo opera en el ser humano, pero podemos sentir su movimiento en nuestra vida y observar el efecto de su presencia y operación en la vida de personas que han nacido de nuevo. Puesto que el mismo término gr. significa “viento” y “espíritu”, algunos traducen Espíritu en ambas posiciones: “El Espíritu sopla de donde quiere… ha nacido del Espíritu”. Sin embargo, los términos sopla y sonido favorecen la traducción de viento en la primera referencia.

¿Cómo puede suceder eso? es una pregunta de Nicodemo que expresa su perplejidad ante la explicación de Jesús, sin un intento de refutarla. La traducción lit. sería: “¿Cómo es posible que estas cosas lleguen a suceder?”. “Estas cosas” se refiere al nuevo nacimiento. El fariseo pide una explicación más comprensible de este gran misterio.

El Rabí se sorprende por la falta de conocimiento de otro rabí, representante de los más eruditos y de la suprema autoridad del judaísmo. Había exhortado a Nicodemo a dejar de maravillarse de sus enseñanzas (v. 7), pero ahora en el v. 10 él mismo se maravilla de la falta de conocimiento del maestro de Israel (ver Mar_6:6). En el texto gr. hay un artículo definido ante maestro, traducido “el maestro de Israel”, indicando que Nicodemo sería miembro del Sanedrín y tendría un puesto oficial de gran importancia. Con más razón, él tendría que haber comprendido que el hombre no podría obtener la justicia de Dios, o entrar en el reino de Dios, basado en su propio esfuerzo, méritos o justicia.

Por tercera vez Jesús emplea la doble exclamación, “de cierto, de cierto”, para introducir una afirmación, ya no en relación con el nuevo nacimiento, sino acerca de otras verdades espirituales. El plural de los verbos puede ser retórico, dando el valor de un proverbio, pero el versículo siguiente tiende a confirmar el sentido literal. Inclusive, algunos comentaristas piensan que sus discípulos estaban presentes, o que Jesús incluía el testimonio de Juan el Bautista en lo que decía. Vincent, por otro lado, opina que Jesús incluía a todos los que han nacido del Espíritu. Plummer sugiere que Jesús y sus discípulos hablaban de cosas terrenales (v. 12a), pero solo él hablaba de las celestiales (v. 12b). Aquí Jesús declara que sus enseñanzas no son meras opiniones, sugerencias o datos de segunda mano, sino que están basadas en hechos objetivos y comprobables de un testigo ocular. Pero no recibís nuestro testimonio indica la respuesta no sólo de Nicodemo, sino también de sus compañeros y es una profecía del rechazo de los líderes judíos en general. Jesús emplea dos veces testimonio en este versículo, además de “saber” y “ver”, tres términos clave en este Evangelio (ver 1:7). El verbo recibís, en el tiempo presente, enfatiza la actitud negativa y continua de los judíos. Las tradiciones y los prejuicios, unidos al celo religioso, cegaban la mente de la mayoría de los fariseos.

Lo que Jesús había dicho acerca del segundo nacimiento es terrenal y celestial: el poder para la regeneración es del cielo pero se efectúa en la tierra en el corazón del ser humano. Cosas terrenales se entiende en sentido lit., como cosas que suceden en la tierra, y no en el sentido simbólico, como cosas pecaminosas. En los versículos siguientes Jesús habla de las celestiales. Tasker opina que cosas terrenales se refieren a verdades espirituales para las cuales existe una analogía, como distintas a cosas celestiales, para las cuales no existe un paralelo humano.

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