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Josué 13: Una nueva sociedad sobre la tierra

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El modelo de Israel está en discontinuidad con el modelo cananeo. Por eso, se resalta el peligro de que habitantes cananeos continaran viviendo entre las tribus de Jehová, pues ellos constituían en potencia una tendencia hacia el modelo acostumbrado de monarquía. Además, es tan importante subrayar que por eso las principales víctimas de la posesión de la tierra han sido los reyes, como se explicó en la sección anterior.

Observando esta sección se pueden destacar tres fases en el proceso de repartición de la tierra:

Primera fase: La heredad de las tribus transjordánicas.

Segunda fase: La herencia de Judá

La herencia de José, es decir, Efraín y Manasés

Tercera fase: La herencia de Benjamín, diferenciada de Judá. La herencia de Simeón, diferenciada de Judá

La herencia de las cuatro tribus del norte, y la tribu migratoria de Dan.

La distribución de la tierra entre las tribus fue realizada de la siguiente manera: Las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés (descendientes de José) ya tenían el territorio asignado al lado oriental del río Jordán y son conocidas como las tribus de Transjordania.

Del territorio que ya había sido tomado en el lado occidental del Jordán, la principal división fue hecha entre las tribus de Judá y de José (es decir, las tribus de Efraín y la otra mitad de Manasés).

Las demás divisiones del territorio dependieron de esta gran división.

A la tribu de Judá le fue dada su posesión en el sur, el territorio de los cinco reyes, y con ellos estaba asociado Caleb y más al sur la tribu de Simeónx.

A la poderosa casa de José, es decir, a las tribus de Efraín y Manasés, se le otorgó la zona central de Canaán, aunque estaban en desventaja por la cadena de fortalezas que formaban Betseán, Ibleam, Dor, Taanac y Meguido y por ello se quejaron de su mala ubicación. Al respecto Josué los desafió a desmontar las áreas boscosas de su territorio montañoso, y les aseguró que destruirían a sus poderosos habitantes.

En medio de estas dos grandes divisiones, para Judá y para José, se le asignó un territorio a Benjamín más cerca del Jordán y a la tribu de Dan más hacia la costa. Posteriormente la tribu de Dan tuvo que emigrar hacia el norte debido a las hostilidades de los habitantes de la planicie costera.

Las restantes tribus: Zabulón, Isacar, Aser y Neftalí, que al igual que Benjamín, Dan y Simeón, no recibieron territorio en la primera repartición de Canaán, se establecieron posteriormente al norte del país.

El parentesco es un vínculo fundamental. Esta es una segunda enseñanza básica, extraída de esta sección. Los territorios tribales fueron otorgados de acuerdo a un criterio fundamental en este período de la historia de Israel, el parentesco. Esta fórmula se repite cada vez que se hablaba de repartir la tierra. Esto revela otro aspecto importante en la estructura del antiguo Israel. En el modelo cananeo la integridad de la familia extendida, la unidad natural de la sociedad, se desgastaba constantemente por la esclavitud por deudas, el trabajo de la tierra y la pobreza económica. Por su parte, el contramodelo israelita basado en el parentesco (mishpajah) agrupaba a un número de familias extendidas por la vía de la casa paterna (bethab) que permitía su reintegración y fortalecimiento a través del tiempo. Desde entonces el parentesco podía ser adquirido por mutuo acuerdo, y de esta forma familias marginadas podían ser integradas a los clanes.

Este hecho nos puede permitir una conclusión: El modelo que Jehová propuso a Israel en la tierra prometida era inclusivo, no excluyente como lo entendieron posteriormente los judíos del posexilio.

En esta nueva sociedad que se comenzaba a formar en Canaán, se arregló la administración de tal manera que la tierra fue parcelada a miembros de las familias y arreglada para su redistribución de parcelas periódicamente.

Esta unidad de tribus protegía a los miembros de familia para preservar los títulos originales sobre la tierra. Por ejemplo, en caso de ventas, se obligaba a vender solo dentro de su propio clan. También se limitó la esclavitud por deudas a siete años con el fin de evitar la desintegración de la familia, como sucedía entre los cananeos.

Las aldeas y las ciudades dan el nuevo habitat. Más que una verdad, es una realidad histórica. Se destacan en estos capítulos las listas de ciudades y aldeas como lugares asignados para la instalación de las diferentes familias. Estas listas en sí mismas son tomadas de los anales de la corte del período de la monarquía. Las listas originales pueden haber sido confeccionadas en el tiempo del censo de David aunque las listas como nosotros las conocemos, en el libro de Josué, parecen haber sido reelaboradas en un tiempo tardío. Otra perspectiva es que la exploración de la tierra ordenada por Josué puede dar fuerza a la tesis de que las listas fueron elaboradas en un período temprano. Todavía otros investigadores sugieren que las listas, especialmente las de Judá y Benjamín, fueron arregladas de acuerdo con la organización fiscal por distritos para la recolección de impuestos.

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