Juan 2: Las señales y los discursos públicos de Cristo

No se menciona a José, como tampoco en los otros evangelios después de las historias de la Navidad. La explicación más probable es que para entonces ya habría muerto. Parece que murió bastante pronto, y que la razón por la que Jesús pasó dieciocho largos años en Nazaret fue que tenía que hacerse cargo de mantener a su madre y familia. Sólo cuando Sus hermanos y hermanas más jóvenes se pudieron valer por sí mismos, Jesús salió del hogar familiar.

La escena nos presenta una fiesta de boda en una aldea. En Palestina, una boda era una ocasión especialísima. La ley judía especificaba que la boda de una virgen se debía celebrar en miércoles. Este es un detalle interesante, porque nos da una fecha desde la que podemos contar hacia atrás; si esta boda tuvo lugar el miércoles, tiene que haber sido sábado cuando Jesús se encontró por primera vez con Andrés y Juan, que se quedaron con Él todo el día. La fiesta de bodas duraba mucho más de un día. La ceremonia en sí tenía lugar por la tarde, después de una fiesta. Después de la ceremonia se acompañaba a la pareja a su nuevo hogar. Para entonces ya había oscurecido, y la comitiva iba por las calles de la aldea a la luz de antorchas llameantes y con un dosel bajo el que iba la pareja. Los llevaban por un camino intencionadamente más largo para que hubiera más personas que tuvieran oportunidad de felicitarlos. Pero la nueva pareja no se iba para la luna de miel; se quedaban en casa, y recibían visitas toda la semana. Llevaban coronas y se vestían con su ropa de bodas. Los trataban como a un rey y a una reina, hasta dándoles ese tratamiento, y su palabra era ley. En un tiempo en que en la vida había mucha pobreza y un trabajo muy duro, esa semana de fiestas y alegría era algo especialísimo.

Jesús participaba encantado de una ocasión alegre como esa. Pero algo estuvo a punto de estropearla, se les acabó el vino. Se ha sugerido que a lo mejor una de las causas fue la venida de Jesús; porque no vino solo, sino con cuatro discípulos, y tal vez se incorporaron cuando ya se habían hecho todos los preparativos sin contar con ellos. Cinco personas más en la fiesta de una familia humilde pueden causar problemas.

En una fiesta judía el vino era esencial. «Sin vino -decían los rabinos- no puede haber alegría.» No es que la gente se emborrachara; la borrachera se miraba muy mal, y no era frecuente, porque se mezclaban dos partes de vino con tres de agua. En cualquier tiempo habría sido un problema que faltaran las provisiones, porque la hospitalidad es un sagrado deber en Oriente; pero era una desgracia mayor, y hasta una humillación terrible para los novios, el que faltara el vino en su boda.

Eso explica el que María acudiera a Jesús para decirle lo que pasaba. La traducción de la respuesta de Jesús en la versión Reina-Valera hace que suene muy descortés -«¿Qué tengo yo contigo, mujer?»(1909). «¿Qué tienes conmigo, mujer?» (1960). Esa es una traducción literal de las palabras; pero no nos permite adivinar el tono.

La frase: «¿Qué tengo yo que ver contigo?» era muy corriente en un tono conversacional. Si se decía brusca y airadamente indicaba desacuerdo o reproche; pero cuando se decía amablemente quería decir que no se había entendido bien. Aquí quiere decir: «No te preocupes; tú no entiendes muy bien lo que pasa; déjamelo a Mí, que lo resolveré a Mi manera.» Jesús le estaba diciendo a María sencillamente que lo dejara en Sus manos, que Él ya sabía lo que tenía que hacer.

La palabra Mujer (guynai) también puede despistarnos. Nos parece muy ruda y abrupta. Pero es la misma palabra que usó Jesús en la Cruz dirigiéndose a María al confiársela a Su Discípulo amado (Jua_19:26 ). Homero la usa como el tratamiento que le da Ulises a su muy amada esposa Penélope. El emperador Augusto la usaba como un título al dirigirse a Cleopatra, la famosa reina egipcia. Lejos de ser una manera ruda y descortés de dirigirse a una mujer, era un título de respeto. No tenemos en castellano una expresión que corresponda exactamente; la palabra señora expresa por lo menos la cortesía que se supone en el tono.

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