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Jonás 1: Jonás huye de Jehová

Pastor Lionel

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La comisión y la revelación

El libro comienza como muchos libros proféticos diciendo que la palabra de Dios vino al profeta. De esta manera se establece que es un libro profético. Para los profetas la palabra de Dios podía ser un hecho o una palabra. Una vez dada tenía su existencia propia y lograba lo que Dios había previsto. La palabra podía ser como fuego o un martillox. Era eternax y no volvía a Dios vacía, sino que hacía lo que Dios quería. Así el libro comienza con la actividad divina cuando Dios se comunica con el profeta. Jonás por su parte es una persona capaz de recibir y obedecer la “palabra de Dios”.

Jonás, hijo de Amitai se menciona primero como un profeta que anunció de forma exitosa la expansión del reino de Israel. El nombre Amitai significa “verdad” y Jonás significa “paloma”. Oseas llamó a Israel una “paloma incauta, sin entendimiento”. No obstante dijo que un día Israel como paloma iba a volver a Dios. La comisión del profeta consiste de tres imperativos Levántate… Vé… y pregona… Tal como Dios llamó a otros profetas él llamó a Jonás a una misión precisa. Tenía que anunciar el juicio de Dios sobre la ciudad de Nínive.

Nínive era la capital del Imperio de Asiria, la nación que tanto mal hizo a los israelitas hasta destruir la capital del Reino del Norte, Samaria, en el 722 a. de J.C. y llevar diez tribus de israelitas a un cautiverio del cual nunca regresaron a su patria. La ciudad estaba situada al lado del río Tigris en el territorio que Iraq ocupa en la actualidad. Nínive fue destruida en el 612 a. J.C. y nunca más se construyó una ciudad en su lugar. Era una ciudad muy grande como el libro dice porque, como sucede con las ciudades de hoy en día, había muchas poblaciones a su alrededor. Es curioso que ni la Biblia ni los documentos asirios mencionen el gran avivamiento. También hoy en día las noticias comentan muy poco las grandes campañas de evangelización que se celebran en las grandes ciudades del mundo. Nuestro Salvador confirmó que la gente de Nínive se arrepintió y esto es suficiente evidencia para nosotros.

Jonás recibió el mandamiento de “pregonar” contra Nínive. Es un verbo (cara) que significa “proclamar o gritar” el mensaje de Dios. La Biblia no menciona los problemas de falta de conocimiento del idioma o el peligro físico del profeta. Estos no constituyeron un problema. La Biblia dice que la maldad de Nínive ha subido delante de Dios. Tal vez el profeta Amós fue el primer profeta en anunciar que el Señor era el Dios de toda la tierra y que iba a castigar la maldad de las naciones según su culpabilidad. La expresión que describe la maldad de Nínive es general y no indica pecados específicos. No obstante los judíos conocían muy bien y en carne propia la crueldad de los Asirios

En lugar de levantarse para servir a Dios, Jonás se levantó para huir de la presencia del Señor. Jonás sabía que la presencia de Jehová no estaba restringida a la tierra de Israel, pero su templo estaba allí y allí solía llamar a sus profetas. Es probable que él haya pensado que podría evitar recibir una segunda comisión si saliera del lugar donde Dios normalmente comisionó a sus siervos, los profetas. Tarsis en aquel entonces era una colonia fenicia en el sur oeste de España, o una refinería de cobre en la isla de Cerdeña. De todos modos era el destino más lejos adonde una nave podría llevarlo de Jope, que era el puerto principal de la tierra de Israel hasta que Herodes construyó el puerto artificial de Cesarea de donde Pablo fue llevado a Roma.

El texto nos hace recordar a Elías cuando huyó de Jezabel. También Elías tuvo un nuevo encuentro con Dios que transformó su vida.

Más tarde Jonás dice claramente por qué huyó de su comisión. Sabía que si Dios únicamente hubiera querido que diera una predicción de la caída de Nínive, dicha proclamación podía haber sido dada en Israel como Isaías, Jeremías y otros lo habían hecho en otras ocasiones. El hecho de que Dios le mandara ir a Nínive y anunciara su destrucción inminente solamente significaba que Dios quería darles la oportunidad de que se arrepintieran y fueran librados del juicio.

Los rabinos judíos enseñaban que Jonás no había querido hacerlo por ser buen patriota, porque sabía que un día Asiria iba a invadir Israel y en su corazón deseaba su destrucción para salvar a su pueblo de una invasión. También sabía que si los asirios se arrepentían y su profecía no se cumplía, la gente iba a tenerlo como “profeta falso”.

Es interesante notar que Jonás descendió de Jerusalén a Jope para buscar una nave para huir y luego “descendió” al interior de la embarcación para dormir. Su intención era “descender” de la presencia de Dios en lugar de “ascender” al puesto de servicio al cual Dios lo había llamado. En el heb. la frase que dice que pagó su pasaje dice que “pagó el precio de ella” y por eso algunos creen que él alquiló la nave para hacer un viaje especial, pero es más probable que haya pagado únicamente la tarifa de una persona hasta el destino último de la nave. De todos modos se dice dos veces en el versículo que tenía el propósito de huir de la presencia de Jehová.

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