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Joel 2: El día de Jehová

Pastor Lionel

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El uso del tiempo pasado en los versículos 18 y 19 (tuvo celo: qana; se apiadó : jamal; respondió : anah), parece sugerir que entre estos versículos y todo lo anterior, especialmente 2:1-17, había sucedido algo interesante: ¡el pueblo se había arrepentido! Quizá habían llevado a cabo los rituales prescritos por el profeta, y Dios ya había iniciado el proceso de restauración para la nación. Otras traducciones favorecen el tiempo futuro (“perdonará” o “tendrá piedad”), lo cual apoyaría o implicaría un sentimiento condicional. El contexto parece apoyar la idea de que estos versículos (18-20) son más bien el posible resultado —lo que Dios está dispuesto a hacer— si el pueblo se arrepiente sinceramente, y si da muestras visibles de ese arrepentimiento (incluyendo los rituales prescritos; es decir, el lamento general o comunitario 1:13, 14; 2:12-17). Cualquiera que sea el punto de vista adoptado, es obvio que toda esta sección ofrece lo que pudiera considerarse como el inicio de un proceso de restauración, y la promesa de prosperidad. El pueblo no tiene por qué quedarse postrado en una actitud de derrota. Dios les ofrece una nueva oportunidad. Tuvo celo (versículo 18) apunta a la decisión divina para actuar en favor del pueblo judío, lo cual se respalda con el hecho de que se apiadó de ellos. La respuesta de Dios es positiva, promete proveerles lo necesario para su subsistencia: seréis saciados. También extiende la promesa de protegerlos: Nunca más os entregaré como afrenta en medio de las naciones (versículo 19). Esto último marca el final del estado vulnerable del pueblo de Dios ante los pueblos enemigos. Lo que viene del norte alude a todo aquello que amenaza la estabilidad, paz y seguridad de la nación (versículo 20). Dado que por lo común Judá era atacada militarmente desde este punto cardinal, algunas versiones traducen la frase de tal manera que sugieren que el enemigo era un ejército humano. Pero el artículo neutro lo es apropiado según el contexto. El mar oriental es el mar Muerto; el mar occidental es el mar Mediterráneo. La promesa es que Dios alejaría de ellos cualquier amenaza. Lo más inmediato era (o había sido) la plaga de langostas. La destrucción de estos insectos causaría malos olores, señal de muerte. ¡Porque ha hecho grandes cosas! se refiere a la gran devastación causada por estos insectos.

Un llamado a confiar en la gracia de Dios

La tristeza, el dolor y la desolación quedan atrás; son cosa del pasado. Dios ya ha iniciado un proceso reversivo; ha comenzado a mostrar su amor y misericordia para con su pueblo (versículos 18-20). Esta nueva sección tiene un marcado contraste con todo lo visto en los pasajes anteriores. Se completa el cuadro de redención y restauración. Los beneficiarios son la tierra, los animales y la gente misma (versículos 21-23).

La tierra es personificada, ha sufrido todos los estragos mencionados anteriormente. Ahora se le invita a no temer, sino a confiar en Dios. La devastación ocasionada por la plaga se ve como un gran mal contra la naturaleza. Pero, ahora, Jehová ha hecho grandes cosas, aludiendo al proceso de restauración iniciado, y al hecho de que la plaga ha desaparecido (versículo 20). Los animales también reciben el mismo mensaje. La promesa es que tendrán lo necesario para subsistir. El hecho de que los pastizales reverdezcan sugiere las lluvias que el campo tanto necesita. Lo demás es un corolario: los árboles producen fruto abundante.

Los hijos de Sión, los habitantes de la tierra de Judea, también deben confiar en Dios, principalmente por la lluvia que él ha enviado en su justa medida. Esta última frase es una buena traducción de la expresión heb. que apunta a Dios como el sujeto, el que hace las cosas de manera justa y en el tiempo apropiado. La Biblia de las Américas traduce: “El os ha dado la lluvia temprana para vuestra vindicación”. El cuadro de restauración y vindicación es obvio. Jehová está haciendo todo lo necesario para el bien del pueblo, realmente un marcado contraste con todo lo visto anteriormente y lo cual debe ser suficiente motivo para provocar el regocijo en la gente. Lo más importante es que aquí Dios se compromete a cuidar de su pueblo y a otorgarles aquello que pueda ofrecerles el sustento y la seguridad necesarios, y hacerlo abundantemente (versículo 24).

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