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Josué 13: Una nueva sociedad sobre la tierra

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En el modelo cananeo las ciudades fueron el centro de poder, dominación, riqueza y privilegio. La dominación de las ciudades destruyó la sociedad aldeana. Las ciudades israelitas en el período temprano sirvieron como lugar de mercado, centros administrativos y lugares de refugio en tiempos de peligro. En ellos se organizaron las funciones judiciales y religiosas para las aldeas. Alrededor de las ciudades estaban sus aldeas. Aquí la unidad de producción básica era la familia extendida la cual trabajó la tierra. Sus principales productos fueron cereales, vino, olivo, aceite, frutas y vegetales. La gente habitaba en una casa de un salón grande construida de piedra o barro.

Varias innovaciones tecnológicas de este período fueron utilizadas por los israelitas en la agricultura intensiva y extensiva, las cuales les permitieron limpiar las tierras que estaban aún ocupadas por el bosque. El uso de herramientas de hierro permitió esta limpieza de lugares inhóspitos. Un autosostenimiento de las aldeas despegó como resultado de estos cambios tecnológicos y se expandieron a través de todo el país. Paralelamente, hubo un crecimiento de la población que también prosperó no con base en la explotación por parte de una élite urbana.

Una enseñanza que se puede extraer de este hecho es que en el campo también se puede vivir. Contrasta con la idea de nuestro tiempo, cuando predomina el deseo de vivir en las ciudades. El grueso de la población urbana está compuesto por emigrantes campesinos que salieron del campo considerando que el paraíso estaba en las grandes urbes. No debemos caer en la idealización de esta experiencia israelita; pero, sin duda alguna, fue un modelo alternativo al que predominaba en Canaán antes de su llegada.

Las fronteras son como espacios vivientes. Esta es una cuarta enseñanza. Los límites más que marcas territoriales definían áreas de responsabilidad, límites de control y protección contra la agresión. Mutuamente reconocidas las fronteras son necesarias para la convivencia pacífica, la coexistencia creativa y el intercambio social. Respecto a las fronteras, ellas eran una forma de cumplir los Diez Mandamientos. De manera especial eran una manera de cumplir los mandamientos que se refieren a la relación con el prójimo.

Los límites fueron frecuentemente violados por los ricos y poderosos en los tiempos de la monarquía, cuando muchos elementos del modelo cananeo de sociedad retornaron. Durante los reinados de David y Salomón estos límites se extendieron para incluir áreas sobre la costa mediterránea y en la llanura de Esdraelón la cual permaneció independiente durante el tiempo de los Jueces.

La tendencia inclusiva nos permite insistir desde el punto de vista teológico, que aquellos habitantes que fueron incluidos dentro del territorio israelita eran parte del propósito de Dios porque su presencia sería comprendida también entre ellos.

El autor del libro de Josué incluyó también una serie de episodios que tienen un objetivo pedagógico en el contexto de la repartición de la tierra. Estos episodios son:

La mención de la muerte de Balaam.
La posesión de Hebrón y la imposibilidad de alcanzar a Jerusalén.
El requerimiento de Acsax.
Las hijas de Zelofead preservando su herencia.
La deforestación.

Con este panorama de la sección llegamos a su exposición específica.
Aún queda mucho por hacer

La edad de Josué se acercaba a los cien años en este momento. Por eso la distribución de la tierra que fue incluida en su misión era pertinente. Las palabras de Jehová a Josué son un recordatorio de que su tiempo está para terminar y que aún no ha terminado de alcanzar para el pueblo de Dios todo lo que este le había prometido. La totalidad de la tierra prometida aún no estaba en poder del pueblo, pero esto no significa el incumplimiento de Dios en sus promesa o la incapacidad para cumplirla. Más bien, se anuncia un tiempo en que Jehová pone a prueba la fidelidad del pueblo y la calidad de su fe y esperanza, aunque algunos se comenzarán a quejar de que todavía tienen enemigos a sus lados.

Para Josué esto no debe ser visto como fracaso sino más bien como el proceso normal de todo ser humano que llega al final de la vida sin que necesariamente haya cumplido todos sus proyectos.

Encontramos las palabras de Jehová: “Tú, pues, sólo da la tierra por sorteo a Israel como heredad, como te he mandado”. Quieren decir que Josué va a ver realizadas sus expectativas en torno a la promesa de Jehová. Este no es el hombre fracasado que se retira; más bien va a recoger frutos de su trabajo, o mejor, del trabajo que Dios ha hecho en él y por medio de él. No hay una alusión explícita a la fidelidad de Josué a la ley de Jehová, pero está implícita la satisfacción de Jehová con la labor cumplida por su siervo.

La distribución de la tierra tiene el sentido de una heredad que se recibe por derecho. Es seguro que ninguna tribu se quedaría sin una porción adecuada a sus necesidades, pero al mismo tiempo se advierte por todo lo que falta por recibir y que Jehová entregará a su pueblo posteriormente.

Se mencionan todos los territorios que aún quedan por conquistar:

El territorio de los filisteos que era una franja angosta extendida a lo largo de la costa mediterránea por unos 100 km.

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