Juan 15: Yo soy la auténtica Vid, y Mi Padre es el Viñador

(ii) Se decía que eran caníbales. Esto procedía de las palabras de la Santa Cena: «Esto es Mi cuerpo» y «Esta es Mi sangre.» Sobre la base de estas palabras, no era difícil diseminar entre la gente ignorante, dispuesta a creer lo peor, que los cristianos celebraban banquetes canibalescos. No nos sorprende que esta calumnia despertara el odio en los que la creyeran.

(iii) Se decía que practicaban la inmoralidad más flagrante. Su comida común semanal se llamaba Agapé, la Fiesta del Amor. Cuando los cristianos se encontraban donde fuera, se saludaban con el beso de la paz. No sería difícil a los que encontraban fácil el atribuir malicia aun a lo más santo que la Fiesta del Amor era una orgía sexual, y que el beso de la paz era su santo y seña.

(iv) Se decía que eran incendiarios. Tal vez a la esperanza de la Segunda Venida de Cristo abscribían algo de la imaginería del Día del Señor en el Antiguo Testamento que predecía la destrucción del mundo por fuego. «Los elementos ardiendo serán desHechos, y la Tierra y las obras que en ella hay serán quemadas» (2Pe_3:10 ). Cuando se produjo el incendio que devastó Roma, el propio Nerón, para desviar las sospechas de muchos de que él había sido el causante, les echó las culpas a los que predicaban que el fin del mundo vendría con fuego.

(v) Aún había otra acusación, con ciertos visos de similitud. Era que los cristianos dividían las familias, deshacían los hogares y separaban los matrimonios. En cierto sentido, eso pasaba. Cristo no vino a traer paz donde no se Le recibiera, sino espada (Mat_10:34 ). A veces una mujer se convertía y su marido no. A menudo los hijos se hacían cristianos, pero no sus padres. Entonces, a veces se dividían las familias.

Con estas y otras calumnias no nos sorprende que bastara saber que una persona era cristiana para que se la odiara.

Tales fueron las causas del odio del mundo a los cristianos en los primeros tiempos; pero sigue siendo verdad que el mundo aborrece a los cristianos. Como ya hemos dicho, por la palabra mundo Juan se refiere a la sociedad humana que se organiza sin contar con Dios. No puede por menos de haber una escisión entre los que ven en Dios la realidad suprema de la vida y los que Le consideran como totalmente irrelevante. En cualquier caso, el mundo tiene ciertas características que son siempre parte de la situación humana.

(i) El mundo sospecha de los que son diferentes de la mayoría. Eso se ve en las cosas más simples. Una de las cosas más corrientes del mundo en Inglaterra hoy en día es el paraguas; pero, cuando Jonas Hanway trataba de introducirlo e iba caminando calle abajo debajo de uno, le ponían perdido tirándole barro y toda clase de porquerías. En los primeros tiempos de la popular organización británica de la Boys› Brigade, los chicos que marchaban de uniforme por las calles recibían un tratamiento semejante. Los que son diferentes, ya sea por la ropa, por las ideas o por el color de la piel, automáticamente les caen mal a los demás, que los consideran extravagantes, locos, o un escándalo o un peligro público, y se les hace la vida imposible.

(ii) Al mundo le resultan especialmente repelentes los que, con su manera de vivir, le condenan por su manera de vivir. Es realmente peligroso ser buenas personas. El ejemplo clásico es la que le cayó a Arístides de Atenas. Le llamaban Arístides el Justo; y, sin embargo, le desterraron. Cuando le preguntaron a uno de los ciudadanos por qué había votado que le desterraran, contestó: «¡Porque ya estoy harto de que no hagan más que llamarle el Justo!» También por eso mataron a Sócrates; le llamaban el tábano humano: siempre estaba haciendo que la gente pensara e hiciera examen de conciencia, y a la gente le fastidiaba aquello hasta tal punto que acabaron por matarle. Es peligroso tener un nivel de vida superior al del mundo. Ahora, hasta puede ser peligroso cumplir demasiado bien en el trabajo o tener buenos modales.

(iii) Para decir lo peor: el mundo siempre mira con suspicacia a los que no siguen la corriente. Le encantan las etiquetas que facilitan el tener a todos encasillados. El que no se somete a las modas, se busca problemas; le pasa lo que a la gallina que es diferente de las demás por el color o por lo que sea: que las otras la picotean a muerte.

La demanda esencial del Evangelio es el coraje de ser diferente. Eso será peligroso, pero no se puede ser cristiano si no se asume ese riesgo; porque tiene que haber diferencia entre el que es del mundo y el que es de Cristo.

CONOCIMIENTO Y RESPONSABILIDAD

Juan 15:22-25

-Si Yo no hubiera venido a hablarles, no serían culpables de pecado; pero, tal como son las cosas, no tienen excusa. La persona que Me odia, odia también a Mi Padre. Si no hubiera hecho entre ellos lo que no ha hecho nadie nunca, no serían culpables de pecado; pero, tal como son las cosas, Nos han visto y oído tanto a Mí como a Mi Padre. Pero todo ha sucedido para que se cumpliera lo que está escrito en la ley que ellos tienen: «Me han aborrecido sin motivo.»

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