Juan 2: Las señales y los discursos públicos de Cristo

Jesús nunca consideraba que fuera un crimen ser feliz. ¿Por qué lo han de considerar sus seguidores?

(ii) Tomamos nota de dónde sucedió: en un humilde hogar de una aldea de Galilea. Este milagro no se realizó en el escenario de una gran ocasión ni en presencia de grandes multitudes, sino en un hogar. A. H. N. Green Armytage, en su libro Retrato de san Lucas, dice que a Lucas le encantaba presentar a Jesús en ambientes sencillos, hogareños y de gente humilde. En una frase gráfica dice que el evangelio de Lucas « domestica a Dios», es decir, Le introduce en el círculo del hogar y en las cosas más corrientes de la vida. Su intervención en Caná de Galilea nos muestra lo que Jesús pensaba del hogar. Como dice la versión Reina-Valera, « manifestó Su gloria» -es decir, se presentó tal corno era-, y esa manifestación tuvo lugar en un sencillo hogar de pueblo.

Hay una extraña paradoja en la actitud de mucha gente hacia el lugar que llaman hogar. Admitirían sin reservas que «no hay sitio bajo el Cielo más dulce que el hogar;» y, sin embargo, al mismo tiempo tendrían que reconocer que es allí donde reclaman el derecho a portarse peor, con menos cortesía, con mal genio y más egoísmo; mucho peor que en cualquier otro sitio o entre extraños. Muchos de nosotros tratamos a nuestros seres queridos de una forma que no osaríamos emplear con meros conocidos o compañeros ocasionales. A menudo son los extraños los que nos ven en nuestra mejor actitud, y los nuestros en nuestra peor. Deberíamos recordar siempre que fue en un hogar humilde donde Jesús manifestó Su gloria. Para Él el hogar era el sitio en el que había que portarse de la mejor manera posible.

(iii) Tomamos nota de por qué sucedió. Ya hemos visto que la hospitalidad era siempre un deber sagrado en Oriente. Habría hecho que a aquella familia se le cayera la cara de vergüenza el que faltara el vino en la boda. Fue para salvar a una humilde familia galilea para lo que Jesús desplegó Su poder. Lo hizo movido por la simpatía, la amabilidad y la comprensión hacia la gente sencilla.

Casi todos estamos dispuestos a echar el resto en una gran ocasión; pero sólo Jesús es capaz de hacer una cosa tan bonita en una ocasión tan sencilla e íntima como aquella. Hay una especie de malicia humana natural que más bien se alegra de las desgracias de los demás y que se complace en contarlas después mientras se toman unas cañas. Pero Jesús, el Señor de toda la vida, el Rey de la gloria, empleó su poder para salvar de la humillación a una sencilla pareja de novios de una aldea de Galilea. Es precisamente con gestos sencillos de comprensión y amabilidad como este como podemos demostrar que pertenecemos a Jesucristo y somos Sus seguidores.

Además, esta historia nos revela dos cosas hermosas sobre la fe que María tenía en Jesús.

(i) Instintivamente María acudía a Jesús cuando surgían problemas. Conocía a su Hijo. Él estuvo en el hogar familiar hasta los treinta años, y todo ese tiempo Jesús y María compartieron la vida. Hay una antigua leyenda que nos cuenta algo de cuando Jesús era un niño pequeño en el hogar de Nazaret. Nos dice que en aquellos días, cuando la gente estaba cansada o preocupada o disgustada, decía: «Vamos a ver al niño de María.» E iban, y veían a Jesús, y se les disipaban los problemas. Todavía sigue siendo verdad que los que conocen íntimamente a Jesús acuden a Él cuando se encuentran en algún apuro… y Él nunca les falla.

(ii) Aun cuando María no sabía lo que Jesús iba a hacer, aun cuando parecía que no le había hecho caso, todavía María creía tanto en Él que se dirigió a los servidores y les dijo que hicieran lo que Jesús les dijera. María tenía la fe que puede confiar aun cuando no entiende. No sabía lo que iba a hacer Jesús, pero estaba segura de que lo que hiciera sería lo mejor. En todas nuestras vidas hay momentos en los que no sabemos por dónde tirar. En todas nuestras vidas suceden cosas que no comprendemos y a las que no vemos ningún sentido. ¡Felices y las personas que, en tales casos, siguen confiando, aunque no puedan entender!

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