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Josué 4:Un monumento para recordar el evento

Pastor Lionel

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No dio Moisés ninguna disposición tocante al paso del río Jordán, pero el autor refuerza la autoridad de Josué con la de Moisés. En la narracion se habla del paso del río por el pueblo, lo que realizó ya antes. El arca y los sacerdotes se pusieron al frente del pueblo estando ya en la ribera derecha del Jordán; en cambio, se supone que permanecían todavía en el río. Schulz considera que son una adición. Para Ubach, son residuos de una documentación que el autor sagrado tuvo ante sus ojos y que puso en el lugar que ocupan por creer que contenían detalles nuevos. Una vez hubo pasado el pueblo, el arca y los sacerdotes se colocaron de nuevo delante de la comitiva. Pero a la misma precedía, conforme a lo prescrito, un destacamento militar para defender el arca. La cifra de cuarenta mil guerreros es una hipérbole manifiesta, como en otros pasajes análogos.

Tan pronto como los sacerdotes abandonaron el cauce, las aguas volvieron a afluir “como ayer y anteayer,” es decir, como antes. No determina el texto el lugar exacto por donde pasaron el río los israelitas. Una tradición judío-cristiana lo fija en el vado de Bethabara, frente a Qars el-Yehud, donde se encuentra el monasterio del Pródromos, construido en memoria del ministerio de San Juan Bautista y del bautismo de Jesús.

Jos 4:19 Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó.

El día diez del mes primero (marzo-abril) era la fecha en que tradicionalmente se seleccionaba el cordero que se sacrificaría en la Pascua, cuatro días antes de la celebración de esta fiesta. Dios escogió este significativo día para recordar al pueblo la ocasión en que entró a la tierra prometida y, por lo tanto, la consumación de su promesa.

Jos 4:20 Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán.

Jos 4:21 Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué significan estas piedras?

Jos 4:22 declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán.

Jos 4:23 Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos;

Jos 4:24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días.

Construir monumentos era una práctica común en tiempos del AT. Estos debían ser recordatorios visibles del poder de Dios para las futuras generaciones.

El monumento de doce piedras iba a ser un recuerdo constante del momento en que los israelitas pasaron el Jordán en seco. Sus hijos verían las piedras, escucharían la historia y aprenderían acerca de Dios. ¿Tiene usted tradiciones (fechas o lugares especiales) que ayuden a sus hijos a aprender acerca de la obra de Dios en su vida? ¿Toma tiempo para decirles lo que Dios ha hecho por usted: perdonándolo y salvándolo, contestando sus oraciones, supliendo sus necesidades? Volver a contarles la historia ayuda a mantener vivos los recuerdos de la fidelidad de Dios en su familia.

El sueño dorado de los israelitas se había realizado y Dios había cumplido su promesa. Israel había entrado en tierras de Palestina el día 10 de Nisán (marzo-abril), coincidiendo con el principio de la Pascua, a los cuarenta años de haber salido de Egipto. Los israelitas acamparon en Caígala, que los autores identifican o bien con Jirbet en-Netele, a unos cinco kilómetros al sur de la antigua Jericó, o con Jirbet Mefshir, a dos kilómetros al noreste de la misma. Sobre la antigua Caígala, nombre que se deriva de la palabra hebrea galgal = rueda, rueda de piedras, se edificó una iglesia bizantina llamada Dodekalithori, en recuerdo del sitio donde hizo colocar Josué las doce piedras en forma de rueda o cromlech 8. Para la posteridad israelita, Caígala o Guilgal fue considerado como lugar sagrado muy concurrido.

Un monumento para recordar el evento

Toda nación o pueblo acostumbra erigir monumentos para recordar los acontecimientos más significativos de su historia. Esta costumbre permite que en cada caso se afirme la unidad nacional y la identidad de un pueblo. También facilita el desarrollo político y social que el presente inmediato y el futuro a mediano plazo exigen. Josué es consciente de este hecho, como lo demuestra el pasaje, y toma en cuenta cada detalle con el fin de ser lo más inclusivo posible, obedeciendo de esta manera la voluntad de Jehová quien dio la instrucción precisa para la realización de este acto conmemorativo.

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