Juan 1: La palabra Eterna

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LOS PRIMEROS DISCÍPULOS (1,35-51)

2. Los primeros discípulos (1,35-51)

a) Juan Bautista invita a sus propios discípulos a que se unan a Jesús (1,35-39).

b) Simón Pedro (1,40-42)

c) Felipe y Natanael (1,43-51).

Después que Juan Bautista ha cumplido su misión como testigo de Cristo cumple mostrar que tal testimonio ha logrado efectivamente el objetivo perseguido de que «todos creyeran por él». Ha habido hombres y continúa habiéndolos siempre que, siguiendo el testimonio del Bautista, llegan a creer en Jesús, se hacen sus discípulos y le imitan.

Compárese la narración joánica sobre los primeros discípulos de Jesús con los correspondientes relatos sinópticos, y en primer término con Mar_1:16-20 y par. y se verá que la única coincidencia está en que los dos hermanos Andrés y Simón Pedro se encuentran entre los primeros llamados. En Jn faltan los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, en cuyo lugar aparecen un discípulo innominado, Felipe y Natanael. En todo lo demás ambos relatos siguen caminos diferentes. «Como relatos históricos no hay por qué unificar ambas narraciones; cualquier intento de armonización priva a cada narración de su sentido peculiar». Existe un cierto paralelismo entre Jua_1:40-42 y Luc_5:1-11 en tanto que uno y otro subrayan la posición especial de Pedro desde el comienzo. En cambio hay que señalar una diferencia importante: según los evangelios sinópticos la actividad pública de Jesús no empieza hasta después de la encarcelación del Bautista (cf. Mar_1:14), y desde luego con la predicación del reino de Dios en Galilea (Mar_1:14s), siendo personalmente Jesús quien llama a los primeros discípulos. En Jn, por el contrario, es el Bautista quien señala a Jesús, siendo los discípulos los que con tal señalización encuentran el camino hasta Jesús.

El texto se divide en tres unidades de sentido: a) el Bautista incita a sus discípulos a unirse a Jesús (Mar_1:35-39); b) Simón Pedro (Mar_1:40-42); c) Felipe y Natanael (Mar_1:43-51). Inequívocamente ésa es la concepción bastante esquemática de la perícopa en su conjunto. La adhesión de los discípulos a Jesús se realiza al modo de la bola de nieve: Juan señala a Jesús a los discípulos, los cuales a su vez se ganan para el Maestro a sus más allegados, hermanos, amigos, etc. ésta parece más bien haber sido la práctica misionera seguida en el cristianismo primitivo, y difícilmente puede mantenerse en la historia de Jesús. En cambio se puede considerar conforme a la historia el que una parte de los discípulos de Jesús haya cambiado por él al Bautista y que entre ellos hayan podido contarse los iniciadores del círculo joánico. Pero que eso haya tenido efecto en general y a escala mayor es algo que puede ponerse en duda por el simple hecho de que los discípulos de Juan continuaban existiendo como grupo independiente. La palabra nexo «seguir o ir detrás» aparece con tanta frecuencia para indicar la adhesión a Jesús (Mar_1:37.38.41.44) que sin duda se halla aquí como expresión fija para indicar la adhesión a Jesús y a la comunidad cristiana.

Finalmente sorprende el desusado amontonamiento de títulos cristológicos ya desde el comienzo, lo que induce a pensar en un propósito determinado de Jn. En 1,36 el Bautista señala una vez más a Jesús como «cordero de Dios» (cf. 12,9). Los dos primeros discípulos llaman a Jesús rabbi= maestro (1,38). En 1,41 Andrés dice a su hermano Simón: «Hemos encontrado al “Mesías”» Y Felipe explica a Natanael: «Hemos encontrado a aquél de quien escribieron Moisés, en la ley, y los profetas: a Jesús, hijo de José, el de Nazaret» (1,45). En la confesión de Natanael escuchamos: ««Rabí», tú eres el Hijo de Dios, tu eres el rey de Israel» (1,49). Finalmente toda la perícopa se cierra con una palabra sobre «el Hijo del hombre» (1,51). Es evidente que aquí se presenta de manera intencionada todo el programa cristológico, la plena confesión de fe del círculo joánico. No encontramos un desarrollo progresivo desde el conocimiento inicial de Jesús a un conocimiento más profundo, no hay una pedagogía cristológica del paso a paso. Al lector se le informa más bien desde el mismo comienzo sobre la plena importancia de Jesús. El que quiera hacerse cristiano debe saber desde el principio que ha de adherirse a Jesús y que ha de saber de inmediato la importancia que reviste ese Jesús en la concepción creyente de la comunidad. Así pues Jua_1:35-51 es un texto que ha recibido su forma literaria de la catequesis comunitaria. Al mismo tiempo se señalan las posiciones cristianas frente a la concepción judía.

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