Juan 13: La realeza del servicio

13.34, 35 Jesús dice que si nuestro amor es semejante al suyo será una demostración de que somos sus discípulos. ¿Ve la gente disputar por pequeñeces, celos y división en su iglesia? ¿O sabe que son seguidores de Jesús al ver el amor que se tienen?

13.34 Amar a otros no era un mandamiento nuevo (véase Lev_19:18), pero amar a otros de la misma manera que Cristo amó a otros era revolucionario. Ahora debemos amar a otros basándonos en el amor sacrificial de Jesús por nosotros. Tal amor no solo llevará a los inconversos a Cristo, sino también mantendrá a los creyentes fuertes y unidos en un mundo hostil a Dios. Jesús fue un ejemplo viviente del amor de Dios, del mismo modo que debemos nosotros ser ejemplos del amor de Jesús.

JUAN

Ser amado es la motivación más poderosa en el mundo. Nuestra capacidad de amar, con frecuencia, la modela nuestra experiencia de amar. Por lo general amamos a otros en la medida en que nos aman.

Algunas de las más grandes declaraciones acerca de la naturaleza del amor de Dios las escribió un hombre que experimentó el amor de Dios en una forma muy particular. Juan, discípulo de Jesús, expresó su relación con el Hijo de Dios autodenominándose «el discípulo a quien amaba Jesús» (Joh_21:20). A pesar de que el amor de Jesús se expresa con claridad en todos los Evangelios, en el de Juan es el tema central. Debido a que en su propia experiencia el amor de Jesús fue intenso y personal, Juan se mantuvo sensible a las palabras y acciones de Jesús que ilustran cómo Aquel, que es amor, ama a otros.

Jesús conocía a Juan de manera total y lo amó de igual forma. Tanto a él como a su hermano Jacobo los apodó «Hijos del trueno», quizás a partir de la ocasión cuando ambos pidieron permiso a Jesús para mandar a que descendiera fuego del cielo (Luk_9:54) sobre una aldea que no quiso recibir a Jesús y a los discípulos. En este Evangelio y en sus cartas vemos el gran amor de Dios, mientras que el trueno de la justicia de Dios emerge de las páginas del Apocalipsis.

Jesús nos confronta a cada uno de nosotros así como lo hizo con Juan. No podemos conocer la profundidad del amor de Dios a menos que estemos dispuestos a enfrentar el hecho de que El nos conoce completamente. De otra manera somos necios al creer que El debe amar a las personas por lo que fingen ser, no a los pecadores que en realidad lo son. Juan y los demás discípulos nos convencen de que Dios quiere y está dispuesto a aceptarnos tal como somos. Creer en su amor es una gran motivación para el cambio. Su amor no se nos da a cambio de nuestros esfuerzos, su amor nos libera para vivir realmente. ¿Ha aceptado usted ese amor?

Puntos fuertes y logros :

— Antes de seguir a Cristo, fue uno de los discípulos de Juan el Bautista

— Uno de los doce discípulos y, con Pedro y Jacobo, integra un círculo íntimo, el más cercano a Jesús

— Escribió cinco libros del Nuevo Testamento: el Evangelio de Juan; 1, 2, y 3 de Juan; y Apocalipsis

Debilidades y errores :

— Con Jacobo, tenía la tendencia de desatar cólera y egoísmo

— Pidió un lugar privilegiado en el reino de Jesús

Lecciones de su vida :

— Los que descubren lo mucho que son amados están en la capacidad de amar mucho

— Cuando Dios cambia una vida, no echa a un lado las características personales, sino que les da un uso eficaz en su servicio

Datos generales :

— Ocupación: Pescador, discípulo

— Familiares: Padre: Zebedeo. Madre: Salomé. Hermano: Jacobo

— Contemporáneos: Jesús, Pilato, Herodes

Versículos clave :

«Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en El y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra» (Joh_2:7-8).

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