Juan 12: La prodigalidad del amor

12.7, 8 Este acto y la respuesta de Jesús no nos enseñan a olvidarnos de los pobres para gastar dinero de manera extravagante para Cristo. Este fue un acto singular en una ocasión específica. Era una unción que anunciaba el entierro de Jesús y una declaración pública de fe en El como el Mesías. Las palabras de Jesús tras este incidente debieran haber enseñado a Judas una valiosa lección con respecto al valor del dinero. Es lamentable, pero Judas no prestó atención; poco tiempo después vendería la vida de su Mesías por treinta piezas de plata.

TIEMPO CON LOS DISCIPULOS: El regreso de Lázaro a la vida se convirtió en la gota que desbordó el vaso para los líderes religiosos que acordaron matar a Jesús. De modo que Jesús detuvo su ministerio público y sacó a sus discípulos de Jerusalén llevándolos a Efraín. Desde allí volvieron a Galilea durante un tiempo (véase el mapa en Lucas 17).

12.10, 11 La ceguera y la dureza de corazón de los principales sacerdotes los llevaron a hundirse en el pecado a una profundidad cada vez mayor. Rechazaron al Mesías y tramaron matarlo, luego conspiraron para matar a Lázaro también. Un pecado conduce a otro. Desde el punto de vista de los líderes judíos, podían acusar a Jesús de blasfemia porque declaraba ser igual a Dios. Pero Lázaro no había hecho nada por el estilo. Querían verlo muerto por el simple hecho de ser un testimonio viviente del poder de Jesús. Esto nos sirve de advertencia para evitar el pecado. El pecado lleva a pecar más, a una espiral descendente que solo se puede detener mediante el arrepentimiento y el poder del Espíritu Santo para cambiar nuestra conducta.

12.13 Jesús inició su última semana sobre la tierra entrando a Jerusalén montado sobre un asno bajo un cielo de ramas de palmera, entre una multitud que lo aclamaba como su Rey. Para anunciar que en verdad era el Mesías, Jesús escogió un momento en el que todo el pueblo de Israel estaba reunido en Jerusalén, un lugar donde enormes multitudes le vieran y una forma de proclamar su misión que resultase inconfundible. El Domingo de Ramos celebramos la Entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén.

12.13 La gente que alababa a Dios por darle un Rey tenía una idea errónea en cuanto a Jesús. Estaban seguros de que este sería un líder nacional que restauraría su nación a su antigua gloria, y por eso permanecieron sordos a las palabras de sus profetas y ciegos a la verdadera misión de Jesús. Cuando se hizo evidente que Jesús no satisfaría estas esperanzas, muchas personas se volvieron en su contra.

12.16 Después de la resurrección de Jesús, los discípulos entendieron por primera vez muchas de las profecías que pasaron por alto hasta ese momento. Las palabras y acciones de Jesús cobraron nuevo significado y mayor sentido. En retrospección, los discípulos vieron cómo Jesús los estuvo guiando a una comprensión mejor y más profunda de su verdad. Deténgase ahora y considere los acontecimientos en su vida que lo han llevado hasta donde se encuentra hoy. ¿Cómo lo ha guiado Dios hasta este punto? A medida que envejece, mirará hacia atrás y verá con más claridad la participación de Dios de lo que lo percibe ahora.

12.18 La gente fue en tropel a ver a Jesús porque sabían de su gran milagro al resucitar a Lázaro de la muerte. La adoración fue breve y el compromiso superficial, pues en pocos días nada harían por detener su crucifixión. La devoción basada únicamente en curiosidad o popularidad desaparece pronto.

12.20, 21 Estos griegos quizás eran convertidos a la fe judía. Es posible que hayan buscado a Felipe porque, a pesar de ser judío, su nombre era griego.

12.23-25 Esta es una bella imagen del sacrificio necesario de Jesús. Si un grano de trigo no cae en la tierra y muere, no se convertirá en una planta que produzca muchos granos más. Jesús debió morir para pagar la pena de nuestro pecado, pero también para mostrar su poder sobre la muerte. Su resurrección prueba que tiene vida eterna. Como Jesús es Dios, puede dar esta misma vida eterna a todo aquel que cree en El.

12.25 Debemos estar tan dedicados a vivir para Cristo que en comparación «aborrezcamos» nuestra vida. Esto no significa que anhelemos morir ni que seamos descuidados ni destructivos con la vida que Dios nos ha dado, sino que estemos dispuestos a morir si con esto glorificamos a Cristo. Debemos renunciar al tirano gobierno de nuestro egoísmo. Echando a un lado nuestra búsqueda de ventaja, seguridad y placer, podremos servir a Dios con amor y libertad. Soltar las riendas de nuestras vidas y transferir el control a Cristo trae vida eterna y gozo genuino.

12.26 Muchos creían que Jesús había venido sólo para los judíos. Pero cuando Jesús dijo: «Si alguno me sirve, sígame», se dirigía también a estos griegos. No importa quiénes sean los buscadores sinceros, Jesús los recibe. Su mensaje es para todos. No permita que las diferencias sociales o raciales se conviertan en barreras para el evangelio. Lleve las buenas nuevas a todas las personas.

12.27 Jesús sabía que le aguardaba la crucifixión y, como era humano, sentía terror. Sabía que debería cargar los pecados del mundo y sabía que eso lo separaría de su Padre. Deseaba liberarse de esa muerte horrible, pero sabía que Dios lo envió al mundo a morir por nuestros pecados, en nuestro lugar. Jesús le dijo no a sus deseos humanos a fin de obedecer y glorificar a su Padre. A pesar de que nunca tendremos que enfrentarnos a una tarea tan difícil y espantosa, también tenemos el llamado a obedecer. Pida lo que pida el Padre, debemos hacer su voluntad y glorificar su nombre.

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