Juan 2: Las señales y los discursos públicos de Cristo

Lo cierto es que no hay aquí ninguna contradicción. Lo que pasa es que nos cuentan la historia desde diferentes puntos de vista. No se contradicen, sino se complementan. Mateo, Marcos y Lucas se concentran en el ministerio en Galilea, y Juan, en Jerusalén: Aunque los otros tres nos hablan sólo de una visita a Jerusalén y de una Pascua allí, implican que tiene que haber habido muchas otras. En la última visita nos presentan a Jesús llorando por Jerusalén: « ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como una gallina que junta a sus polluelos debajo de las alas, pero no quisiste!» (Mat_23:37 ). Jesús no habría podido decir eso si no hubiera dirigido repetidas llamadas a Jerusalén, y si aquella visita fuera la primera. No debemos hablar de contradicciones entre el Cuarto Evangelio y los otros tres, sino usarlos a los cuatro para tener una información lo más completa posible de la vida de Jesús.

Pero sí hay una dificultad que no debemos soslayar. Este pasaje nos refiere el incidente conocido como La Purificación del Templo: Juan lo coloca al principio del ministerio de Jesús, mientras que los otros tres evangelistas lo ponen al final (Mat_21:12 s; Mar_11:15-17 ; Lucas 19:-45s). Esta diferencia requiere una explicación, y se han propuesto varias.

(i) Se ha sugerido que Jesús purificó el templo dos veces, una al principio y otra al final de Su ministerio. No resulta muy convincente porque, si hubiera hecho algo tan sorprendente una vez, no es probable que hubiera tenido la posibilidad de hacerlo otra vez. Su reaparición en el templo habría sido la señal para que se tomaran tales precauciones que la repetición habría resultado imposible.

(ii) Se ha sugerido que Juan es el que tiene razón. Pero el suceso encaja mucho mejor al final del ministerio de Jesús. Es una secuela natural del ardiente coraje de Jesús en la Entrada Triunfal, y un preludio previsible de la Crucifixión. Si tenemos que escoger entre la cronología de Juan y la de los otros tres evangelistas, debemos escoger la de estos.

(iii) Se ha sugerido que, cuando murió Juan, su evangelio no estaba terminado del todo; que dejó varios relatos en hojas sueltas de papiro, sin encuadernar. Y se ha sugerido que la que contenía este relato se traspapeló y se insertó posteriormente en un lugar que no era el que le correspondía. Esto es posible, pero no probable, porque supone que el que ordenó el manuscrito no conocía el orden correcto ni los otros evangelios.

(iv) Debemos tener presente siempre que Juan, como ha dicho alguien, tiene más interés en la verdad que en los detalles. No era su propósito escribir una biografía cronológica de Jesús; sino sobre todo, mostrar que Jesús es. el Hijo de Dios y el Mesías. Es probable que Juan estuviera recordando las profecías acerca de la venida del Mesías. «…Y vendrá súbitamente a Su templo el Señor a Quien vosotros buscáis, y el Ángel del Pacto a Quien deseáis vosotros. ¡He aquí viene, dice el Señor de los Ejércitos! ¿Y quién podrá soportar el tiempo de Su venida? ¿O quién podrá quedar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como detergente de lavadores… para purificar a los hijos de Leví… hasta que Le,,, ofrezcan al Señor las ofrendas correctas. Entonces Le será grata al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados y los tiempos antiguos» (Mal_3:1-4 ). En la mente de Juan resonaban estas tremendas profecías. Su interés principal no era contar cuándo limpió Jesús el templo, sino que de hecho lo hizo como estaba profetizado del Mesías prometido. Lo más verosímil es que Juan colocara este incidente emblemático aquí, en el frontispicio de su historia, para presentar a Jesús como el Mesías de Dios, Que había venido para purificar el culto y abrir la puerta de acceso a Dios. No es la fecha el interés principal de Juan, eso era lo de menos. Su interés supremo era demostrar que las acciones de Jesús nos le presentan como el Prometido de Dios. Justamente al principio nos muestra a Jesús actuando como el Mesías de Dios.

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