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Josué 13: Una nueva sociedad sobre la tierra

Pastor Lionel

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Jos 13:26 Y desde Hesbón hasta Ramat-mizpa, y Betonim; y desde Mahanaim hasta el límite de Debir;

Jos 13:27 y en el valle, Bet-aram, Bet-nimra, Sucot y Zafón, resto del reino de Sehón rey de Hesbón; el Jordán y su límite hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado del Jordán, al oriente.

Jos 13:28 Esta es la heredad de los hijos de Gad por sus familias, estas ciudades con sus aldeas.

Gad recibió el territorio de Galaad en el área central.

Jos 13:29 También dio Moisés heredad a la media tribu de Manasés; y fue para la media tribu de los hijos de Manasés, conforme a sus familias.

La tribu de Manasés se dividió en dos medias tribus. Esto ocurrió cuando muchas personas de la tribu desearon establecerse al este del Jordán, en una región que convenía de manera especial a su ganado. El resto de la tribu prefirió quedarse al oeste del Jordán, en la tierra de Canaán.

Jos 13:30 El territorio de ellos fue desde Mahanaim, todo Basán, todo el reino de Og rey de Basán, y todas las aldeas de Jair que están en Basán, sesenta poblaciones,

Jos 13:31 y la mitad de Galaad, y Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, para los hijos de Maquir hijo de Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir conforme a sus familias.

Jos 13:32 Esto es lo que Moisés repartió en heredad en los llanos de Moab, al otro lado del Jordán de Jericó, al oriente.

Jos 13:33 Mas a la tribu de Leví no dio Moisés heredad; Jehová Dios de Israel es la heredad de ellos, como él les había dicho.

De acuerdo con, la tribu de Leví no recibió ninguna porción de territorio. Su herencia consistía en una participación en los sacrificios ofrecidos al Señor. Los levitas debían ser sostenidos por todas las demás tribus.

La media tribu de Manasés obtuvo el territorio de Basán en el norte.

Los levitas se dedicaban a servir a Dios. Necesitaban más tiempo y movilidad de lo que podía disponer un propietario de tierras. Haberles dado tierras hubiera significado cargarles de responsabilidades y lealtades que hubieran impedido su servicio a Dios. En vez de eso, Dios arregló las cosas para que las demás tribus suplieran las necesidades de los levitas por medio de donaciones.

La tierra que aun quedaba por conquistar

Canaán ahora estaba controlada por los israelitas, aunque mucha tierra y varias ciudades aún quedaban por conquistar. Josué le dijo al ueblo que incluyeran tanto las tierras conquistadas como las no conquistadas en las heredades. Estaba seguro que la gente terminaría la conquista como Dios lo había mandado.

Una nueva sociedad sobre la tierra

Puede ser que esta sección del libro no despierte mucho interés en los lectores modernos, quizá por la serie de listas y enumeración de lugares que constituyeron los límites de las tribus de Israel, pero una lectura desde la perspectiva de la fe permite valorar estos capítulos como una sección de bastante importancia para comprender los criterios que el pueblo tuvo durante su establecimiento en Canaán, los peligros que aún tuvieron que afrontar y el proceso de inserción en una tierra. Si bien esa tierra manaba leche y miel, también representó para ellos una escuela donde tuvieron que aprender a obedecer a Dios en medio de múltiples tentaciones.

Esta sección del libro es el desenlace mismo de la trama formada alrededor de la posesión de Canaán. La Tierra Prometida es un componente vital en la compleja interrelación entre Dios, pueblo y tierra, de la cual nos habla la Biblia. Por eso y a pesar de lo árido que se presentan estos capítulos a primera vista, los lectores contemporáneos pueden aprender mucho acerca del alcance y proceso de la salvación al estudiar esta sección. Antes de entrar en la exposición del texto, nos permitimos señalar cuatro enseñanzas básicas que presenta esta parte del libro:

Una nueva sociedad está en proceso de construirse. Encontramos un contraste entre dos modelos para manejar la tierra. Por una parte, está el modelo de Canaán donde el faraón era el principal poseedor de la tierra. Debe tenerse en cuenta que este territorio era una colonia de la dominación egipcia hasta hacía poco tiempo. Aun después, en el nivel local los reyes de las ciudades, siguiendo el modelo egipcio, eran los propietarios efectivos de estas tierras. Algunos estudios sociológicos indican que la aristocracia, el templo y los oficiales del gobierno conformaban el 2% de la población total de Canaán, pero tenían el control sobre el 50% de la tierra laborable como parte de su patrimonio rentable. Estas tierras eran labradas por esclavos o campesinos arrendatarios quienes entregaban la mitad del producto de la tierra como pago por el arrendamiento. El resto de la tierra era habitada por campesinos que estaban en las villas o aldeas y quienes pagaban unas tasas pesadas de impuestos para sostener a la elite urbana. El sistema de manejo de la tierra en Canaán estaba organizado para beneficiar notablemente al 2% de la población. El modelo israelita es resultado del propósito divino, y por eso en dicho modelo el principal poseedor y dueño de la tierra es Jehová. él garantiza la totalidad de la tierra no para un rey sino para todo el pueblo, tribu por tribu, familia por familia. No habrá un 2% privilegiado. Ejemplo notable: Josué mismo recibió una pequeña porción de tierra.

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