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Josué 16: La herencia de Efraín

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La situación descrita en Josué es similar, guardando las proporciones, a lo que ocurre en América Latina. Allí vemos un resurgimiento de tradiciones religiosas que al parecer habían sido extirpadas en América Latina, tales como tradiciones prehispánicas o afroamericanas. Aunque hubo una conquista y un sometimiento en nombre de la fe, muchas de estas creencias sobrevivieron al arrasamiento y han resurgido posteriormente. En varios casos han provocado una crisis de identidad al cristianismo latinoamericano que hoy se expresa en muchas maneras a veces difíciles de conciliar entre sí. Para el pueblo de Israel la sobrevivencia de tradiciones preisraelitas en Canaán también significó en muchos casos una crisis de identidad, y de ello trata el libro de Josué en sus últimos versículos.

En el fondo esto es una demostración de todo el proceso de instalación del pueblo de Israel en Canaán. Hay mucho más de esperanza que de una realidad cumplida. La expectativa por poseer toda la tierra no fue cumplida en su totalidad, sino que se mantuvo siempre algo pendiente, un “todavía no”, que permitía al pueblo pensar que no todo había sido logrado y hacía falta la plenitud que sólo Dios puede ofrecer a la historia humana. Incluso muchas de las expresiones teológicas del pueblo de Israel no pudieron abstraerse totalmente de las influencias cananeas o egipcias, pues ese fue el ambiente en el que se forjó la fe de Israel. Este resultado era casi inevitable. No obstante Dios en su soberanía ha usado a su pueblo de esta manera para que poco a poco su propósito se fuera extendiendo a otros pueblos.

Hubo tendencias nacionalistas entre los judíos que no asimilaron este hecho en esa forma, como desafío permanente, sino como una tarea incompleta que ellos con sus propias fuerzas debían cumplir.

En nuestro contexto latinoamericano lo que se mantiene como un hecho casi inevitable es que las tradiciones prehispánicas y afroamericanas sobreviven y hay necesidad de afrontar este hecho desde la perspectiva de la fe, no con salidas fáciles tal como ignorar el hecho o mezclar las tradiciones con la fe cristiana, sino buscando mantener la fidelidad al evangelio de Jesucristo y, al mismo tiempo, que este evangelio presentado sea pertinente al ser humano de hoy.

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