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Jonás 3: Nínive se arrepiente

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Jonás 3:6 Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.

Jonás 3:7 E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua;

Jonás 3:8 sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.

Jonás 3:9 ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?

El mensaje de juicio de Dios siempre busca el arrepentimiento y la reconciliación. El arrepentimiento de Nínive hizo posible que se manifestara la misericordia de Dios ( se arrepentirá Dios ) .

Jonás 3:10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

El pueblo pagano de Nínive creyó el mensaje de Jonás y se arrepintió. ¡Qué efecto tan maravilloso produjo la palabra de Dios en aquella gente perversa! ¡Qué contraste con la terquedad de Israel! El pueblo de Israel había escuchado muchos mensajes de los profetas, y no habían querido arrepentirse. El pueblo de Nínive solo escuchó una vez el mensaje de Dios. Jesús dijo que en el juicio, los hombres de Nínive se levantarán y condenarán a los israelitas por su falta de arrepentimiento. Lo que agrada a Dios no es que esuchemos su palabra, sino que respondamos con obediencia.

Dios correspondió con misericordia y canceló el castigo. El Señor había dicho que cualquier nación contra la que hubiera dictado castigo escaparía del mismo si se arrepentía. Dios perdonó a Nínive, como había perdonado a Jonás. Dios castiga para corregir, no para vengarse. Siempre está dispuesto a mostrar compasión a cualquiera que le busque.

Predicación. Cumplir con dios

El mensaje urgente

Dios no reprende al profeta sino sencillamente le repite la orden que le había dado antes. Jonás ya sabía que era imposible huir de la presencia de Dios. No estaba de acuerdo con el mandato de Dios pero no había otra alternativa. Por lo menos aprendió esto en el estómago del gran pez. Dios pidió algo un poco distinto del primer encargo. Ya no era predicar contra la ciudad sino proclamar el mensaje que Dios le diera en el momento oportuno. Jonás no tenía que preparar un mensaje; Dios iba a darle el sermón para Nínive.

Es evidente que el autor vivió mucho tiempo después de la destrucción de Nínive ya que dice que {b era una ciudad grande. Sabemos que Nínive fue destruida en el 612 a. J.C. y nunca se construyo de nuevo. Es obvio que el libro se escribió después de esa fecha.

Es difícil entender la expresión que Nínive era… de tres días de camino. Probablemente significa que la “gran Nínive”, que incluía muchas poblaciones a su alrededor, abarcaba un área de más de 80 km cuadrados. Otra idea es que las calles eran tan estrechas y torcidas que un peatón tardaría tres días en caminar de un lado de la ciudad al otro. De todos modos podemos entender que Jonás llegó casi al centro de la ciudad y comenzó a dar su mensaje en un sector de densa población. Allí habló a oídos de gente de todo nivel social y económico.

Su mensaje era breve pero espantoso; una sola frase que el profeta repitió constantemente. Podemos imaginar la reacción de la gente hacia este extranjero con ropa distinta y aspecto físico diferente. Les dijo que dentro del espacio de cuarenta días la ciudad estaría puesta “patas arriba”. El verbo heb. hapak significa “revolcar” y significaría la destrucción total de la ciudad. Solamente se usa aquí y en Génesis 19:29 para describir la destrucción total de Sodoma y Gomorra. A pesar de la ausencia de alguna esperanza en el mensaje, tanto Jonás como sus oyentes sabían que Dios perdonaría a Nínive si la población se arrepentía de sus pecados.

Una segunda oportunidad Una de las enseñanzas más interesantes en el libro de Jonás es la segunda oportunidad que el profeta tuvo para obedecer el llamado de Dios. Los dos primeros capítulos del libro hacen claro que es la voluntad y la acción de Dios lo que ha provisto esta nueva oportunidad para el profeta rebelde. Noten la acción de Dios en 1:4, 17; 2:10. Pero Jehová… Dios obra a nuestro favor, dándonos segundas oportunidades.

Qué lástima que Jonás no pudo gozarse del éxito de su misión, por lo cual su segunda oportunidad no fue de bendición personal. Qué distinto el caso de Juan Marcos quien había dejado a los misioneros Pablo y Bernabé y le fue dada una segunda oportunidad por Bernabé. Sin duda aprovechó esta segunda oportunidad y más tarde el encarcelado misionero Pablo pidió que fuera porque me es útil para el ministerio.

¡Aprovechemos de estas segundas oportunidades! Son regalos preciosos de Dios.

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