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Joel 2: El día de Jehová

Pastor Lionel

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Remanente :

Aquellos que son salvos, aquellos que tienen el llamado en el nombre de Jehová.

Al cual él habrá llamado : Aquí vemos los dos aspectos de la salvación, la cual es tanto el llamado que dirigen a Dios los seres humanos, como el llamado que los seres humanos reciben de Dios. Dios llama a los hombres realizando prodigios. Los hombres pueden responder buscando a Dios, y entonces recibirán salvación .

Ningún acontecimiento ocurrido en tiempos de Joel responde a esta sección profética (versículos 28-32), la cual comienza a cumplirse el día de Pentecostés, cuando el derramamiento del Espíritu dio inicio a «los últimos días». La profecía de Joel culminará con la Segunda Venida del Mesías, Jesucristo, y el subsecuente fin de este mundo. Vivimos ahora en esos prolongados días finales. El incesante crecimiento de la violencia y los conflictos armados que caracterizan la historia contemporánea deben ser considerados como un recordatorio de Dios a los seres humanos para que invoquen su nombre y sean salvos.

¡El día de Jehová!

El capítulo 1 da atención a la destrucción causada por la plaga de langostas, las pérdidas y el sufrimiento ocasionado entre la población. En esta sección se describe la plaga misma, los insectos, pero proyectándola a través de la imagen de un gran ejército. El profeta hace uso de varias metáforas para presentar la destrucción mortal que estos insectos han infligido sobre la nación, destruyendo todos los recursos naturales. Lo más interesante es observar cómo el profeta establece el hecho de que dichos insectos han actuado bajo la expresa dirección del Señor (versículo 11).

Sin embargo, uno de los principales problemas hermenéuticos en esta sección es decidir si la descripción ofrecida es la de un “ejército” de insectos, o la predicción del ataque de un ejército humano. El problema parece residir en el uso del tiempo futuro (en el heb. se usa un qal participio activo de la idea de un presente progresivo: “está viviendo”) en la frase: porque viene el día de Jehová (versículo 1). La solución pudiera estar en un término medio. Joel describe al “ejército” de los insectos en términos de un ejército humano, pero en el fondo deja entreabierta la idea de lo terrible o devastador que sería si Dios permitiera el ataque de un ejército humano. La plaga solo es una pequeña prueba de lo que pudiera suceder en el futuro.

Los primeros dos versículos en esta sección constituyen un llamado de parte de Dios para que los sacerdotes convoquen a la nación a un período de lamento nacional por todo lo ocurrido. ¡Tocad la corneta en Sion! conlleva el sentido de sonar una alarma. La corneta o trompeta era de cuerno de carnero (shophar). Los sacerdotes las utilizaban para convocar al pueblo hebreo a la adoración, al igual que en situaciones de peligro o ataques del enemigo. Quizá el énfasis aquí sea el lamento por el ataque ocurrido. Sion… mi santo monte, se refiere a Jerusalén, lugar donde se encontraba el templo y donde el pueblo se reunía para orar a Dios. El día de Jehová aquí tiene la connotación de un día de juicio, de castigo. Su descripción se encuentra en el versículo 2, aunque la figura parece referirse a la oscuridad y densa neblina ocasionadas por la plaga de langostas. El profeta pudiera estar reflexionando en lo que el pueblo ya experimentó, y lo que aún pudiera experimentar si no escarmienta. El impacto quedará indeleblemente grabado en la historia del pueblo.

La figura del fuego y llama (versículo 3) conlleva un sentido de juicio y destrucción. Es un cuadro retrospectivo de lo ocasionado por la plaga de langostas. El contraste entre lo que era el jardín de Edén y el desierto agrega un tono de desolación y abandono, y subraya de manera dramática todas las pérdidas sufridas a causa de la tremenda devastación de la plaga. ¿Acaso la comparación envuelve un sentimiento de castigo y pérdida de algo bueno o perfecto? Adán perdió el privilegio de vivir en el jardín de Edén a causa de su pecado y rebeldía. Dios lo hizo salir de allí para que labrara el campo y obtuviera de la tierra el sustento diario. El pueblo ha perdido bendiciones y ciertos privilegios debido a este castigo divino.

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