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Josué 22: Partida de las tribus transjordánicas

Pastor Lionel

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Es probable que esta tropa de rubenitas, gaditas y la media tribu de Manasés hubiera tenido contacto con sus familiares en forma eventual, pero no era lo mismo que poder regresar para establecerse de manera definitiva entre sus familias que harto los necesitaban. Se calcula que este contingente de hombres que siempre iban a la vanguardia del ejército de Israel en la posesión estaba compuesto de unos 40.000 hombres.

Josué los exhorta ahora a que vivan de manera piadosa en sus tribus. Seguramente es un consejo pertinente para aquellos que tal vez se podían acostumbrar a las ventajas de la guerra y a la posibilidad de ensanchar sus tierras por la codicia que ésta despierta. Hay un énfasis en no olvidar para qué han venido a esta tierra: Son un pueblo nuevo, una sociedad nueva, una alternativa a las sociedades que predominaban en Canaán y las cuales, en la conquista, Israel había destruido mayormente.

Josué despide largamente a la media tribu de Manasés, que quizá tendría dificultad para regresar porque dejaba a este lado del Jordán a sus hermanos de tribu. Además Josué tenía vínculos estrechos con esta tribu lo cual puede explicar también la especial bendición que les otorga. Josué los devuelve a donde sus familias con una recompensa material de suma valía. él les entregó riquezas, mucho ganado, plata, oro, bronce y muchos vestidos fruto del botín de guerra adquirido durante este período.

La paz amenazada

Esta porción del capítulo es considerada por muchos de los eruditos del Antiguo Testamento como una elaboración posterior de la tradición sacerdotal debido a que la participación de Josué es nula. Sobresale, más bien, el protagonismo del sacerdote Fineas. Esto indica que en este período (posiblemente el siglo VII a. de J.C.) Jerusalén ya era el centro religioso reconocido como único y por ende cualquier tendencia a la descentralización del culto era vista como peligrosa para la unidad del pueblo.

La vinculación de este pasaje en este contexto de la historia temprana de Israel quiere subrayar la importancia de seguir al único Dios verdadero, Jehová, quien les ha entregado la tierra prometida. Se advierte que el pueblo debe tener mucho cuidado al erigir cualquier otro santuario que tendiera hacia ideas de una pluralidad de dioses como había existido entre los cananeos. El haber erigido un altar sobre las riberas del Jordán, por parte de las tribus de Transjordania, se presenta como una amenaza de destrucción al descanso regalado por Dios para el pueblo en la tierra prometida. Esto demuestra el carácter contingente de la tenencia de la tierra por parte de Israel, es decir, que la estabilidad del pueblo depende de su fidelidad al pacto. Por lo tanto, si el pacto es amenazado, el asentamiento sobre la tierra puede quedar en tela de juicio también.

El capítulo transcurre entre la amenaza, la preparación para el ataque contra las tribus de Transjordania, la mediación sacerdotal y la reconciliación. Todo ello es una preparación para el clímax del libro en el capítulo 24 que narra la ceremonia de la renovación del pacto.

Al retornar las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés construyeron un altar muy grande, de tal manera que podía ser visto desde ambos lados del Jordán. Lo que caracteriza la trama es la interpretación ligera de quienes informan los sucedido, pues al final todo será arreglado como un mal entendido entre las tribus. Pero dejará abierta una puerta para posteriores dudas respecto al cuidado que se debe tener al erigir monumentos que terminen siendo una abominación contra Jehová.

Los informes no confirmados desataron una reacción lógica entre los miembros de las tribus del lado occidental del río, pues frente a estas situaciones la orden era destruir a quienes estaban introduciendo prácticas que atentaran contra la fidelidad al Dios de Israel, siempre después de investigar lo sucedido. Esta advertencia acerca de la importancia de investigar bien lo que está sucediendo en últimas instancias permitió evitar una equivocación fatal. Si hubiesen ido a combatir a sus hermanos sin ninguna razón de peso, el resultado habría sido trágico.

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