Juan 18: El arresto en el huerto

La criada que estaba a la puerta le dijo a Pedro:

-Tú no eres uno de los discípulos de Ése, ¿verdad?

-¡Claro que no! -respondió Pedro.

Los criados y los agentes estaban alrededor de un brasero que habían encendido; porque hacía frío, y estaban calentándose. Y Pedro también se puso entre ellos para calentarse…

Simón Pedro estaba de pie, calentándose, cuando le dijeron:

-¡Tú no puedes negar que eres uno de Sus discípulos!

Pero él lo negó, y dijo:

-¡No lo soy!

Uno de los servidores del sumo sacerdote, pariente del otro al que Pedro le había cortado la oreja, dijo:

-¿Es que no te vi yo en el huerto con Él?

Y otra vez Pedro lo negó; y acto seguido cantó el gallo.

Cuando los otros discípulos abandonaron a Jesús y huyeron, Pedro se negó a hacerlo. Siguió a Jesús, aún después del arresto, porque no podía hacer otra cosa. Y así llegó a la casa del sumo sacerdote Caifás en compañía de otro discípulo que tenía acceso a la casa porque era conocido del sumo sacerdote.

Ha habido muchas especulaciones acerca de quién era el otro discípulo. Algunos han dicho que sería simplemente algún discípulo desconocido cuyo nombre no sabremos nunca. Otros le han identificado con Nicodemo o con José de Arimatea, que eran miembros del sanedrín y conocerían bien al sumo sacerdote. Una curiosa sugerencia es quesería Judas Iscariote, que habría estado yendo y viniendo bastante para preparar su traición y ya le conocerían la portera y el mismo sumo sacerdote. Pero lo único que parece descartar esta teoría es que, después de la escena del huerto, la participación de Judas en la traición habría quedado clara, y es increíble que Pedro tuviera el menor contacto con él. El punto de vista tradicional es que el discípulo innominado no era otro que el mismo Juan; y la tradición es tan unánime que es difícil descartarla. La cuestión es, en ese caso, cómo es que el galileo Juan era conocido, y al parecer bastante íntimamente, del sumo sacerdote.

Se han hecho dos sugerencias para explicarlo.

(a) Posteriormente, un cierto Polícrates escribió acerca del Cuarto Evangelio. No dudaba que había sido Juan el que lo había escrito, y que era el discípulo amado; pero dice una cosa muy curiosa acerca de él. Dice que Juan era sacerdote de nacimiento y que llevaba el pétalos, una estrecha banda dorada, o el ziz, con la inscripción «Santidad al Señor», que llevaban los sacerdotes en la frente. En ese caso podría ser que Juan fuera conocido del sumo sacerdote; pero es difícil creer que Juan fuera sacerdote, porque en los evangelios sinópticos se le presenta como pescador galileo.

(b) La segunda explicación es más verosímil. Está claro que el padre de Santiago y de Juan, Zebedeo, tenía un negocio de pesca lo bastante floreciente como para tener empleados Mar_1:20 ). Una de las industrias galileas era la del pescado salado. El pescado fresco era un gran lujo, porque no había manera de transportarlo con los medios de entonces. Por otra parte, el pescado salado era uno de los artículos de alimentación más corrientes. Se ha sugerido que el padre de Juan estaba bien introducido en el negocio del pescado salado, y que era uno de los proveedores de la casa del sumo sacerdote. En ese caso, Juan sería conocido porque a menudo vendría con provisiones. En la leyenda hay algo que confirma esta suposición. H. V. Morton cuenta que, visitando las calles traseras de Jerusalén, encontró un pequeño edificio que era entonces un café árabe. Había en él algunas piedras y arcos que en tiempos habían pertenecido a una iglesia cristiana muy antigua que había estado alojada en la casa de Zebedeo, el padre de Juan. La familia, dicen y creen los franciscanos, eran mercaderes de pescado galileos con una sucursal en Jerusalén que proveía de pescado salado a la casa del sumó sacerdote Caifás, y por eso Juan tenía entrada en aquella casa.

Sean como fueren estas cosas, Pedro fue introducido en el patio de la casa del sumo sacerdote, donde negó por tres veces a su Señor.

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