Juan 2: Las señales y los discursos públicos de Cristo

EL NUEVO TEMPLO

Juan 2:17-22

Sus discípulos se acordaron de que hay una Escritura que dice: « Porque el celo por Tu Casa me ha consumido.»

Entonces los judíos le interrogaron:

-¿Qué señal nos das para justificar tal actuación?

Destruid este Templo -les contestó Jesús—, y lo levantaré en tres días.

-Hace ahora cuarenta y seis años que se está construyendo el templo -Le objetaron-, ¿y Tú lo vas a levantar en tres días?

Pero Él se refería al Templo de Su Cuerpo. Así que cuando resucitó; Sus discípulos se acordaron de que Jesús había dicho esto, y creyeron la Escritura y lo que Jesús les había dicho.

Era inevitable que una intervención como la de la purificación del templo provocara una reacción inmediata en los que la presenciaron. No era la clase de cosa que uno puede contemplar con total indiferencia. Era demasiado sorprendente y revolucionario.

Aquí tenemos dos reacciones. La primera es la de los discípulos, que se acordaron de las palabras del Sal_69:9 . La cosa es que ese Salmo se suponía que se refería al Mesías; que, cuando viniera, se consumiría de celo por la casa de Dios. El que este versículo les viniera a la memoria era señal de que se estaban dando cuenta cada vez más de que Jesús era el Mesías. Ese gesto no le correspondía a nadie más que al Mesías, y ellos ya habían llegado a la convicción de que Jesús era de hecho el Ungido de Dios.

La segunda reacción fue la de los judíos, una reacción muy natural. Le preguntaron a Jesús qué derecho tenía para actuar de esa manera, y le exigieron que presentara inmediatamente Sus credenciales por medio de algún milagro. La cosa era que reconocían que la acción de Jesús indicaba que Él se presentaba como el Mesías. Siempre se había esperado que, cuando viniera el Mesías, demostraría que era Él haciendo algunos milagros. Los falsos mesías que surgían a veces prometían separar las aguas del Jordán y derribar los muros de la ciudad con su palabra. La idea popular del Mesías era que vendría haciendo milagros; así es que los judíos dijeron a Jesús: «Con esta acción Te has proclamado públicamente como Mesías. Demuéstranos que lo eres haciendo algún milagro.»

La contestación de Jesús presenta el mayor problema de este pasaje. ¿Qué fue lo que dijo exactamente? ¿Y qué quería decir? Debemos tener presente que los versículos 21 y 22 contienen la interpretación que escribió Juan mucho después. No podía por menos de leer entre líneas en este pasaje ideas que eran realmente el resultado de setenta años de meditación y de experiencia con el Cristo Resucitado. Como dijo Ireneo hace mucho: «Ninguna profecía se entiende del todo hasta después de su cumplimiento.» Entonces, ¿qué fue lo que dijo Jesús realmente, y lo que quiso decir?

No cabe la menor duda que Jesús dijo algo que se parecía mucho a esto, palabras que podrían tergiversarse maliciosamente con una finalidad destructiva. En el juicio de Jesús se presentaron unos testigos falsos que dijeron en Su contra: «Este tipo dijo: «Yo soy capaz de destruir el templo de Dios, y edificarlo otra vez en tres días» (Matea 26:61). La acusación que se fraguó contra Esteban era: «Le hemos oído decir que ese tal Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés» (Hec_6:14 ).

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